Las condicionantes específicas del surgimiento de nuestros dos primeros canales televisivos (Unión Radio TV y CMQ TV) en el último trimestre de 1950, convirtió en programación televisiva habitual, espectáculos realizados fuera de los estudios, que gozaban de la preferencia popular. Para lograrlo recurrieron a las emisiones directas al aire por control remoto.

Con un hecho inédito en la Televisión de habla hispana, Cuba inauguró dos televisoras en un periodo de tres meses y ambas en el mercado capitalino, primacía cubana muy poco revelada. Las primeras imágenes transmitidas fueron nada menos que de los juegos de la Liga de Béisbol profesional cubana, celebrada entonces entre los meses de octubre a febrero, espectáculo muy atrayente para la población y que desde hacía tiempo se difundía desde las emisoras radiales, provinciales y nacionales.

La Televisión, indudablemente le añadió el atractivo sin igual de las imágenes en tiempo real, lo cual garantizaba una audición estable, argumento contundente de ejecutivos televisivos y los anunciantes, en especial los de empresas cigarreras y cerveceras.

 

Gaspar Pumarejo Such, al fundar el Canal 4, Unión Radio TV, declaró que entre sus objetivos estaba brindar a los cubanos estos juegos. Trató de hacer coincidir su inauguración con el inicio de la temporada de Béisbol profesional, el viernes 6 de octubre de 1950, pero dificultades técnicas insalvables, se lo impidieron. No obstante, mucho antes del período de pruebas de transmisiones oficial, previsto para el 16 de octubre de 1950, sus dos cámaras de un móvil de control remoto, que carecía del hoy indispensable monitor, ensayaban una y otra vez, alturas, distancias, posiciones y rotaciones para su difusión directa al aire.

Erich Kaupp Goedeckemeyer[1] (1), lideraba el equipo de osados y creativos alumnos de Ingeniería Eléctrica, devenidos técnicos televisivos del Canal 4, en el Stadium del Cerro, donde practicaban mientras se celebraba el juego. El azar quiso que este proceso se adelantara, cuando en el máster central de la televisora, el ingeniero Cothron de la RCA Victor[2] (2) cometió un error operacional y lanzó al aire la señal de los juegos que tenían lugar en el Stadium. Erich narra hoy emocionado:

“Los que estábamos en el Stadium nunca nos enteramos de esto. Cuando llegamos a Mazón y San Miguel, una multitud frente a la televisora nos aplaudía, pues habían visto en los receptores que estaban expuestos allí, estas imágenes”.

Las imágenes fueron transmitidas por los televisores instalados en las afueras de la planta de Televisión [3](3). Así, por azar, finalizando la primera década de octubre de 1950, fecha prevista para inaugurar las pruebas de transmisión, salieron al éter las primeras imágenes de una televisora cubana y con ellas también las primeras de este deporte en Ibero América. Erich rememora:

“Desde el día siguiente, sin previo aviso a la prensa, tuvimos que transmitirla todos los días con el audio de Unión Radio y con Felo Ramírez en la narración.

Hasta ese momento solo salía al aire el patrón de prueba de la televisora”.

Ya el miércoles 25 de octubre, a las 7 p.m., (un día después de inaugurarse la tele transmisora), René Molina[4] (4) entrevistó y presentó a figuras destacadas del béisbol. El juego del 30 de Octubre desde las 9: 00 p.m. afinó el ajuste de estas emisiones y al día siguiente, Unión Radio TV, inauguró oficialmente la transmisión oficial de la Liga de Béisbol profesional, (patrocinados por la transnacional norteamericana Esso Standard Oil), por añadidura, en la que se constituyó como la primera temporada de transmisión televisiva de Béisbol en la Televisión iberoamericana, hace ya 57 años.

El impacto no se hizo esperar, el 23 de noviembre, los propietarios del Stadium del Cerro [5] y de los clubes de béisbol profesional, acusaron a la Televisión de afectar las entradas de taquilla al coliseo y amenazaron con suspender las transmisiones. [6] Para entonces el consorcio CMQ, perdedor de la primacía de la Televisión y por ende de la difusión de este deporte en Cuba, lo priorizó en su diseño de programación experimental, desde el 18 de diciembre de 1950.

