Para muchos, en la televisión comercial cubana desarrollada entre los años 1950-1958, todo corría sobre rieles y hacer televisión gracias a la garantía de la tecnología proveniente del vecino poderoso, era un lecho de rosas.
Quienes así piensan olvidan varias realidades históricas:
- La televisión la inaugura en Cuba la empresa Unión Radio Televisión[1] cuando logra fundir capitales provenientes de varios asociados.[2]
La premura con la que comienzan a difundir programas determina muchas de sus practicas mediáticas y artísticas.
Desde fecha bien temprana, nuestra programación habitual superaba las ocho horas diarias- lo cual amplificó y diversificó disciplinas artísticas y quehaceres informativos, comunicativos y culturales que el video expandió hacia todos los segmentos poblacionales.
El Canal 4, se instaló apresuradamente en una residencia privada sin estudios profesionales. Por ello, reconvirtió la sala, la cocina y el jardín domestico en sets improvisados que resultaron insuficientes para tal demanda de horas de difusión.
La ausencia de estudios o foros, se suplió con la renta de teatros, en los cuales organizo espectáculos diversos que emitió en directo al éter. Esta transmisión por control remoto brindo como valor agregado:
La recepción en tiempo real de múltiples eventos deportivos –comenzando por el mas popular: el béisbol- ; de eventos culturales masivos y la inmediatez de la actualidad nacional[3] que se complementaba con los noticieros norteamericanos. [4]
- Cuando en 1950, los canales 4 y 6, comenzaron a emitir su programación habitual, carecían de sus propias estructuras artísticas.
Para suplirlo, contrataron los grupos habituales en afamados espectáculos de los cabarets habaneros, presentaron a los alumnos de las academias de baile y a los ganadores de concursos artísticos organizados tradicionalmente por las radioemisoras y televisoras. [5]
- La geografía cubana, estrecha y alargada, dificultaba y encarecía extraordinariamente el tendido de las redes de microondas y la instalación de los retransmisores de las señales televisivas al éter; considerando las peculiaridades de las antenas direccionales vigentes entonces.
Como solución emergente, desde 1951, CMQ TV (Canal 6) funda las primeras filiales de su cadena nacional en las distantes provincias orientales, con una solución temporal que le permite dilatar por un tiempo el alto costo inversionista que significaba el tendido de redes de microondas y la instalación de transmisores.
Para ello, traslada por avión las cintas de kinescopio [6]con la programación emitida días antes en su casa matriz capitalina. Una vez en provincias, las transmite de manera diferida desde esas ciudades cabeceras. Así, gana la primera inversión publicitaria en esa zona del país y se instaura primero en los hábitos de teleaudiencia de sus residentes.
- Desde los años cuarenta, los cubanos habían adquirido el hábito de seguir paso a paso, el desarrollo de las Ligas profesionales de Béisbol celebradas en EE.UU.
Una de las prioridades del flamante video cubano inaugurado en 1950, era lograr la recepción en tiempo real de las señales televisivas para disfrutar de este espectáculo deportivo.
Cuando no existía la difusión vía satélite trans-fronteras y aun el desarrollo tecnológico televisivo era limitado; los cubanos se valieron de su privilegiada cercanía geográfica a ese país, para lograr sus objetivos de la manera menos ortodoxa:
Instalaron un transmisor-receptor de señales televisivas en un avión comercial de Cubana de aviación y durante todas las horas que duro el partido de béisbol celebrado en New Yor; recibieron la señal proveniente de una planta radicada en La Florida y simultáneamente la orientaron hacia el receptor más cercano en Cuba.
Para mantener la recepción de la señal volaron en círculos durante horas en un perímetro reducido poniendo en riesgo sus propias vidas.
- Desde 1957, los norteamericanos crearon el sistema Sobre el horizonte, que se valió de la cercanía física, la propagación atmosférica y otros recursos tecnológicos para emitir y recibir señales de audio y televisión en tiempo real entre ambos países.
- En 1961, con la declaración del bloqueo de los EE.UU., a Cuba, se interrumpen las relaciones entre ambos países.
La televisión cubana se sustentaba en la tecnología norteamericana, en su mayoría ya obsoleta que precisaba de una renovación total.
La estructura privada ya era estatal y había reconvertido sus objetivos comerciales en servicio público.
Sin capital financiero suficiente para renovar todo el parque tecnológico y asumir nuevos formatos en otro país, enfrentábamos la misión de redistribuir la tecnología existente, ampliar la cobertura de las señales fuera de las capitales provinciales con mayor poder adquisitivo donde la televisión comercial se había concentrado y eliminar las zonas de silencio.
Si bien es cierto que desde 1960, el Estado sustentaba la gestión de los medios de comunicación en Cuba, sin la ayuda incondicional de nuestros técnicos e ingenieros, no se hubiera mantenido ininterrumpidamente la señal de televisión en el aire y este plan de desarrollo no se hubiera cumplido.
Las limitaciones financieras, tecnologías y comunicativas impuestas por el bloqueo norteamericano a la radiodifusión cubana por mas de cinco décadas; impusieron una visión de renovación y adecuación ante las contingencias cotidianas pero esto ya era casi una tradición.
Este recorrido histórico revela la voluntad innovadora y la decisión de las cubanas y cubanos que durante sesenta y cinco años se han consagrado a la televisión.
Por ejemplos como este creo que la televisión cubana es una sola: la que empezó en 1950, que aun continúa.
[1] Propietaria de la radioemisora habanera Unión Radio, inaugurada en 1947.
[2] Menos de un año después, esta empresa vende su radioemisora y su canal televisivo.
[3] Salvo entre 1953 -1958 cuando se impuso la censura mediática impuesta por el régimen militar que había liderado el golpe de Estado.
[4] El canal 6, cuyo capital económico-tecnológico e infraestructura era superior y otras televisoras fundacionales cubanas asimilaron muchas de las practicas del Canal 4.
[5] La excepción fue en los canales 4, 6 y 2; la constitución en corto plazo de sus propias orquestas. Las primeras desde estructuras ya existentes en sus emisoras radiales. El canal 2, no tenía este precedente.
[6] Cintas fílmicas reversibles utilizadas antes de la creación del video tape en la televisión.

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.



