0
0
0
s2smodern

El origen de la radio cubana data de 1922, cuando Luís Casas Romero inaugura con la 2LC - planta donde concurre toda su familia- nuestra difusión regular de programación que desde entonces se caracteriza por una marcada vocación utilitaria y cultural que de  inmediato potencia en dimensiones extraordinarias, el resto del sistema.

Para los años treinta, en Cuba proliferaban las plantas radiales. El fenómeno llegó al punto que La Habana llegó a superar proporcionalmente,  las radioemisoras que operaban en la populosa ciudad de New York en EE.UU.

La crisis económica de Norteamérica impacta sensiblemente a nuestra radiofonía donde desaparecen las empresas con menor capital financiero y se concentra la propiedad. En ese entorno, los concursos de aficionados artísticos dejan de ser una práctica aislada de algunas emisoras para convertirse en estrategias mercantiles que mediante la contratación ulterior de sus ganadores, potencia al talento cubano y a la par elude las relativamente altas tarifas radiales exigidas por los artistas de renombre o por los extranjeros radicados aquí.

El primero de diciembre de 1937, desde sus estudios en Monte y Prado, la CMQ Radio estrena La corte suprema del arte, el primero de gran magnitud que produce un verdadero fenómeno comunicativo en toda nuestra sociedad.

Se concibió como un programa habitual semanal pero muy pronto devino el primer movimiento nacional de aficionados al arte. Su boom   llego al punto de que en corto tiempo, sus  eliminatorias anuales se realizaban ya en el Teatro Nacional –hoy García Lorca- el más importante escenario teatral cubano.

Sus organizadores ni siquiera avizoraron que seria una de las prácticas mediáticas  más perdurables y que - aunque menos conocidas- tendrían continuas replicas en nuestra radiofonía;  donde nutrió especialmente a la actuación, la interpretación vocal y la locución hasta 1959.

El surgimiento  de la televisión a partir de octubre de 1950, marca otro de sus momentos  importantes. La imagen -según la tendencia vigente- demandaba juventud, belleza y carisma-  y el talento teatral-radial ya consolidado se enfrenta una competitividad que no favorece a muchos.  

Desde entonces -aunque no era la única fuente de actores, actrices, locutores y animadores- ambos soportes electrónicos alternaron su talento profesional con el amateur  que acudía a dichos eventos y que al resultar ganadores, contrataban por tarifas ínfimas. Por añadidura, la  popularidad alcanzada por estos hombres y mujeres en el largo proceso de eliminación, transfería su imagen pública positiva a la planta en cuestión y generaba más ganancias.   

La Revolución cubana de 1959 y sus transformaciones propulsaron de alguna manera la emigración de muchos artistas y especialistas de los medios de comunicación.   

La fundación en 1962, del Instituto cubano de radiodifusión[1] - donde se integraron los sistemas radial y televisivo cubano- incremento la demando de personal especializado y una vez más;  recurrimos a estos concursos para cubrir el ambicioso proyecto de nuestra radiodifusión que a la par que se concentraba,  se expandía hacia las zonas más recónditas del país.

El triunfo revolucionario no solo significó una conquista social integral sino un magno  proyecto cultural:

Tras la Campaña de alfabetización iniciada en 1961 -que en tiempo record barrio al analfabetismo en el país- se incrementan a velocidad vertiginosa: las aulas en todos los niveles de enseñanza, la capacitación de miles de jóvenes campesinos y citadinos antes excluidos, la creación y consolidación del sistema de instituciones culturales que catapultan a las artes o las letras -entre otros el Instituto de arte e industria cinematográficos-, la fundación de una red de centros de enseñanza artística financiada por el Estado y el deporte masivo como derecho del pueblo.    

La programación de la radio y de la televisión que desde el propio 1959, había comenzado a reconvertir sus temáticas, géneros y formatos; amplifica la información como vehiculo de formación y prevención; la propaganda para defender el programa del Gobierno Revolucionario y muchos proyectos mediáticos complementan los planes de estudio del Ministerio de Educación - niveles básicos- y de la enseñanza superior; dando  

Prioridad a los públicos mayoritarios.  

