Conviene advertir que para muchos el espíritu de la televisión en Holguín cobró cuerpo en la década de los 70 con la creación de la Escuela de Capacitación del Instituto Cubano de Radiodifusión en la ciudad y, con ella, la voluntad definitiva de erigir un estudio de televisión en el territorio.
Entre 4 y 5 años de labores constructivas marcó la diferencia de lograr la obra civil holguinera, proyecto concebido, animado y ejecutado en gran medida, por sus futuros trabajadores. Ellos, antes que directores de programas, locutores,actores, periodistas, operadores de video, attrezzistas o camarógrafos, fueron auténticos albañiles. Esta circunstancia reforzó la tesis de que coincidiera la inauguración del estudio de televisión un 5 de diciembre de 1976 con la celebración del Día del Constructor Cubano.

Con marcada admiración los televidentes descubrieron en aquella fecha en pantalla, la imagen jubilosa de lo nuevo en una programación que la prensa local no vacilaría de calificar de exitosa. Espacios musicales, juveniles y dramáticos constituyeron hilos de una trama en la que el pueblo holguinero advertiría su identidad, su obra, su propia imagen. Pero la estación de Holguín no estaba preparada para mantener en el aire una programación con carácter regular. Se hizo necesario trabajar intensamente aproximadamente dos años, apoyados en especialistas de Santiago de Cuba y La Habana, antes de que se produjera el inicio de emisiones habituales.
El 30 de septiembre de 1978 comienza la vida activa del telecentro con una programación discretamente diseñada sobre la base de las posibilidades humanas y tecnológicas existentes, a través de la señal del canal 5: Tele Rebelde. Es a partir de ese entonces que se define la responsabilidad a los realizadores y técnicos holguineros de la época de mantener en el aire una programación televisiva regular. Apenas 1 año después, en 1979, la provincia es declarada sede del acto nacional por el 26 de julio. Las obligaciones que concernían al joven colectivo del telecentro, en el contexto de las actividades centrales por la efeméride, vinieron a convertirse en su más riguroso bautismo. En 1980 la programación amplió sus proyecciones formales y temáticas con el fortalecimiento del trabajo informativo, que descansaba en un reducido cuerpo de reporteros y camarógrafos cinematográficos. Ellos asumieron durante largos meses la responsabilidad de desarrollar una fatigosa gestión reporteril y preparar despachos noticiosos que se transmitieron 2 ó 3 veces por semana a través del Noticiero Televisión Oriental, de Santiago de Cuba.
EQUIPO DE LA CORRESPONSALIA DE lAS TUNAS
Como consecuencia de algunos reajustes en el sistema de la televisión cubana, el telecentro holguinero crea la redacción central informativa, con una estructura más sólida y de mayor alcance, entre cuyas funciones sobresalen las de transmitir para toda la nación los reportes periodísticos con las actualidades noticiosas de Holguín y Las Tunas. A partir del 25 de marzo de 1982, las emisiones diarias del Noticiero Nacional de Televisión abren un pequeño espacio en pantalla con la imagen de las locutoras holguineras encargadas de ofrecer las principales informaciones del territorio.
El 2 de octubre del mismo año, precedida por un intenso trabajo de montaje, ajustes y pruebas preliminares para las emisiones de alcance local, sale al aire la Revista Informativa Holguín de 5 a 6, espacio que adopta como premisa el reflejo de la vida de los hombres y mujeres de esta parte del país.
A comienzo de los años 80 un perceptible despegue tecnológico coloca al telecentro en condiciones favorables para una programación más amplia y de superior calidad. El montaje de sala de control máster, del tele cine, de nuevos y modernos cubículos para la edición y transmisión de video tape, así como la entrada de un equipo de control remoto y la introducción del equipamiento para emisiones en colores, constituyeron expresiones de signo positivo para la consolidación y perfeccionamiento de la programación a lo que se sumó la entrada de varias cámaras portátiles de video tape, elementos que no solamente constituyeron una auténtica evolución del periodismo televisivo, sino que se convirtió en un punto de apoyo para un salto hacia nuevas concepciones en la realización de programas.
En 1984 la instalación de nuevos transmisores en la zona de El Ramón y el Cerro de Miraflores, permitió disipar amplias zonas de sombra de importantes localidades de la provincia a las que no llegaba señal alguna de televisión. En una de ellas (Moa), en un acto sin precedentes en la historia de la televisión cubana, se produjeron por espacio de 24 días transmisiones exclusivas para la población de la zona minera desde un estudio improvisado en las propias instalaciones de la emisora La Voz del Níquel.
El 16 de abril de 1986, con la creación en el país de la red de telecentros (centrales regionales de televisión), sale al aire por primera vez la señal holguinera identificada con el nombre de Tele Cristal, canal que en los tiempos actuales forma parte del sistema de la televisión holguinera, conformado por dos telecentros comunitarios: Gibara Visión y Moa TV y la transmisión de Holguín TV para la ciudad de Holguín todos los fines de semana por el canal 63, entre las 7 y las 8 de la noche.

Desde la óptica internacional telecristal hace oficial su presencia en la red de redes el 14 de marzo del 2001 con su sitio web www.aldia.cu, el que cuenta con un importante número de seguidores.

Este artículo es cortesía del boletín Quien Bien te ve que edita Tele Cristal en la ciudad de Holguín

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.


