La conocí personalmente en el Hotel Nacional de Cuba, durante la edición 36 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Le pedí conversar durante diez minutos y no dudó en hacerlo. Siempre me dijeron que las grandes estrellas son, generalmente, humildes.

El de Isabel Santos es uno de los rostros más admirados en el cine cubano. Rostro que tiene las marcas indelebles del tiempo y es carta de triunfo para cualquier director. Verla en la pantalla es, más allá de un disfrute, una clase de actuación, de verdadera interpretación. No exagera quien escribe. Las cintas hablan y voces autorizadas del séptimo arte en Cuba y Latinoamérica lo confirman.

Cuando leyeron las palabras de homenaje a Chucho se le llenaron los ojos del agua que brota de sentimientos puros. Y digo Chucho porque así se conoce a Jesús Cabrera. Su historia es para reverenciar y de alguna manera se ha hecho. Desde hace unos años tiene el premio nacional de televisión y días atrás recibió el Título Dr. Honoris Causa, por la Universidad de las Artes,

Respetado por profesores y alumnos dada su brillante hoja de servicios en la docencia, Chucho es admirado por igual en el mundo de los hacedores de la televisión y por supuesto los televidentes.

Un buen amigo me escribió un correo sobre Roly Peña que me sacudió. Lleva dos series exitosas, de ambas he hablado pero sólo le he realizado una larga entrevista a principios del 2012, cuando otros eran sus sueños de realización.  Ese texto Roly Peña: si quiero imponer una idea  prefiero trabajar sobre el joven, aparece en mi libro Protagonistas de amores contrariados, el poder de la seducción, que tuvo una tirada bien limitada. Por eso la reproduzco en este portal cuando Uno (Unidad  Nacional Operativa) ha devenido otro éxito de Roly, Eduardo Vázquez, Amilkar, Albertico… y RTV Comercial. Agregué dos trocitos de sendos textos que escribí sobre Duaba, la odisea del honor y UNO.

Recién graduado de Dirección Teatral de Actores, Roly Peña actuó en el filme Una novia para David. Quizás muchas personas apostaron a que si había entrado en el cine allí se quedaría, pero a pesar de su juventud otro era el interés que lo motivaba: dirigir. Y aunque de vez en vez utilice la actuación “para liberar energías”, al cabo de un tiempo se ha situado como director de ficción y documentales con el que se debe contar.

El Loquillo entró, se sentó en una silla junto a mí y comenzó hablar sin detenerse, inmediatamente después de darme las buenas tardes.

“Me hicieron una trampa. Yo no me imaginé que yo fuera a ganar el Premio. Llegué a la Upec para hacer la información y todos me decían: ¡Hey Loquillo!, ¿cómo estás? Juana empieza a leer el acta y cuando dice que es de Guanabacoa, yo me dije: si es de ahí yo lo conozco…y empieza a hablar de la trayectoria…pero como muchos compañeros han estado con Fidel…Ya cuando habló de la expedición me decía ¿yo, yo? Aún no me lo creo, me sigo diciendo ¿será verdad que soy yo? Me emocioné mucho, porque hay tantos que se merecen este Premio y yo lo único que he hecho es trabajar”.