El jueves 14, su director general, Goar Mestre Espinosa, proyectó emitir la señal de los juegos solo hasta la sede central de la telemisora, pero cedió a peticiones de colaboradores, anunciantes y amigos y la lanzó al aire, reiterando lo realizado por su competidor, que según los reportes se recepcionó en localidades cercanas a la central provincia de Las Villas e incluso en la centro oriental Camagüey (muchísimo mas allá del alcance técnico previsto para estas emisiones).

La transmisión del sábado 16 presentó algunas deficiencias técnicas, aunque ya daba muestras de calidad gráfica y tonal. El domingo 17, la emisión del doble juego había mejorado gracias a la eficiente labor del ingeniero Ventura Montes y sus colaboradores. Gabino Delgado, narrador habitual del deporte en Radio Salas, asumió además, la responsabilidad de adaptar y producir estos programas.

Desde la salida al aire de su programación experimental ininterrumpida, nuestra segunda televisora, CMQ TV, Canal 6, el 18 de diciembre de 1950, compartió con el Canal 4, las transmisiones televisivas desde el Stadium del Cerro, práctica mantenida hasta la conclusión de la temporada el 19 de febrero de 1951. Ambas televisoras, adelantándose a su tiempo, firmaron contrato conjunto equivalente a $ 30,000 por los derechos de transmisión de la Liga, en tres emisiones semanales (miércoles, sábados y domingos). Pese a ello estos propietarios alegaron, desde que comenzó a hacerse se produjo la merma de la taquilla en el Stadium, descendiendo hasta 10 000 asistentes. Por ello proponían suspender las transmisiones desde el 15 de Diciembre, justamente en la etapa decisiva de la contienda. Tras la consulta que hicieron a diversos propietarios de equipos de las Ligas Mayores de Béisbol de EE.UU., especialmente a Branch Rickey, propietario de los “Piratas del Pittsburgh”, llegaron a acuerdos beneficiosos para ambas partes, lo cual se produjo en un clima de franca rivalidad mercantil.

Estas transmisiones fueron catalogadas como el suceso deportivo del año.

La experiencia adquirida por aquellos pioneros, creció y se enriqueció en las siguientes generaciones de técnicos, directores y especialistas, que con otros niveles de tecnología televisiva, hacen hoy de estas transmisiones un espectáculo apreciado en los encuentros nacionales y en los certámenes internacionales, difundidos además, a otros países de la Región.

[1] Erich era entonces el alumno universitario con mayor nivel en esta especialidad y gracias a ello devino el Jefe del Departamento de Control remoto de la televisora. Muy pronto egresó de la Universidad y más tarde devino director de programas informativos, musicales, infantiles y dramatizados. Laboró en la Televisión cubana hasta la década del 80 del Siglo pasado, donde formó a varias generaciones de directores. Aún vive en La Habana. En el 2003, al instituirse el Premio Nacional de Televisión, fue uno de los primeros en recibirlo.

[2] Asesor norteamericano para la puesta en marcha del equipamiento y la transmisión televisiva.

[3] Residencia convertida en sede del Canal 4, en el Vedado habanero.

[4] René Molina y Rafael “Felo” Ramírez eran los narradores habituales de este deporte de la emisora radial Unión Radio, con lo cual se habían ganado el favor de la audiencia.

[5] Actual “Stadium Latinoamericano” situado en la añeja barriada capitalina de El Cerro. Nombrado entonces “el Gran Stadium de La Habana”, con capacidad de 30 000 espectadores. Abrió sus puertas por primera vez el 26 de octubre de 1946. Desde 1961 se le conoce popularmente por la afición cubana, como "El Latino”.

[6] Cálculos de la época cifraban en 6 000 la tenencia de equipos y pronosticaban que por cada uno de ellos instalado, había 5 a 10 personas mirándolos. A cada televidente en su hogar habanero, se sumaban los transeúntes, que las veían ocasionalmente en las vidrieras de los comercios habaneros, que vendían estos equipos o en los locales especialmente habilitados al efecto, cobrando una entrada por ver la transmisión de los juegos.


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