Leonardo Garrido, el popular cantante y presentador, más conocido en el mundo artístico por Leo, nació en La Habana, el 23 de noviembre de 1983. Desde temprana edad integró la compañía infantil Sueño azul, donde comenzó a desarrollar sus cualidades para la música y el teatro. Por espacio de cuatro años, se mantuvo como conductor del programa Ponte al día. A la edad de 14 años creó, junto a otros adolescentes, el cuarteto Los Zafiritos.

 El actor Fernando Hechavarría cuenta sobre su personaje en la serie televisiva LCB: La otra guerra

La memoria es un acervo imprescindible para quien recrea en escenarios dife-rentes, vidas, psicologías, angustias, tristezas. Fernando Hechavarría recuer-da vivencias en el grupo Escambray, con el cual interpretó las versiones tea-tral y televisiva de La Emboscada, texto de Roberto Orihuela, bajo la dirección de Sergio Corrieri.
“Abordamos temas de la lucha contra bandidos en series cortas para TV y puestas teatrales que se nutrieron de investigaciones realizadas en la compa-ñía. Esa labor fue un sedimento para asumir el rol que interpreto en LCB: La otra guerra.

Fernando Hechavarría destaca que toda obra audiovisual es una reali-dad otra.“Mi personaje, El Gallo de Cumanayagua, parte de un héroe antológico de nuestras luchas contra las bandas del Escambray: El Caballo de Mayaguara, cuyo nombre real era Gustavo Castellón”.
Le place rendir tributo a todos los héroes, anónimos o no, a partir de un líder popular, hijo de la misma zona donde se producen los sucesos narrados. “Aunque él fue mi referente directo en el proceso creativo, el resultado es la suma de muchos héroes en uno solo”.
Destaca el valor de la puesta con idea original, argumento y guion de Eduardo Vázquez Pérez, a quien se sumaron en la escritura Yaima Sotolongo y Alberto Luberta Martínez, director general.
“El arte no es la realidad, es un reflejo de ella. El creador devuelve a sus con-temporáneos y a la posterioridad, con mirada aguda, inteligente, sensible, su personalísima visión de la época que le toca viviré; de hecho, en casos rele-vantes, como el de Shakespeare, por citar un ejemplo, su obra deviene docu-mento histórico.

Por tanto, si bien cada cual tiene derecho a esperar del crea-dor una respuesta honesta, fiel, de su tiempo, el creador tiene la potestad de emitir una mirada otra de esa realidad, que no implica traicionarla, implica en-riquecerla con el poder del arte para revelarnos sus infinitas perspectivas.

Jara García y Osmany Montero, los triunfadores absolutos de Bailando en Cuba, dialogan con los lectores 

Jara y Osmany, los triunfadores absolutos de Bailando en Cuba, son como almas gemelas. Ambos nacieron en el oriente del país: ella de apellido García Fonseca, en Santiago; y él, quien tomó de su papá el Montero y de su mamá el Hernández, en Holguín. Los dos también llegaron a la danza tras emprender un largo viaje que les permitiera indagar profundamente en sus respectivas vocaciones, y en el deporte hicieron la primera escala seria, cuando estaban en tercer grado.

Señala Carlos Fornés, presidente del jurado del Festival Cuerda Viva

Si se precisa encontrar a alguien que considere a Cuerda Viva como un programa vanguardista dentro de la televisión nacional, la persona más indicada para tal propósito es Carlos Fornés, presidente del jurado del festival que premia cada año propuestas alternativas que se mueven dentro del panorama musical cubano.

Para el especialista se trata de un proyecto que ha sabido reverenciar sabiamente el talento joven que no siempre alcanza la mayor visibilidad en los medios de comunicación. Ha sabido, además, colocarse en el gusto de un público que no ceja de plantear inquietudes o promover el debate sobre cómo mejorar la calidad estética de la propuesta televisiva.

Fornés se vinculó al proyecto cuando el programa tenía aproximadamente un año de creado, a partir de un ofrecimiento que le hizo a Ana Rabasa, directora del espacio, para realizar encuestas que midiesen la aceptación del rock y la música alternativa en general.

“Hace quince años no existía en la televisión un programa que presentara con tanta fuerza esos códigos revolucionarios e innovadores. Era algo verdaderamente novedoso; pero también un proyecto frágil con muchos ojos encima, incapaces de comprender la intención de la propuesta.