Confiesa la actriz Mariela Bejerano
Mariela Bejerano es tal cual la vemos en la pequeña pantalla. Es una mujer hecha a sí misma. Dice las cosas sin tapujos y demuestra las cualidades que la ha encumbrado dentro del arte escénico de nuestro país.

Desde que uno intercambia las primeras palabras con ella, tiene la sensación de conocerla de toda la vida. Su carácter alegre, vitalidad y cercanía captan la atención, pero más aún te atrapa la historia de una mujer que ha entregado su vida por perseguir su sueño.
Muchos de tus personajes han sido muy exigentes desde el punto de vista psicológico, ¿cómo afronta una actriz este tipo de personajes?
- Afronto todos mis personajes con amor, entrega y responsabilidad. Un personaje está inspirado en un ser, una persona que tiene alma, sentimientos, conflictos y una conducta en su vida, como todos. Eso merece un respeto porque los actores contamos historias, hacemos reír, llorar, pero también somos educadores y, a través del arte, podemos sensibilizar, esclarecer, guiar y muy importante saber cómo hacerlo.
“A mí me gusta leer el texto varias veces. Hay palabras, frases que no te alumbran la primera vez por muy sencillas que sean. Cuando empiezas a recibir señales, despiertan tu alma, tu mente; visualizas, contactas con esos sentimientos, emociones que pueden ser dolorosos, no cercanos a ti, por lo que me voy familiarizando con ellos, me voy entrenando con la intención de lograr naturalidad. Tener dominio de lo que voy hacer a mí me da mucha seguridad incluso a controlar el miedo, que por muchos años que pasen siempre te acompaña.
¿Cuánto te marcó el personaje de Marlén de la telenovela Salir de Noche?
- De Marlén he recibido mucho cariño, alegría, oportunidades. Es de esos regalos maravillosos que te da la vida. Para el cubano, donde quiera que yo esté soy “Marlén, la mujer del papa”, es increíble como repiten frases que nos decíamos. Se ríen mientras me comentan y entonces yo recuerdo aquellos momentos de grabación, cómo nos divertimos, improvisábamos, éramos una verdadera familia.
“Había compañeros de filmación que en ese momento no estaban grabando y se iban para el estudio nuestro, se entusiasmaban tanto que hasta aportes le hacían a nuestros personajes. Para mí era una gran fiesta. Y luego Marlén era una fiera cuando defendía algo que parecía injusto, sin embargo, desprendía ternura siendo una mujer que había recibido muy pocas muestras de amor en su vida.
“De poco recursos pero desprendida, capaz de regalar su canastilla, que tanto sacrificios le había costado. Atrevida, guapa exigiendo respeto a todos los hombres que la rodeaban, pero cuando había que bajar el tono porque el papa se ponía " malito" pues lo hacía. Un personaje con muchos matices querido por todos y sobre todo por mí”.
¿Qué le resulta tan gratificante de su profesión que le resulta imposible desprenderse de ella?
- Desengancharse de esta profesión es complicado. Primero todos los que nos dedicamos a ella nos gusta. Desde pequeña he tenido esta vocación, han sido muchos años trabajando primero como aficionada, luego estudiando en el Instituto Superior de Arte y, finalmente, como profesional. Mi profesión es dedicación pero también diversión. Los procesos de creación son muy aleccionadores, terapéuticos, luego el público y las muestras de cariño dan una satisfacción muy grande.
Repasando su carrera vemos que se ha movido entre el cine, radio y la televisión. ¿Qué te han aportado cada uno de estos medios?
- Soy una actriz que he incursionado en muchos medios y de todos he recibido lecciones útiles. El teatro es una gran escuela, sin embargo la radio me dio una experiencia incalculable humana y profesionalmente. Aprendí mucho y agradezco siempre todo el cariño y conocimientos que allí adquirí. Cada medio tiene su lenguaje, hay actores especialistas en doblaje, radio, televisión. Hay quienes dedican toda su vida al teatro, al cine, al espectáculo y son maravillosos. Pienso que hay que adaptarse y poner en práctica todo lo útil.
Ha trabajado en proyectos con grandes directores. ¿Es un elemento primordial para usted a la hora de elegir un personaje?
- He tenido la suerte de trabajar con excelentes directores, aunque no he rechazado los proyectos de los que inician su carrera. Como todos tuve un primer día y nunca me faltó apoyo, cariño. Incluso me ha gustado trabajar en tesis de estudiantes, todo lo que pueda hacer por ayudar y enriquecer el trabajo, lo intento. A lo mejor el guion no es lo que tú quieres pero, si le pones todas tus ganas, eso se nota.
¿Qué características debe tener una actriz para ganarse al público?
- El público sabe cuándo ni tu misma te crees lo que estás haciendo. Si no eres capaz de convencerlos, hacer vibrar tus emociones, ni defender lo que haces con sinceridad es imposible que haya conexión. El teatro nos da tiempo para prepararnos, investigar, improvisar, jugar de todas las maneras posibles para llegar a construir tus personajes.
¿Cómo ve el panorama de la televisión en Cuba desde la distancia?
- Desde la distancia yo extraño y valoro más lo que hacemos en la Televisión Cubana porque, a pesar de que se trabaja con dificultades, aprecio el respeto, la educación y el afán de hacer programas instructivos. No me dan gracia esos programas donde no se respeta nada, donde todos hablan a la vez, por darte algún ejemplo.
“Nosotros somos más cuidadosos en lo que queremos hacer y no sé si es porque llevo muchos años educada de esta manera, pero para mí es algo que no debemos perder”.

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.


