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17 de octubre de 1962 y hasta bien avanzados los años setenta, se emitió en tiempo real, simultaneando su realización y emisión directa al aire, proceso que entre nosotros denominamos difusión en vivo.

El diseño de la parrilla de programación en un medio de comunicación electrónico   combina múltiples proyectos y propuestas.

Aunque la permanencia de los programas radiales-televisivos habituales  no obedece estrictamente al parámetro temporal, lo más común es que se extiendan aproximadamente durante cuatro o cinco años. Lo esencial radica en conservar su efectividad comunicativa-cultural y con ellas,  la atención y la preferencia de los públicos. Cuando las variantes creativas se agotan, el proyecto en cuestión vence su ciclo de vida y por si mismo, impone su desaparición.

El éxito original de un programa y el hecho de que su difusión continua rebase ese  tiempo habitual,  es un misterio, un verdadero enigma que no depende de formulas comunicativas, creativas o  dramatúrgicas pre-establecidas pues;  en ocasiones,  no bastan el prestigio de sus guionistas o escritores, su fortaleza productiva o el carisma de quienes lo conducen.

Anulando estadísticas y pronósticos, algunos proyectos logran un impacto perdurable y devienen  sucesos mediáticos que mantienen  su encanto durante décadas.

En nuestro sistema radial, descollan por ejemplo, Alegrías de sobremesa, Nocturno y La pandilla Pirulí y en la televisión, aparecen como estandartes de esta tendencia, Palmas y Cañas y Escriba y Lea.

Entre las propuestas con mayor duración en la pantalla nacional Palmas y Cañas, no solo es el  proyecto de cultura campesina mas añejo de nuestra televisión nacional sino  por añadidura, la propuesta audiovisual más prolongada de nuestro sistema y probablemente, de la televisión a escala global.

Paradójicamente, aunque su misión fundamental es expandir las más diversas expresiones de la cultura guajira, de una u otra forma llega muy hondo a todos los cubanos, incluidos los citadinos.

Como revista musical variada se ha difundido ininterrumpidamente cada semana desde el 17 de octubre de 1962 y hasta bien avanzados los años setenta, se emitió en tiempo real, simultaneando su realización y emisión directa al aire, proceso que entre nosotros denominamos difusión en vivo.

Ante la descomunal tarea que significaría relacionar todas aquellas prestigiosas glorias de la cultura cubana que hasta hoy han participado regularmente en Palmas y Cañas; permítanme homenajear a aquellos que le impregnaron su sello de excelencia y distinción,  que le dio su fama más allá de nuestras tierras:

Antonio Emilio Vázquez Gallo,  fue un incansable gestor fundacional en la televisión: A el se deben los primeros programas orientados a los niños, las primeras aventuras emitidas en la pantalla fundacional  cubana; importantes espacios teatrales y los programas dedicados al universo campesino.

Ya desde junio de 1953, en el Canal 2, Telemundo; Vázquez había apostado por estas temáticas con Alma guajira, donde asume la producción y dirección de los libretos de Juan Herbello y donde actuaron,  entre otros, Paco Alfonso, Maria Ofelia Díaz y Yeyo Arias.

A partir del mes de octubre siguiente, el programa transito al Canal 4, Televisión Nacional, donde se mantuvo hasta 1954.

Para octubre de 1953, Telemundo estrena los lunes a las nueve de la noche, Tierra cubana, con la dirección de Jesús Cabrera.

Esta televisora culmina esa década con El guateque de Apolonio, donde Jesús Orta Ruiz, escribía los libretos e interpretaba el personaje de Liborito - símbolo de la patria-  que en cada edición se enfrentaba con décimas  y controversias que reflejaban la situación nacional a El manengue, interpretado por Adolfo Alfonso.

Cuentan sus coterráneos que Naborí, burlo por años la censura de la dictadura batistiana, escribiendo de manera paralela dos libretos: el que entregaba a los censores y el que se representaba y difundía en vivo desde los estudios de televisión. La situación se mantuvo casi hasta el triunfo de la Revolución, cuando el proyecto es suspendido definitivamente.

De los legados radiales, televisivos y cinematográficos nacionales se nutre Vázquez Gallo para crear Palmas y Cañas, que escribió y dirigió durante su primera etapa; en un complejo proceso de continuidad y ruptura de lo tradicional.

