Entre las peculiaridades más notorias de los medios de comunicación se encuentran la convergencia de múltiples disciplinas y manifestaciones como las creativas, artísticas y comunicativas; la participación de múltiples actores sociales que ostentan la condición de figuras públicas y la creación de hábitos de consumo de sus propuestas regulares.
Ello explica que, en la medida en que su historia se consolida generación tras generación, estos hábitos devienen prácticas culturales que se instauran y arraigan en la cotidianidad de los más diversos sectores poblacionales.
La publicación de obras editoriales dedicadas a la enseñanza, análisis o retrospectiva histórica de estos soportes tecnológicos, informativos, ideológicos y artísticos rebasan con creces su evolución particular y extienden o redimensionan su impacto al universo de la Información, la Comunicación, la Tecnología, el Arte y la propia Historia de un momento especifico de nuestra nación.
Pese a la resignificación múltiple que tienen estas temáticas en nuestra sociedad, un periplo por nuestro universo editorial, en relación con el resto de los géneros, procesos y temáticas abordadas en nuestro sistema; son escasas las obras que abordan desde una perspectiva interdisciplinaria, la visión histórica de las publicaciones periódicas, la radio, el cine, la televisión y la novedosa Internet, en nuestro país. Entre los más recurrentes destacan la radio y el cine, siendo la televisión el que posee menos presencia.
Las prácticas mediáticas, como particular y peculiar modalidad de la cultura popular y masiva, no solo adquieren relevancia para quienes hacen la televisión sino para los millones de receptores que en su vida cotidiana, se apropian de ella convirtiéndola en una de sus actividades esenciales. En ese proceso, se funden los momentos, proyectos, etapas o personalidades de este medio de comunicación y las experiencias y remembranzas personales que se transmiten por generaciones.
A capa y espada, la aventura de la pantalla, presentado en el último evento teórico del Caracol, ha sido escrito por el
periodista y Master en Comunicación, Reinaldo Cedeño Pineda[1]; donde aparece un testimonio múltiple sobre la evolución histórica de la televisión en la provincia de Santiago de Cuba, durante un periodo que abarca más de veinte años, a partir de 1968.
En la vertiente histórica de la televisión, son pocos los libros publicados en nuestro país.
El único precedente que tiene esta obra que hoy comentamos es Hitos fundacionales televisivos cubanos. Aproximación histórica en Cuba, de mi autoría; publicado por Editorial EN VIVO, del ICRT, en el 2011.
Antes de que comencemos a hojear sus páginas, la nota de la contraportada nos anuncia de una manera bien descriptiva las esencias que hallaremos en el texto:
Tele Rebelde, primer canal de televisión inaugurado por la Revolución, los Estudios fílmicos de animación y los Cinematográficos del ICR, se cuentan entre las acciones de una política cultural tempranamente enunciada y perfectible en su de cursar.
Escribir la historia que hay detrás de esos sucesos, preciso detenerse en las mujeres y los hombres participantes en esta gesta colectiva. Ello explica la diversidad de géneros periodísticos (reportaje, crónica, entrevista y testimonio) y la multiplicidad de voces:
A capa y espada, la aventura de la pantalla. texto en el que predomina el lirismo y la emoción, es un libro que necesitábamos, porque a decir de José Marti: cada obra bella, cada obra grande, redime de un momento de amargura.
El volumen, editado por la Fundación Cayuayo para las Artes, Monumentos y Aplicadas-Editorial Oriente, en la colección La cultura artística y literaria en Santiago de Cuba, Medio Milenio; constituye un empeño meritorio de rescatar la memoria de numerosas prácticas culturales en la tierra indómita.
El texto que hoy analizamos se refiere al audiovisual en general pues aunque se centra fundamentalmente en la televisión, también hace un sucinto recorrido por la trayectoria cinematográfica y por algunas de sus personalidades en esa ciudad.
La obra de su autor lo precede: Periodista, poeta, narrador, redactor y director de publicaciones impresas y del universo digital, guionista televisivo de la serie Sones y pasiones (TeleSur, 2005) y artista de la radio; es el coautor de Son de la loma y autor de El diablo y la luz (2004) y Los corderos alzan la vista (2005).
A capa y espada, la aventura de la pantalla; combina eficazmente géneros y técnicas periodísticas y nos ofrece desde diversas perspectivas; una panorámica de esta historia, en un relato fluido y sentido de los sucesos o las vivencias o remembranzas de muchos protagonistas y se acompaña por un valioso testimonio documental y un glosario mínimo.
Aquí, Cedeño devela numerosas aristas y sensibilidades del proceso histórico de la etapa fundacional de Tele rebelde, cuando se fundieron en un haz, habaneros, santiagueros y oriundos de otras zonas orientales, demostrando una vez más lo que nos une a todos los cubanos.
En la medida en que avanzamos en la lectura descubrimos el amplio espectro del diseño de programación de Tele Rebelde, el esfuerzo colectivo y la experiencia común creada en la estructuración de un sistema donde cientos de hombres y mujeres aprendieron cada día el ejercicio colectivo de hacer, vivir y sentir la televisión.
Destacan además, los continuos flujos de ida y vuelta entre otros espacios comunicativos-culturales y la naciente televisión en Santiago de Cuba y el resto de las ciudades a que se orientaban los contenidos de su programación; el impacto de la pantalla en la vida cultural de los orientales y el momento en que Tele Rebelde - al crearse los tele centros provinciales- reconvierte sus objetivos en informativos, homogeniza sus funciones y reduce su estructura, dimensión, tiempo de emisión, géneros y cobertura. Este empeño de rescatar la memoria llega hasta nuestros días y destaca a los procesos y las figuras más relevantes y queridas de esa pantalla.
Paso a paso, Cedeño estructura un verdadero fresco emocional que no elude asideros concretos en el quehacer técnico, informativo, dramaturgico, pedagógico y recreativo televisivos; su gestación y diversificación en difíciles condiciones; la asunción del reto cotidiano y la responsabilidad individual-colectiva que lleva implícita la función social de nuestra pequeña pantalla.
Este esfuerzo investigativo-creativo resulta estimulante y gratificante a quienes bien conocemos el importante caudal y reservorio de la apretada urdimbre de la historia cultural- comunicativa de la televisión cubana para el patrimonio de toda la nación.
Esperamos que ello incentive un rescate similar en otras provincias y así, entre todos, podamos armar paso a paso, ese mosaico disperso y variopinto de nuestras esencias y prácticas culturales audiovisuales.
[1] Con una vasta experiencia en el ámbito periodístico y editorial, Cedeño ostenta entre otros lauros: El Premio nacional de periodismo cultural (1998 y 2001); Concurso 26 de julio (1998); Caracol de la UNEAC (1999, 2002 y 2004); VI Encuentro iberoamericano Dulce Maria Loynaz (2004); Concurso internacional de cuento Contando historias de mujer (Asturias, España. 2006); Gloria Cuadras (2009) y Concurso nacional de la crónica Miguel Ángel de la Torre (2010).

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.



