El canal Multivisión transmite los sábados varios de los documentales realizados por Estela Bravo
Los nexos históricos entre Estados Unidos y Cuba también incluyen los múltiples hombres y mujeres norteños que residieron entre nosotros durante muchos años, dándonos sus mejores esfuerzos productivos y creativos.
Entre ellos, hoy recuerdo a Cristina Olsen —profesora en la Universidad de La Habana— con quien compartí en avatares de las Milicias de Tropas Territoriales y de quien tanto aprendí de su país.
Otra norteña que conocí, en los tempranos años 80 del siglo pasado, en el Departamento de Intercambio y Comercialización del otrora Canal Telerebelde, fue la documentalista Estela Bravo, quien entonces comenzaba su colaboración con la Televisión cubana.
Con el paso del tiempo, su fecunda obra demostró, fehacientemente, sus virtudes humanas y talento creativo.
Desde que hace unas semanas el Canal Multivisión comenzó la retransmisión —sábados a las siete de la tarde— de algunos de sus más importantes documentales; no me pierdo uno.
Aunque para algunos miopes, la documentalística es un arte menor; donde solo observan la suposición de planos y testimonios, este formato se vincula estrechamente con el conocimiento de la historia, el arte de la comunicación y la humanidad en un suceso histórico o experiencia testimonial.
Estela Bravo ha demostrado ser uno de los pocos artistas audiovisuales que los domina todos, siendo capaz de revelar esencias y verdades cardinales en los más disímiles escenarios en un quehacer incesante que ya suma decenas.
Con la modestia y claridad conceptual que la caracteriza, no necesita aparecer en cámara, para dar fe de su autoría.
Su voz cuando pregunta y precisa —siempre en ocasiones ineludibles y en un segundo plano— elude la notoriedad personal porque su protagonista es el suceso y el ser humano con el que se enfrenta.
Como pocos documentalistas, logra generar y apresar la confesión, la remembranza, el testimonio o la narración auténtica, veraz, sentida cuyo grado de emotividad es tan difícil de alcanzar en formatos de producción, logística y espacio temporal tan reducidos.
A su certera selección del tema general de cada documental —donde emergen hitos cruciales de la historia de Cuba y Latinoamérica— se suman la definición precisa de sus ejes esenciales.
Porque Estela, además de erigirse en cronista ineludible de la memoria latinoamericana, no elude su compromiso valiente con la verdad, evidenciado en la multiplicidad de visiones, posturas y protagonistas ideológicos, políticos y sobre todo humanos.
Ni su marcado acento estadounidense en su dicción del español ha impedido su plenitud comunicativa con el entrevistado.
Sus entrevistas: importantes y reveladoras; sus temas son difíciles, escabrosos, tristes y hasta peligrosos.
¿Cómo olvidar…? La Operación Peter Pan: desnudo drama de la masiva emigración infantil cubana creada por la falsa pérdida de la patria potestad en los años 60 del pasado siglo.
Los excluibles, donde humanizó un sector de marginados cubanos que emigraron de Cuba y en muchos casos sufrieron largo tiempo en prisión antes de ser deportados a su tierra natal.
Los niños encontrados por las abuelas de la Plaza de Mayo, en Argentina, expuso la historia del siniestro Plan Cóndor y sus consecuencias políticas y sociales.
El Santo Padre y la Gloria: denuncia viva de la crueldad e hipocresía del régimen tiránico de Augusto Pinochet, en Chile.
Para muestra de su obra bastan estos ejemplos.
Pero nadie se llame a engaño, aunque logra el punto climático emotivo en sus entrevistas, su obra tiene la virtud de poner el dedo en la llaga mediante un análisis inteligente que rescata la memoria histórica de nuestras naciones.
Cuando una obra artística —en un entorno tan dinámico como el audiovisual y sus códigos comunicativos— despierta similar emoción en sus infinitas retransmisiones al paso de los años, estamos en presencia de un clásico.
Por ello y mucho más, bastante tiene que agradecer aun la nuestra televisión a una creadora estadounidense que se siente cubana.

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.