Desde sus orígenes, se prestigio con un elenco de altos kilates que hizo brillar con luz propia las diversas manifestaciones o disciplinas artísticas.

La música de nuestros llanos y serranías era  llevada magistralmente por aquel Conjunto de guitarras de Miguel Ojeda - que finalmente adopta el nombre de Conjunto Palmas y Cañas- mostrando el virtuosismo en la guitarra y el laúd de Orestes Jiménez, Víctor Benemelis, Magín Cabrera, Evelio Calderón y el propio Ojeda.

Su respaldo potenció a vocalistas, a las controversias de los poetas y hasta a los bailarines que,  de giro en giro, mostraban las danzas de tierra adentro.

Lo mejor del repentismo nacional hizo perdurar tradiciones raigales con las controversias de grandes maestros como Justo Vega y Adolfo Alfonso, quienes  se revelaron como orfebres de la palabra que enaltecían,  con su elegancia y mesura, el gracejo mas autentico de la picaresca y del ingenio criollos.

Las propuestas televisivas se miden por su resultado en pantalla y en esta ponderación  generalmente ignoramos el reto que significan los procesos en que están inmersos nuestros artistas.

Así sucede con los rigores de la transmisión directa al aire que por mas de veinticinco años continuos se mantuvo en nuestra televisión pues el video tape, como proceso tecnológico que reproduce en cinta magnética las imágenes, solo comenzó a  introducirse en Cuba, a mediados de los años setenta.

Sobre este aspecto abunda Adolfo Alfonso, en una entrevista concedida hace ya varios años:

Para nosotros la improvisación en esas condiciones requería un gran esfuerzo de concentración pues no había oportunidades para rectificar errores. Los pies forzados te obligaban a pensar con rapidez y quieras o no, la responsabilidad de hacerlo ante el público de toda Cuba, producía un estado emotivo muy particular.

En Palmas y Cañas, Justo Vega y yo inauguramos la  décima partida, donde en lugar de diez versos; uno decía dos y el otro respondía de igual forma. También usamos la tonada y la seguidilla.

Justo Vega era un ser humano exquisito: compañero, amigo y un poeta que hizo grandes aportes a la décima. Siempre amable y cortes, no por gusto le decían El caballero de la décima cubana.

 

 

Los que hoy peinamos canas, integramos aquellas generaciones de cubanos que disfrutamos las interpretaciones  mas depuradas de la guajira de salón creada por Guillermo Portabales, que luego su autor expandiría por Puerto Rico y por supuesto;  de otros géneros bailables como las  guarachas, los danzones y los sones recreados por un elenco fijo que en cada edición,  alternaba con otros invitados.

¿Como olvidar a aquel dueto inolvidable de Ramón Veloz y Coralia Fernández; quienes además de cantar, derrochaban gracia y cubana en la conducción y animación de todo el espectáculo?

Allí, ante nuestros ojos,  crecieron cada día,  con su interpretación musical, entre otros, artistas como El Jilguero, Celina González, Radeunda Lima y La Calandria.

¿Como olvidar a Eduardo Saborit, autor de Cuba que linda es Cuba, símbolo musical de nuestra tierra junto a La guantanamera?

Allí, en más de una ocasión nos conmovimos con la poética telúrica y autóctona de Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí.

Las sucesivas de generaciones de cantantes, poetas e instrumentistas cubanos que han desfilado por sus estudios también han compartido las numerosas incursiones del programa en diversas provincias del país, propiciando el contacto directo con los hombres y mujeres de nuestro terruño.

Mucho le debe el auge actual de las décimas y del repentismo a su labor continua de preservación de la cultura del buen decir en verso, acunado en nuestros campos y potenciado por nuevas hornadas de cubanos y cubanas.

Como otras primacías históricas de nuestra televisión, la difusión ininterrumpida de Palmas y Cañas, durante medio siglo,  ha sido ignorada hasta hoy por quienes otorgan los Premios Guiness.

En cambio, recibe el premio cotidiano del pueblo cubano que, en sus propuestas, ha visto dignificar estas expresiones culturales; uno de los pibotes ineludibles de la identidad nacional.

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Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.