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Venecia Feria es una de las pocas mujeres que se dedicacan al humor en el país, y ha sido varias veces reconocida por su trabajo con Premios Aquelarre y Caricato. Foto: Diego Javier Martín.

Acaba de finalizar el festival de humor más prestigioso del país: Aquelarre 2019. Durante 25 años, este evento ha sido la plataforma para que muchos humoristas cubanos se lancen a los espectáculos y desarrollen una carrera profesional en el arte de hacer reír, y reflexionar.

Ese fue el caso de Venecia Feria, pero hace siete años, cuando un premio Aquelarre la hizo conocida en el gremio. Ella es una de las pocas mujeres que se atreven con el humor en Cuba.

En 2012, Venecia ganó el codiciado lauro con el monólogo 120 enterabay dirigido por Eider Pérez, director del Grupo Etcétera, donde la actriz holguinera descubriera su gusto por el humor. Hace un par de años, el éxito volvió a llegar con el espectáculo La Cita, junto a Andrea Doimeadiós, que en esta edición XXV de la fiesta del humor regresó a los escenarios.

Su padre, Oscar Feria, director de fotografía y camarógrafo, acompañó el afán artístico de Venecia desde su niñez, que comenzaría en Radio Angulo, con apenas 7 años, y su incursión en el grupo teatral Trébol Teatro, en su provincia natal. Luego llegaría a la Escuela Nacional de Arte (ENA), y con ella el inicio de una carrera que, al parecer, solo va en ascenso.

El espectáculo 120 enterabay, presentado en el Festival Aquelarre 2012 le dio a la actriz su primer reconocimiento en este prestigioso certamen. Foto: Diego Javier Martín

—Aunque de niña incursionaste tanto en la radio como en el teatro, finalmente escogiste este último, ¿por qué?

—En la radio, a pesar de que se actúa, no hay una interacción como la que se provoca en el teatro, que es una interacción del momento, estás con el público. Es algo que me gusta, pero es muy poco remunerada. Cuando voy a hacer algo me gusta implicarme a fondo y la radio es un medio que lleva mucho trabajo y dedicación. No obstante, estuve hace un tiempo trabajando en Radio Progreso en un programa que tuvo pocas emisiones.

En el teatro vas descubriendo algo nuevo en cada función, porque a pesar de que los actores tratamos de hacer en cada puesta todo igual, siempre te sales de lo que se planeó, cada espectáculo es diferente. Lo disfruto mucho.

—Aunque muchos te conocen por tu trabajo humorístico, también has hecho drama, ¿cuál es para ti la diferencia entre uno y otro?

—Sí, claro, a mí me gusta mucho el teatro dramático, he tenido la oportunidad de hacer algunas cosas después de que salí de la escuela y en realidad me gustan mucho las dos cosas.

Yo siempre digo que en el humor pasa diferente que en el teatro dramático en cuanto al público: ellos van, ven la obra, si les gustó te lo dicen al final, si no le gustó se van a su casa y no pasa nada; pero en el humor si no se ríen al momento ya sabes que no les gustó, a veces es muy frustrante.

—¿Siempre quisiste dedicarte al humor o fue una decisión coyuntural?

—Desde que estaba en la ENA tenía una profesora que me decía que tenía vis cómica, que podía hacer cosas para la comedia. En primer año se hizo un espectáculo circense, y yo hice una viejita que en 2012 resultó ser un personaje para el Aquelarre, de un monólogo de Vicentina, un personaje que no hablaba, era solo humor gestual, no tenía texto. Entonces cada vez que se hacía algo en la escuela me dejaban caer cositas humorísticas.

Por otro lado, está Etcétera que fue muy importante en mi carrera. En una ocasión ellos fueron a hacer una peña en Holguín y a mí me gustó mucho la seriedad con que asumían el humor, los textos. Luego Eider me propuso hacer una pequeña aparición en uno de sus espectáculos, a mí me fascinó el trabajo. De ahí en adelante pasé a integrar el grupo, era la única mujer.

El humor me ha ayudado a tener más soltura en el escenario, a improvisar, a moverme con mayor soltura en el escenario, a estar a la viva, es un poco más libre.

Los Hijos del paquete fue uno de los espectáculos que interpretara Venecia Feria junto al Grupo Etcétera en el año 2016. Foto: Cortesía de la entrevistada.

—Comentaste que en la escuela de arte no los preparan para hacer humor…

—No, por lo menos en mi tiempo, no sé cómo será ahora. Mi escuela, la filial de la ENA en Granma, sí carecía de eso. Yo sé que cuatro años es muy poco tiempo, pero si sentí que se hizo poco hincapié en el humor, que no es hacer reír y ya, hay toda una fundamentación, muchos exponentes de la comedia en Cuba y, sin embargo, sales de la escuela sin conocerlos.Hay una parte que es la preocupación del estudiante, te dan las herramientas básicas y hay una investigación que se debe realizar al unísono con la carrera. Pero sí creo que, en el caso de la escuela, en la comedia no se hace una investigación profunda, y al final es un género y pienso que se debe hacer.

