En este año 2014, por tercera ocasión consecutiva, la radiodifusión de servicio público cubana reunió en La Habana a los artífices del ejercicio cotidiano radial-televisivo, a quienes legislan las telecomunicaciones, a los que hacen circular nuestras producciones por los circuitos comerciales, a los que rescatan la memoria de la comunicación y a quienes piensan y analizan su presente y su futuro.
En los dos años precedentes se denominó Festival de televisión y Festival de radio y televisión respectivamente y desde ahora; Convención de radio y televisión organizada por el Instituto que rige ambos medios de comunicación electrónicos.
En esta reunión se aúna la exposición y feria comercial, la muestra de los más diversos géneros de programas televisivos exhibidos en variados escenarios cinematográficos de la capital, el evento científico y diversas actividades nacionales anuales emanadas del sistema radial y televisivo.
Tras este trienio, el añejo sueño de una convocatoria donde los expertos nacionales intercambiaran con los internacionales es ya una realidad reiterada que supera el único precedente significativo existente: el denominado Mercado iberoamericano de televisión – MIBE- que en las últimas décadas del pasado siglo, solo logro una edición en nuestra capital. En lo interno, la actual convocatoria mantiene la continuidad histórica de una sucesión de Festivales nacionales de radio o de televisión que durante décadas, se celebraron - cada cual por su lado- en diversas provincias del país.
En esta primera Convención de radio y televisión cubana que recién culmina, la integralidad se incrementa en cada edición y esto se observa tanto desde el punto de vista cuantitativo como del cualitativo. Analicemos algunas de sus aristas:
La presencia nacional se multiplica en los delegados, invitados, concursantes de premios audiovisuales y en los asignados a los stands de cada televisora provincial – más de una decena de tele centros- y las de cobertura nacional o internacional. Aunque menos notorios, también existe en los numerosos concursantes que optan por los Premios anuales otorgados en las categorías de realización, dirección e interpretación o en los Premios nacionales por la obra de la vida; mediante los cuales ambos medios de comunicación homenajean a las personalidades más relevantes.
Su celebración en el Palacio de las convenciones - escenario óptimo por la excelencia de las prestaciones que brinda pero distante geográficamente a las áreas de trabajo comunes de la radio y la televisión- limita extraordinariamente la participación masiva pues impide alternar sus funciones habituales con el evento. De incrementarse la cifra y rotación de los ómnibus que se desplazan entre uno y otro punto de la capital se eliminaría esta barrera, aunque sabemos cuan difícil puede resultar lograrlo.
La presencia internacional es progresiva y se manifiesta en las decenas de países de diversos continentes que asisten en funciones y categorías varias a la exposición y feria comercial, a la muestra audiovisual, a los stands de televisoras que se diversifican y aumentan cada día y por añadidura; se suman al análisis teórico o practico en diversas modalidades de intercambio de experiencias y conocimientos usuales en el evento científico que aumenta en representatividad de naciones que se alternan y multiplican en modalidades de participación o de exposición.
Para satisfacción colectiva, se profundiza la relación entre los medios de comunicación que concentran el ejercicio profesional y la formación e investigación académica. No obstante, para su necesaria efectividad se precisa una autentica sinergia común.
La simbiosis entre lo mediático y lo académico en nuestros escenarios laborales involucra a:
- Los planes de estudio.
- La necesidad de prácticas docentes.
- El flujo de los hombres y mujeres de la radio y de la televisión que trasmitan los saberes y valores de sus oficios y disciplinas, integrándose a los claustros docentes de los institutos afines a nuestro quehacer.
-La investigación y publicación de textos que sistematicen la historia de los medios de comunicación, generalicen sus prácticas o rutinas específicas o divulguen la trayectoria profesional de sus más notorias figuras.
Esta imbricación también abarca:
- La garantía de una orientación profesional y la pre- inserción laboral de estos alumnos en nuestras radioemisoras y canales televisivos y una vez egresados; su asignación laboral en un clímax de integración positiva que les permita aprehender lo que les falta: el verdadero know how de las diferentes disciplinas mediáticas depositado en tantos profesionales de formación empírica y de edad avanzada.
Aunque los institutos superiores mas visibles en su afinidad con nuestro quehacer cotidiano son la Facultad de comunicación de la Universidad de La Habana, la Facultad de medios audiovisuales del Instituto superior de arte -subordinado metodológicamente al Ministerio de cultura- y el Instituto de Diseño Industrial; aun faltaría por rebasar al sector mediático-cultural.
La integración completa entre los medios de comunicación y la academia la lograremos cuando nuestro quehacer común y hasta esta convocatoria científica involucre a las instituciones de nivel superior donde se forman los ingenieros eléctricos, los egresados en telecomunicaciones y los informáticos quienes pese a su distanciamiento tradicional de lo artístico-creativo; inciden cada vez mas desde sus disciplinas en los ciclos productivos, creativos y difusivos de nuestros contenidos. De esa manera, a lo comercial, artístico-comunicativo y conceptual se sumara lo tecnológico.
En Las Américas, donde históricamente se instaló el modelo de radiodifusión con fines comerciales, la celebración de esta importante Convención global de servicio público deviene cada vez más cita trascendente para la colaboración, la retroalimentación y el intercambio.
El peculiar y dinámico entorno del siglo XXI, demanda pensar y repensar las practicas comunicativas, artísticas y difusivas de los medios de comunicación con objetivos de servicio público y en consecuencia; perfeccionar y adecuar los contenidos formativos, informativos, educativos, ideológicos, culturales y los de función lúdica.
Esto nos involucra a todos porque en este empeño Todo el mundo cuenta.

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.