Paradójicamente, en medio de esta profunda y vasta revolución cultural que genera el acceso gratuito a la educación y a la cultura surge en nuestra política sectorial una tendencia donde priman el ostracismo y las perspectivas reduccionista y excluyente gestora de nefastas decisiones como la censura al consumo de los géneros musicales foráneos.

Cuando felizmente esta mirada queda atrás, se despierta una avidez musical desmesurada por las producciones extranjeras que finalmente desplaza a las expresiones artísticas autóctonas en las preferencias de gran parte de las nuevas generaciones.

En la medianía de los setenta, cuando comprendimos la necesidad imperiosa de rescatar nuestras raíces culturales, una vez mas la radiodifusión recurrió a los concursos de aficionados artísticos que por varios años propagaron las esencias de nuestra música y de nuestro baile. Por ello,  Todo el mundo canta y Aprendiendo a bailar, devinieron  paradigmas mediáticos-culturales.

A Todo el mundo canta lo nutria el vasto Movimiento de aficionados al arte que en  cada municipio cubano seleccionaba a ganadores que gradualmente transitaban por el certamen provincial y de este,  al nacional. A la competencia semanal,  mensual y finalmente, anual del programa televisivo en cuestión llegaban quienes cumplían los requisitos más exigentes en cuanto a la calidad de la voz, la interpretación, el fraseo y el dominio escénico.

Ya en 1979, la competencia-programa audiovisual durante su quinta edición anual  otorgo  cuatro premios de interpretación a los solistas - con sus correspondientes menciones-; tres premios a las agrupaciones musicales  y tres a los grupos vocales.

Como consecuencia normal del desarrollo artístico del país, progresivamente aumenta el número de concursantes finalistas con estudios musicales y la complejidad de la selección demanda mayor calificación del jurado. Por ello en 1979, notorias personalidades del vasto universo musical cubano como Concepción More, María Álvarez Ríos, Omara Portuondo, Irma Larín, José Luís Pacheco, Raúl Camayd, Lázaro García y Guillermo Morffi lo integran y lo preside Rey Montesinos.

Los concursos Adolfo Guzmán organizados por nuestro Instituto, dieron continuidad a la misión encomendada a Todo el mundo canta y ambos, forjaron a sucesivas hornadas de cubanos de diversos sexos, edades y profesiones que revitalizaron los múltiples géneros de la música cubana.  

Hoy, transcurridos catorce años del siglo XXI, el panorama musical cubano presenta un rico  y amplio espectro de formatos, géneros o instrumentos de altísima competitividad internacional por su predominio de integrantes egresados universitarios. La cifra total de vocalistas o instrumentistas  hombres y mujeres que profesionalmente se dedican hoy a la música,  alcanza niveles exorbitantes en nuestra sociedad.

A ello habría que sumar una cifra considerable de aficionados a la música que se consagran a ella durante decenios sin cobrar por su labor - y hasta mantienen espacios habituales en instituciones oficiales de nuestra red cultural-  sin siquiera lograr la oportunidad de una audición en nuestras agencias artísticas encargadas de otorgar su categoría profesional. 

Los concursos de aficionados al arte - una de las  más longevas y exitosas topologías de programas en nuestra radiodifusión- no responden a motivaciones creativas sino a  estrategias mercantiles, comunicativas o culturales emanadas de un momento histórico concreto determinado donde surge una necesidad económica, artística o patrimonial. 

Por eso me pregunto: 

¿Que razón  objetiva sustenta hoy que en nuestra televisión, proyectos como A todo corazón,   inserte en su formato un pequeño concurso de aficionados al canto?

¿Que razón explica que uno nuestros canales educativos difunda  una convocatoria pública por el Canal Habana, para captar talentos musicales a presentarse en un  programa regular? 

Creo que esto merece una reflexión.

 

 

 

 



[1]  Finalmente denominado Instituto  cubano de radio y televisión.

 

 

 

Escribir un comentario

Comparta sus comentarios con los internautas


Código de seguridad
Refescar

Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.