El líder Fidel Castro defendió la verdad de la Revolución triunfante en rueda de prensa ante casi 400 periodistas y personal diplomático en enero de 1959

Sin tener tiempo de respirar, los barbudos que habían llegado a La Habana el 8 de enero de 1959, tuvieron que enfrentarse a una campaña mediática lanzada por agencias de prensa internacionales en contra de la naciente Revolución Cubana, liderada por Fidel Castro.

El Gobierno Provisional y el líder del Movimiento 26 de Julio convocaron a 380 periodistas del continente americano para que reportaran a sus respectivos diarios lo que presenciaban en la Mayor de las Antillas, cuya situación revolucionaria se convirtió en noticia de primera plana en varias partes del mundo.  
Un día antes de la famosa conferencia de prensa, celebrada el 22 de enero en el Hotel Havana Riviera, un millón y medio de personas se congregaron frente al Palacio Presidencial para escuchar a Fidel. No solo participaron habaneros, sino también matanceros y pinareños, según reportó el periódico Revolución, órgano del Movimiento 26 de Julio.  
De acuerdo con despachos publicados por las agencias de noticias AP y UPI, dijo Fidel: “los que creyeron que a través del monopolio de los cables internacionales, los que creyeron que sembrando de mentiras y calumnias por doquier iban a debilitar nuestra Revolución, iban a despistar a nuestro pueblo, para después lanzarse sobre él cuando lo encontrasen débil, se equivocaron”.        
Al respecto expresó que la Revolución no se acobardaba frente a la amenaza, ni se debilitaba frente al ataque, sino que se crecía y hacía más fuerte.       
“Con otro pueblo que no fuese este, con otro pueblo que no tuviese las virtudes del cubano, no valdría la pena siquiera haber comenzado esta lucha. Pero cuando se cuenta con un pueblo como el cubano, no solo se comienza sino que se prosigue y se continúa hasta la victoria total”, recalcó.            
Aclaró que no se trataba de un golpe de Estado sino de una Revolución, porque no quitaron a un presidente para poner otro, ni se plegaron a los intereses creados. “Si no hubiese sido una Revolución esta, no tendríamos enemigos, no nos habrían atacado, no nos habrían calumniado”, repasó.         
“Mientras en este Palacio se albergaba una dictadura que hacía las más onerosas concesiones al extranjero, mientras en este Palacio se albergaba un dictador (Fulgencio Batista) que traicionaba al pueblo, nadie lo atacaba, no se hacían esas campañas de prensa contra él en el extranjero, no se levantaban las voces de los congresistas para acusarlo”.    
Fidel responsabilizó ante más de un millón de ciudadanos, incluidos cientos de enviados especiales, a Batista por el asesinato de 20 mil cubanos entre marzo de 1952 y diciembre de 1958, y lo acusó del robo de trescientos millones de pesos.           
“Cuando se asesinaban en Cuba decenas de compatriotas todas las noches, cuando los jóvenes aparecían asesinados con un tiro en la sien, cuando los patios de los cuarteles se llenaban de cadáveres, cuando nuestras mujeres eran violadas, cuando los niños eran asesinados, cuando en las embajadas penetraban los esbirros para asesinar a diez asilados en unos minutos, no se hacían esas campañas contra Cuba, ni se levantaban allí los congresistas, salvo raras excepciones, a acusar la dictadura”, recordó el joven rebelde.
Ante la multitud Fidel se comprometió a convencer a la opinión pública del mundo. Para lograr tal objetivo convocó a 380 periodistas de América para que lo interrogaran.

“¿En qué país del mundo hay un orden tan extraordinario y una paz tan absoluta que los niños (boys-scouts) son encargados del orden de la capital,  después de una revolución? Pues eso es lo que queremos que los periodistas del continente americano cuenten a sus propios pueblos”, expresó.       

Decenas de preguntas le hicieron los reporteros el 22 de enero en rueda de prensa sobre temas económicos y políticos. Una de las interrogantes formuladas fue que si el Gobierno cubano se comprometería a propiciar la organización de un servicio de prensa latinoamericano.            
Acompañado de la mayoría de los miembros del gabinete y ante numerosos representantes del cuerpo diplomático acreditado en el país, Fidel afirmó: “Batista hubiera caído con una campaña como la que se hace contra la Revolución. La hacen ahora los intereses monopólicos, los usufructuarios de grandes concesiones”.        
Fidel respondió que personalmente estaba dispuesto a hacer todo lo necesario a favor de esa idea porque la consideró muy necesaria para la buena información de los pueblos de la América Latina. Sin embargo, explicó que la respuesta definitiva al respecto no podía darla él, sino el Gobierno Provisional de la República. “Ustedes pueden hacer ese planteamiento y yo estoy seguro de que siendo una necesidad, contará con el respaldo del Gobierno Revolucionario”. 

Esta idea fructificó meses después, cuando Prensa Latina (PL) publicó su primer despacho cablegráfico el 16 de junio de 1959.  El aguzado periodista argentino Jorge Ricardo Masetti, quien había entrevistado a Fidel en la Sierra Maestra, fue el primer director de esa agencia informativa latinoamericana.    

  

 

 

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