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 Actor insigne de los medios audiovisuales y el teatro cubanos

La  inauguración de la primera televisora cubana (Unión Radio TV, Canal 4) significó una oportunidad profesional para artistas, especialistas y comunicadores provenientes de las más disimiles especialidades y disciplinas artísticas.

La prioridad dada por nuestro sistema televisivo a los géneros y formatos dramatizados, unitarios o episódicos, se sustentó en el talento y experiencia de una vasta hornada de hombres y mujeres que habían transitado por la narración, la poesía, el teatro, el cine, la radio y la publicidad.

Muchos de los primeros fundadores televisivos emigrarían después hacia otras actividades y escenarios culturales. Pasado el tiempo, la mayoría de los cubanos olvidó su etapa de creatividad televisiva.

Vicente Revuelta ‒quien al paso del tiempo sería un excepcional pilar de la dramaturgia nacional‒ había nacido para el arte:  

Cantante en concursos de aficionados, cursó estudios de pintura en la Academia San Alejandro, que abandona para ingresar a la Escuela Municipal de arte dramático. Aun sin concluirla, con el Teatro Universitario amplía su repertorio clásico y representa obras en nuestras salas y visita otros países de la región. 

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Valoraciones acerca de la introducción y desarrollo de esa tecnología en Cuba

Desde los años treinta pasados, Inglaterra y Alemania descollaron en el uso de la televisión en escenarios públicos. Durante el decenio siguiente, Estados Unidos crea importantes cadenas televisivas con fines comerciales.

El ámbito latino tuvo que esperar al último cuatrimestre de 1950 para inaugurar la programación regular continua en sus tres primeras televisoras, en Brasil, México y Cuba.

Por su propia naturaleza y esencia, el análisis histórico de los medios de comunicación electrónicos nacidos en el siglo XX se relaciona de manera directa con el desarrollo tecnológico alcanzado por los sistemas, fundamentalmente los de difusión de sus señales y la reproducción de imágenes.

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 Devenido luego Instituto Cubano de Radio y Televisión, se ha mantenido  junto al pueblo y su Revolución

Entre 1952 y 1958, el dictador Fulgencio Batista instauró una sangrienta dictadura que cobró 20 mil víctimas a la nación cubana. En la madrugada del primero de enero de 1959 -tras vaciar las arcas públicas- huye junto a sus principales colaboradores, evadiendo la justicia popular que se avecinaba con el triunfo inminente del Ejército Rebelde.

El 8 de enero siguiente, Fidel Castro arribó a La Habana en la Caravana de la Libertad, con el grueso de las fuerzas insurrectas, y se constituye el Gobierno Revolucionario.

Por entonces, nuestra radio poseía un vasto y pujante sistema: varias cadenas nacionales con planta matriz en La Habana[1]1 y una amplia red que abarcaba gran parte del archipiélago.[2]2

La televisión se inauguró oficialmente el 24 de octubre de 1950, con Unión Radio TV (Canal 4).

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El Canal 12 en colores se inauguró el 19 de marzo de 1958, en las locaciones alquiladas por Pumarejo en el Hotel Habana Hilton. Fue bautizado tres días antes de la ceremonia oficial de apertura del magno hotel, por el sacerdote católico Ezequiel Iñaurreta.


Se hizo una producción en cadena con Telemundo para todo el país, desde las 9 y 30 de la noche. Como era miércoles, le tocaba salir al aire al programa Caravana Española, con el show de Miguel Herrero y su conjunto español. (1)

Además hicieron una programación especial de casi tres horas con la orquesta dirigida por Mario Romeu, el Ballet de Luis Trápaga. Debían presentarse las estrellas exclusivas de Escuela de Televisión: Lucho Gatica, Olga Guillot, Fernando Albuerne.

Nadie imaginó las vicisitudes de Gaspar Pumarejo, Otto Sirgo, Manuel Llerandi, Eduardo Caballero y demás organizadores y propietarios del Canal 12 S.A. para que la inauguración fuera lo más exitosa posible.

Aquel día habían aparecido muertos, con evidencias de haber sido salvajemente torturados, tres jefes del Movimiento 26 de Julio en la capital: Sergio González López (El Curita), Juan Borrel y Bernardo García Santos. Con el crimen de la policía, la tiranía se sintió más tranquila porque sabía del papel decisivo de El Curita en la organización de la Noche de las 100 bombas y en la Huelga General Revolucionaria en gestación.

Como Pumarejo había estado pidiendo permiso para inaugurar su canal, le exigieron ahora efectuarla de inmediato. Para la esperada ocasión, Lucho Gatica había llamado a su hermano Arturo y a la esposa, Hilda Sour, ambos cantantes, para actuar en la inauguración y en los programas de Escuela de Televisión, junto al pianista Jorge Astudillo. Todos estaban en La Habana.

Sin embargo, el ídolo chileno tuvo dificultades para actuar al preocuparle a la seguridad del hotel que el movimiento de una personalidad tan popular incentivara una acción o sabotaje en sus instalaciones. No pocos cuidados se tomaron también con los divos musicales cubanos: Olga Guillot y Fernando Albuerne.

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