Tin, también conocido por Carlos Alberto Cremata, es un niño grande porque sólo así se explica que camine de sueño en sueño. Hijo de Carlos Cremata Trujillo, uno de los tripulantes del DC-8 de Cubana de Aviación que los yanquis volaron en pedazos el 6 de octubre de 1976 y de Iraida Malverti, directora guionista, premio nacional de la televisión, una hacedora de maravillas, el colmenero mayor de la compañía La Colmenita no se cansa de crear proyectos, cada uno más complejo que el anterior.

Desde meses atrás está metido en el programa Colmena TV que, según sus palabras, «El Director soy yo – “mangui-palito-chino” (y Danilo Sirio, de Director para la TV) y Karel Renzoli, de co-director para exteriores.»

A ese trío se une otro reconocido: «Ángel Alderete va a ser el Director de Fotografía (¡te imaginas!, para mí es “algo más que soñar”) y Yasser and the gang (el de Sonando y Bailando) será el Diseñador o Director de Arte…En fin, que si me he sentido mejor, no me acuerdo.»

No creo que un premio indique el valor de una persona, sea un científico o un poeta, pero reconocer la labor de alguien que se lo merece es saldar (hasta cierto punto) una deuda con una existencia dedicada a un hacer útil para quienes le rodean.

Tal dedicación ha estado en una buena parte de hombres y mujeres que 55 años atrás fundaron el ICR, luego ICRT. No digo que todos fueron (o son) brillantes ni totalmente eficaces, pero si en una importante mayoría se enamoraron de aquello que se llamaba radio, que existía desde unas cuantas décadas atrás y de la televisión, mucho más joven, nacida en Cuba desde el 1950. De ahí que en este día de aniversario felicito a todos los trabajadores del ICRT que permiten que las señales de radio y televisivas lleguen a todo el país. Todas, por supuesto, pueden ser mejores pero ahí están. En este cumpleaños un grupo de directores, asesores, guionistas, locutores, comentaristas deportivos, actores, editores, realizadores de sonido, procesadores de textos y periodistas recibirán la Condición Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión. A todos ellos mis palmas, peropermítanme dedicar estas líneas a un holguinero que conocí vía email y tenemos unas excelentes relaciones.

Hablo de Hugo Edelqui Cruz Torres, Licenciado en Periodismo, Profesor Titular de la Universidad de las Artes (Comunicación Audiovisual), Director de Programas de TV y Radio, un hombre que ha hecho de todo en los medios, desde que comenzó en la radio a finales de la década del sesenta. Fundó en Moa, trabajó en Santiago de Cuba, dirigió Todo el mundo canta, se echó arriba espectaculares programas de opinión, ha impartido clases, talleres y cursos en distintos lugares de Cuba, en Venezuela, Angola y Ecuador. Edelqui (¿es nombre o apellido?, nunca se lo he preguntado) se ha dedicado a fundar en cualquier lugar que llegue, y cuando le tocó la hora del retiro dedica 28 horas al día al Portal de la TV Cubana, sitio hecho, concebido y sostenido por él durante un buen tiempo, hasta que institucionalmente se asumió. Lo armó en el 2007, así que esa voz digital de la televisión está de cumpleaños. Y como soy una fanática del mundo digital, disfruto la forma en la que el Portal de la televisión se ha ido transformando. De una simple propuesta inicial, hoy permite ver algunos fragmentos de programas, es colorido y una suerte de catálogo del audiovisual cubano. 

Si a eso se añade que Hugo y yo disfrutamos ser los primeros en dar una información, entenderán como, por ejemplo, se acaba el programa Bailando en Cuba y tres minutos después está en el ciber. No es un acto de magia, yo tengo toda la información y la mando al portal, sólo faltan los premios. Hugo lo monta y deja el espacio de un párrafo donde irán los triunfadores. Y así, gracias a tener de al lado de allá un profesional de la comunicación, podemos dar la información rápido y bien. Pero, una no es una máquina. A veces me equivoco y allá le mando por correo, FB o teléfono el arreglo de la pifia que cometí. Él que tiene alguna famita de belicoso, conmigo no lo muestra, al contrario, mejorar el portal es un placer para él. Y no como parte de él (así me siento) el sitio es de una utilidad enorme en la batalla de todos por jerarquizar lo mejor de nuestros medios. En fin para todos integrantes del ICRT, en especial a quienes recibieron la Condición Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y principalmente para Hugo Edelqui, son estas líneas, que puedo hacer y en complicidad con Marlene, su esposa y colega, colgarlas en el portal de la TV, sin que su jefe lo vea. ¿Nos disculpará? Espero que si.

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Ha realizado cine, radio y televisión, y se siente feliz, porque Gabriela Ramos, quien obtuvo el premio a la Mejor actriz de reparto en el Festival de Málaga, no se ve haciendo otra cosa que actuando

Cuando la mayoría de las niñas todavía prefieren las muñecas, Gabriela Ramos se descubrió actriz acaso sin saberlo, porque con cinco años es bastante improbable que entendiera con certeza lo que estaba haciendo. Disfrutaba de un cumpleaños y la animadora dijo que necesitaba a alguien para hacer de mariposa. «Me paré moviendo los brazos como en pleno vuelo y desde entonces no he parado de actuar».

Irreverente, con las características propias de una joven de 17 años, me «suelta» lo primero que le viene a la cabeza. Pero, por suerte, me acerca a su persona, porque no hay máscaras en el diálogo; es ella misma sin segundas lecturas ni medias tintas.

 Reseña de una conversación con Lolina cuadras, directora de programas de la TV Cubana.

Esta reseña resulta muy sui-generis, pues resume el diálogo con una amiga de la infancia a la que me unen grandes lazos. Nuestro diálogo comenzó con anécdotas de las vivencias que compartimos siendo jóvenes estudiantes en Santiago de Cuba, pero poco a poco nos adentramos en el motivo de mi visita a Lolina Cuadras: su trayectoria profesional que la distingue como una de las más reconocidas directoras de programas de la Televisión Cubana.

De su formación Lolina apuntó que una vez terminado el bachillerato en nuestra querida ciudad natal, Santiago de Cuba, matriculó la carrera de Derecho, en la que tuvo excelentes profesores como los doctores José Antonio Portuondo y Francisco Prats. Pero ella la abandonó porque comprendió que no podía defender a un acusado como pretendía. Considera la abogacía como un sacerdocio.

Se educó con una mentalidad abierta, un pensamiento lógico y mucha ética. Vino para La Habana y comienzó a trabajar en el Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”, pero por poco tiempo. La docencia tampoco la hacía feliz.

Regresó a Santiago de Cuba, allí tiene a su hijo y se entera de que en la recién inaugurada tele emisora han abierto un curso de dirección. Matricula y es de los pocos que aprueban, junto con Roberto Ferguson, devenido también un excelente director.

Tras culminar el curso comienza a hacer pequeñas realizaciones en la Televisión Cubana. Realiza sus primero trabajos con Germán Pinelli, a quien le confesó que estaba buscando un director con cultura. Subrata Lolina que con Pinelli aprendió mucho, sobre todo a moverse en un estudio de televisión y el quehacer de un programa en vivo.

Debutó como directora en Casos y cosas de Casa, con guion de un gran artífice del humorismo en Cuba, Enrique Núñez Rodríguez, y las actuaciones de Marta del Río, José Antonio Rivero, Coqui García y Ana Lasalle.