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 Unos cuantos años atrás el Dr. Pedro Sastriques me habló con mucha alegría de un documental que harían sobre la primera esencia floral cubana a base de una rara orquídea. Sastriques es tan optimista que no confié totalmente en ver ese hecho científico llevado a un documental.

Unos meses después aprecié El ocaso de una orquídea y conocí a su director Randol Menéndez Cruz, que con esa pieza tenía su segunda obra audiovisual, aunque su historia empezó antes, mucho antes de que yo le pidiera una entrevista para un libro por su última serie sobre el medio ambiente y que no me había dado hasta hace pocos días: “No tengo tiempo para nada, filmo, edito, discúlpame” fueron sus palabras al llegar a mi casa. Y por supuesto, no hay nada que excusar a un creador que amasa y entrega proyectos extraordinarios. Randol y su grupo, al principio sin los equipos idóneos —todavía no los tienen— han conseguido ofrecer una imagen de la riqueza de la flora y la fauna cubanas. Ese proyecto, por llamarlo de alguna forma, fue “el balón de ensayo” para que la empresa RTV Comercial (felicidades por sus 20 años) probara formas de producción eficaces.

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En 1983, cuando iba a cumplir 33 años (la edad de Cristo según se dice comúnmente) me dieron una tarea: ayudar a conjurar una hipotética “rebelión  ideológica” en  El Caimán Barbudo. Entonces yo era la jefa de redacción de la revista  Somos Jóvenes. Acepté porque me gustan los retos, pero  especialmente porque me lo pidió Jorge Oliver Medina,  director y fundador de Zunzún la publicación para niños y niñas, donde aquel joven, ya blanco en canas, era feliz. En el Saurio, Oli y yo ocuparíamos el mismo cargo que ya teníamos en nuestras revistas respectivas, ambas de la Editora Abril de la UJC.

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 Herminia Sánchez, en una legendaria actuaciónImaginen por un instante, que Charles Perrault tiene los ojos fijos en la pantalla. Intentará reconocer el mundo sonoro, en movimiento, parlante, Que tiene ante sí. ¿Lo conseguirá? Quizás, en alguna parte de ese otro mundo desconocido por él, la clásica e “inocente” Caperucita acecha, con el propósito de establecer un juego intertextual (interacción textual que se produce dentro de un texto) en forma de sutil provocación simbólica. Al margen de dicha suposición o de otras posibles, en el siglo XXI, los medios de comunicación –en especial la TV-, lideran en un mundo regido por las mutaciones de lenguajes, percepciones y  escrituras, en el cual se transforman objetos y valores abstractos en formas sensibles.

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Tal y como lo conocemos en la actualidad, el arte es un producto de alguna manera reciente, data del siglo dieciocho, en que se estableció   como esfera autónoma. Aunque esta autonomía ha sido cuestionada, no hay dudas de que existió en la autoconciencia, en el pensamiento de los más brillantes exponentes de diferentes épocas.

En todas las edades, la lectura influye en el conocimiento y la es-piritualidadEn el siglo XX, la subversión vanguardista, además de implicaciones en lo puramente artístico, desencadenó controversias, que se enfocan en el ámbito estético, a partir de la ruptura de los límites del arte. No obstante, hoy, en la época de la massmediatización, hablamos de arte, no solo referido al carácter exclusivo de museos y galerías, se logra en la pequeña pantalla, en la cual se visibilizan todas las manifestaciones artísticas en diversos contenidos y estéticas.

En la sociedad contemporánea, lidera la pluralidad de lenguajes y códigos, que constituyen un flujo y reflujo informativo, aportan otras dinámicas a los procesos de lectura, facilitan cambios en esta práctica.

De hecho, prevalece una variación de sentido en las relaciones sociales, teniendo en cuenta los avances tecnológicos, el desarrollo de infraestructuras y el incremento de soportes no impresos.

Por doquier circulan productos de bajo presupuesto y calidad. Según varios expertos, en pleno siglo XXI, los infantes son un público consumidor de valores comerciales para el mercado, que devienen compradores de     productos publicitados en forma directa por la televisión, con la cual tienen un contacto cotidiano durante muchas horas. Sin duda, es nocivo que    niños y niñas sean vistos más como consumidores que como escolares.

El gusto se forma, no nace de manera espontánea. De ahí que sea indispensable mantener de forma sistemática jerarquías culturales en el medio televisual, interiorizar que este propone una realidad productora de cultura, instaura modelos e influye en la preferencia y la sensibilidad de los públicos.

Son conscientes de esta realidad, artistas de diferentes especialidades, que no siempre aparecen en la televisión, pero cuando están multiplican su  estética en millones de hogares.

Pepitín ha sido reconocido por su ingenio y maestría José Opitz Peña, el payaso Pepitín, galardonado en varios certámenes, y que obtuvo el Premio de la Popularidad en el Festival Internacional de Circo de 2010, disfruta cada actuación, en la que hace reír y reflexionar.

Considera que el payaso ideal es el que posee condiciones para transmitir alegría y, sobre todo, defiende el silencio orgánico.

“En la dinámica actual, lo usual es el payaso de acciones, que sepa    transmitir su mensaje haciendo, no con palabras” Y alerta: “Hay que tener mucho cuidado, porque una ejecución deficiente de un payaso en la pista puede perturbar la mente de niños y niñas para toda la vida”.

Cada vez resulta más difícil lograr que espectadores de menos edad,   adolescentes y jóvenes, no accedan a productos que pasan de mano en mano en diferentes artefactos tecnológicos; por eso es tan importante que el medio televisivo contribuya a la formación de lectores, capaces de      interesarse por lo mejor de la cultura propia y universal.

Exposición de Antonio GuerreroCada diseño promocional se debe concebir para enriquecer saberes y  juicios.  Ver significa mucho más que mirar. Lo demuestra, por ejemplo, la muestra alegórica a las mariposas, de Antonio Guerrero, Héroe de la República de Cuba, y uno de nuestros cinco hermanos, presos injustamente en cárceles norteamericanas por combatir el terrorismo.

La interpretación tiene múltiples significados, de ningún modo se          circunscribe a un determinado ámbito, incluye aspectos histórico-social, cultural y político, dado el amplio desarrollo tecnológico y de las nuevas experiencias audiovisuales.

Tanto el disfrute de un libro como un concierto de música instrumental producen goce estético y contribuyen a la sapiencia. Como se conoce, la dimensión estética del arte es la que más claramente se ha percibe a nivel social.

Sin dudas, la televisión construye mundos posibles, reproduce actitudes, que sus destinatarios aceptan o rechazan al recibir no uno sino múltiples mensajes. Se impone entonces transitar por rutas críticas de forma        sistemática, asumir la perspectiva de contribuir al dominio de nuevos    saberes, que alimentan la imaginación y el intelecto.

Jóvenes músicos formados en las escuelas de arte demuestran su      talento y profesionalidadDe ningún modo podemos olvidar, que la violencia prolifera en las       pantallas mediáticas y en productos de amplia circulación. ¿Qué hacer para contrarrestar esta avalancha? Se impone seducir con calidad artística,     virtuosismo, contenidos y formas novedosas. Solo así es posible evitar el deslumbramiento por lo fastuoso y banal, desprovisto de matrices       identitarias, de lo auténtico, hay que demostrar cada día, la capacidad de selección de lo valedero y lo perdurable, que se comparte en familia.