Las revistas televisivas surgieron en la televisión cubana durante la primera mitad de los años cincuenta del siglo pasado.

Entre las más famosas, El Mundo en Televisión - difundida por casi un decenio en los canales 4 y 2 respectivamente- replicaba las secciones del periódico impreso El Mundo y por ende, además de información y noticias, alternaba las recetas de cocina, las modas, la interpretación artística, etc.

Otra de ellas, Hogar Club - sui generis sociedad entre  televidentes y televisoras- en su encuentro televisivo semanal ofrecía recetas culinarias, consejos sobre nutrición, decoración,  modas y promovía equipos, efectos y productos alimenticios y del hogar. Incluso, en las tardes, difundió famosas telenovelas en vivo dirigidas por Erich Kaupp.

De igual forma fueron paradigmáticas El Casino de la alegría y Jueves de Partagas, pródigas en géneros musicales y que pese a tal denominación, incorporaban escenas dramáticas o humorísticas, números de magia, circo, danza y  coros.  

En los  años ochenta, la Revista de la mañana, revitalizó muchas precedencias adecuándolas a los nuevos imperativos sociales y devino el más importante antecedente de la actual Buenos días, que desde los noventa,  difunde el canal Tele Rebelde dentro y fuera de nuestras fronteras.

La depresión económica de aquellos años noventa, impactó directamente nuestra producción y por ende, la supervivencia de los formatos y géneros audiovisuales tradicionales.  Abrupta y ostensiblemente mente, el amplio espectro de proyectos y la cifra de horas de programación diarias mantenido hasta los ochenta, se redujo.  

En consecuencia, desaparecieron las operas, operetas, zarzuelas, novelas literarias, piezas del teatro universal, el circo y en otros ámbitos; los grandes musicales, coros,  conciertos, documentales, reportajes y crónicas mientras que las propuestas para infantes y jóvenes llegaron a su mínima expresión. De esta forma, las numerosas ofertas dramatizadas de cada semana se limitaron a una telenovela al año, algunos unitarios y - cuando los vientos soplan a favor- una aventura o un policiaco.

El descomunal impacto financiero afectó a las rutinas productivas, la superación profesional, la disciplina o la capacidad tecnológica. En consecuencia, se priorizaron el uso de pequeños estudios, el incremento de entrevistas y la multiplicación de las revistas televisivas fueron perdiendo originalidad e identidad propia. No siempre la severidad de los recursos financieros genera creatividad, también puede llevar al facilismo, a la falta de diversidad o a la perdida de la calidad integral de la programación.  

Felizmente, la recuperación paulatina llego al incrementarse la difusión diaria y surgir otros tres canales de cobertura nacional - Multivisión y los canales educativos 1 y 2- que se suman a los ya tradicionales Cubavisión y Tele Rebelde. 

Nuestra concentración de la propiedad y de la emisión de las señales constituye fortaleza y oportunidad para reorientar nuestros formatos audiovisuales. Como ninguno, nuestro sistema puede,  corregir en corto plazo muchas de las tendencias artísticas-comunicativas derivadas de la crisis económica.

Para potenciar el rol de las revistas en la parrilla general,  bastaría en primera instancia, una  mirada sistémica a todas ellas para ajustar sus objetivos o funciones y evitar  reiteraciones. Analicemos algunas de sus debilidades:

Históricamente, las llamadas musicales eran revistas variadas. Muchas de las difundidas en los últimos años, sobre todo los fines de semana, se replican a si mismas hasta el cansancio, limitando sus manifestaciones:

 ¿Qué impide diversificar los géneros de las Artes Escénicas? 

¿Qué precepto televisivo  impone insertar en ellas uno o más extensos bloques humorísticos?  

Mientras que las musicales priorizan el humor; las informativas variadas, culturales o promocionales incluyen varias interpretaciones musicales y comparten los mismos contenidos, invitados, temáticas e intérpretes. Basta que una de ellas introduzca un recurso expresivo diferente para que el mismo se reproduzca mecánicamente en el resto. Entre los casos más socorridos se encuentran las páginas virtuales de los medios de prensa, el uso de videoclips, la interpretación en vivo de cantantes y músicos y el atropellamiento de sucesivas y largas entrevistas desprovistas de graficación o ilustración audiovisual.

 Para muestra,  algunos botones:

Mediodía en televisión - uno de los dos espacios especializados en la radio o la televisión nacional- dedica cerca de una tercera parte de su tiempo a asuntos e invitados de otros sectores-actividades, lo cual desplaza  o anula su razón de ser: nuestra  promoción, tributo o análisis de actividades, figuras, proyectos o efemérides.   

De sus veintisiete minutos al aire, descontemos dos o tres interpretaciones diarias de cantantes-músicos y sus conversaciones asociadas. En las otras dos, se priorizan las entrevistas y se reducen al mínimo, los anuncios de los  programas a difundir.

El fenómeno se potencia aun más cuando estas anticipaciones o avances de ese día o fin de semana, carecen de su recurso más efectivo: las imágenes. Como resultante, muchas televisoras solo brindan una lectura mecánica, muy similar  a las carteleras de cambio de sesión y sus locutores,  devienen verdaderos lectores de tabaquería.  

De tarde en casa,  difundida entre lunes y viernes, merecería un análisis independiente pero por añadidura, tiene una versión dominical también vespertina con la propia Raquel Mayedo, que replica muchos de sus temas y figuras del proyecto original.  -Otra cosa seria si ella entrevistara a invitados en un proyecto con otro formato, asunto o estilo de entrevista-.  

Últimamente, importantes espacios televisivos se convierten en revistas, empeño donde multiplican la apropiación de contenidos ajenos a sus perfiles:

La mesa redonda, escenario destacado de la información, análisis y debate nacional- internacional,  introduce con la sección Las imágenes del día, temas ajenos al de cada edición. Así, arrebata la  noticia al Noticiero nacional de televisión –conocido como el  estelar- donde históricamente se ofrecieron las primicias de las informaciones de última hora. De igual manera, la sección La esquina de Taladrid,  incursiona en temas del ámbito deportivo o de política internacional,  no siempre relacionados con la agenda cotidiana. Por añadidura, sus nuevas ediciones o retransmisiones se extienden de lunes a sábado.

Pasaje a lo desconocido, amplia su perfil con reportes y encuestas en la calle que no siempre resultan felices.

Arte siete -como su nombre lo indica- debía limitarse a lo fílmico pero difunde regularmente documentales, making off y materiales referidos a las producciones televisivas nacionales de estreno o las foráneas insertadas en nuestro sistema; arrebatándolos a espacios especializados de la radio o la televisión carente de ellos como Entre tú y yo.   

Lo más novedoso es que revistas de reciente creación que alternan musicales, documentales y dramatizados; los fragmentan o dejan  inconclusos, frustrando a los televidentes.

Estoy convencida que podemos renovar y adecuar las revistas televisivas en pos de aumentar su atractivo, eficiencia económica y eficacia comunicativa. Hoy por hoy, salvo raras y contadas excepciones, son más de lo mismo.  

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