Venecia tiene en su haber no pocos premios en reconocimiento a su trabajo. “El más importante fue el del Aquelarre del 2012, con el monólogo 120 enterabay, escrito por Eider. Fue el primero en humor, un premio que nunca esperé porque además era la primera vez en el Aquelarre y para mí estar ahí y compartir escena con humoristas que admiraba desde niña, era increíble, marcó un antes y un después en mi carrera como actriz”.

Después de ese premio, la decisión de dedicarse al humor parecía irrevocable. “Pensé, ahora es que viene la presión de verdad, porque hice el monólogo, ¿y ahora qué más voy a hacer? Ese premio me dio la fuerza para decidir dedicarme a esto, tomármelo en serio, estudiar y prepararme en ello”.

Hace poco Venecia tuvo una pequeña participación en la telenovela Vidas Cruzadas, interpretando a Leticia, (la jefa de Alicia Hechevarría) y el cine llegó a su carrera con un discreto papel en el filme Insumisa, de Fernando Pérez.

Además, esta actriz decidió seguir la línea familiar y se graduó del Instituto Superior de Arte (ISA) en la especialidad de Dirección de fotografía, trabajo que experimentó mucho a cargo de la promoción de Etcétera cuando aún integraba este grupo.

“De fotografía he hecho muy poco, quisiera hacer mucho más, sobre todo del mundo audiovisual, de hecho estoy preparando un proyecto que es un sueño, ojalá no muy lejano, un guion. Quisiera hacer una película, me gusta mucho escribir, es algo que respeto mucho y que estoy estudiando, porque aunque estudié fotografía y en el ISA te dan herramientas de guion, no es mi especialidad.”

Sin dudas, La Cita fue un parte aguas en su carrera, un proyecto que la llevó a compartir escenario con Andrea Doimeadiós, bajo la dirección de Osvaldo Doimeadiós. Escrita por Andrea, la obra cosechó mucho éxito en el festival Aquelarre 2017, y visibilizó más las dotes histriónicas de Venecia.

La obra La Cita, dirigida por Osvaldo Doimeadiós, fue estrenada en el Aquelarre 2017. Foto: Cortesía de la entrevistada.

Este año La Cita regresó a las tablas habaneras para complacencia de un público que la acogió muy bien en su estreno, y sus protagonistas volvieron a ofrecer un espectáculo permeado de humor inteligente e ingeniosas alegorías.

“No tengo palabras para describir lo que fue La Cita para mí. Primero, tuve la oportunidad de trabajar con Doime, que era una persona que desde niña admiraba. Andrea y yo desde el primer momento tuvimos una empatía y una energía genial, nos entendimos siempre, estábamos en la misma sintonía en lo que las dos queríamos. Entre nosotras no hay ninguna competencia, siempre nos hemos ayudado y eso se disfruta, por lo menos yo lo valoro mucho”.

—¿Se harán frecuentes las colaboraciones entre Andrea Doimeadiós y Venecia Feria?

—Bueno yo creo que sí, los deseos están, queremos seguir trabajando juntas, nos entendemos muy bien. Lo que no quisiéramos hacer un dúo o un grupo, queremos trabajar mientras tengamos los proyectos. Cuando estás en un grupo es más difícil porque los demás dependen de ti, y es complicado salir de ahí y poder hacer otras cosas. En el caso de Andrea, ella es actriz igual que yo, tiene sus proyectos personales, hace cine, televisión, y también teatro. Cada uno tiene sus proyectos y nos ponemos de acuerdo cuando vamos a hacer función, en esa fecha priorizamos eso, y nos da la posibilidad de hacer más cosas libres.

—Las mujeres siempre han sido minoría en el humor, ¿por qué crees que sucede?

—Yo creo que están haciendo humor las mujeres que quieren hacerlo. Creo que el Centro Promotor del Humor ha abierto las formas de legar a él, con sus Aquelarre, con los Pre Aquelarre en las provincias. Incluso se han hecho proyectos para eso, Cuqui la Mora (Aleanys Jáuregui) hizo Más Mujeres, un programa para incluir mujeres en el humor y lograr mayor presencia femenina en la escena humorística.

También hay otra cosa: para hacer un trabajo humorístico tiene que haber un texto, no es solo ser graciosilla, por eso creo que es un poco más difícil. En mi caso, en la época en que estuve en Etcétera, tenía la suerte de que Eider escribía los textos, y un poco pude hacer lo que quería, lo discutíamos, él escribía lo que yo quería hacer, y yo lo acomodaba a mí.

Yo soy mujer y hago humor, nunca tuve ninguna barrera que me frenara, ningún prejuicio que me diera miedo a la hora de hacer humor. Si nos pusiéramos un poco desde la perspectiva de las que no lo hacen yo pienso que tal vez pudiera ser porque tengan a veces miedo al ridículo, y no hay por qué. Hacer humor es difícil, pero se disfruta mucho.

En La Cita, Venecia transita por un amplio espectro de personajes, desde la cinematografía estadounidense hasta la época colonial cubana. Foto: Cortesía de la entrevistada.

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Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.