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   Al pensar en ella, la primera imagen nos trae a la cubana genuina, llena de vida, que no se cansa de expresar sus argumentos con agudeza, pero certera, contra lo que estima es incorrecto. Al pensar en ella, se le imagina siempre alegre, optimista, combatiente, madre, abuela, amiga …

Por todas sus virtudes se hace difícil pensar que ya no está más, porque simplemente se nos va un día lluvioso de octubre, con sus lúcidos 87 años repletos de sueños.

Un premio merecido al amor

¡Qué alegría! Es 24 de octubre de 2014, 51 aniversario de la Televisión Cubana, cuando recibe el PREMIO NACIONAL DE TELEVISION. Y es que Mirta Muñiz Egea, es fundadora de este importante medio de masas, por partida doble. Primero en ocasión de la salida al aire del canal 4 Unión Radio Televisión en 1950 y más tarde su trabajo en las empresas de televisión y de publicidad nacionalizadas, que devino en la fundación del Instituto Cubano de Radio y Televisión, el 24 de mayo de 1962.

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Resulta fundamental para este medio realzar la cubanía de las propuestas, las tradiciones culturales, históricas y patrióticas

La TV Cubana cumple 68 años este 24 de octubre, en medio de la recontextualización de la guerra cultural desde el Sur político frente a las acciones imperialistas y xenófobas del actual gobierno de Estados Unidos.  

Nuestra primera televisora fue apoyada por la electrónica norteamericana RCA VICTOR. [3] Su audacia convirtió  la residencia de sus suegros en instalaciones para la empresa televisiva  [4] donde, de la noche a la mañana,  surgieron sets improvisados, áreas de control maestro y de transmisión expuestas al ruido ambiental e incluso a las inclemencias del tiempo. No obstante,  comenzó sus operaciones cuando solo contaba con tres cámaras de televisión. El Canal 4, UNION RADIO TELEVISION, se inauguro el 24 de Octubre de 1950, desde el Palacio Presidencial,  por el entonces Presidente de la Republica, Carlos Prío Socarras.

Hagamos un poco de historia:  
Por su profusión de sus obras, horas de emisión y públicos, los aportes históricos, artísticos y culturales radiales-televisivos se consideraron meros soportes de las artes escénicas y plásticas, la dramaturgia, el diseño,  la información y la comunicación. Desde los años sesenta pasados, el francés Edgar Morín2 identificó estas creaciones como “la más novedosa forma de la cultura” que durante su concepción, creación, producción y emisión forjan una expresión cultural peculiar.  

Hasta 1958 nuestra radiodifusión lideraba el universo mediático en habla hispana.  
La televisión fundacional de la primera década alternaba el uso de gigantes cámaras con la producción realizada en soporte fílmico cinematográfico, que por su composición físico-química imponía un laborioso proceso para lograr el producto final. Las usadas en la televisión3 eran reversibles y constituyen uno de los soportes más vulnerables del patrimonio histórico-cultural moderno.   

La reconversión del modelo de radiodifusión cubano de servicio público entre 1959-1960,4  potenció extraordinariamente la educación, la cultura, la formación ciudadana e instauró una nueva visión ideológica de la sociedad.

Desde 1961, el  bloqueo económico, financiero y tecnológico de Estados Unidos, nuestro  principal proveedor tecnológico y de contenidos, impactó el quehacer cotidiano aquí.  

A fines de los años 50, técnicos norteños habían experimentado las grabaciones del beisbol cubano con la cinta magnética –video tape–, sistema reproductor de las imágenes en movimiento, generalizado en la década posterior en las principales televisoras de América Latina.  

El desfalco de la dictadura batistiana dejo a Cuba casi en bancarrota y los retos sociales eran tan ingentes que era imposible renovar toda su tecnología mediática en otros países5.  Gracias al ingenio de nuestros técnicos, ingenieros y especialistas –con esa obsoleta tecnología norteña– mantuvimos nuestras señales durante décadas.

En consecuencia, prácticas de la televisión fundacional (como la difusión directa y la reproducción de imágenes en kinescopios fílmicos) se prolongaron excesivamente, atentando significativamente en la conservación de sus obras.  

Ello implica que la producción fílmica televisiva cubana no abarca solo la década del 50, sino hasta los años 70, etapa de evolución y adecuación de nuestros géneros electrónicos del modelo comercial al público.   

La preservación, conservación y restauración de imágenes también quedaron afectadas por el severo clima y los factores subjetivos.

La fundación del Instituto del Arte e Industria cinematográficos (Icaic) antes que el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), en 1962,  generalizó la percepción errónea de que las producciones fílmicas –animados, documentales, cortometrajes y largometrajes– solo existían en el Icaic.

Pocos conocen que tras la intervención estatal de la televisión todos los bienes del Canal 12 (Telecolor) fueron asimilados por el Icaic; que tras el triunfo revolucionario copió muchos de nuestros fondos cinematográficos televisivos.   

Junto al video tape, la televisión introdujo otras tecnologías para conservar las cintas en sobres herméticos, pero la falta de piezas de repuesto interrumpió el proceso. El entorno económico, siempre crítico,  hizo perder valiosas obras.

Lo salvado a sangre y fuego debe mucho a la creatividad y esfuerzo de los trabajadores de nuestros archivos, verdaderos hacedores de milagros.   

Hoy contamos con un gran proyecto estatal para ampliar y modernizar instalaciones, equipamientos y ambientes orientados a preservar, conservar y rescatar las imágenes en variados soportes. Además existen grupos especializados en nuestro patrimonio audiovisual.
 
La preservación de las imágenes televisivas también son impactadas por:  
•   Los continuos cambios de tecnología de grabación, reproducción y conservación6.  
•   La dispersión de los fondos en diversas áreas institucionales, privadas e individuos.
•  La jerarquización del valor patrimonial para todos los géneros, formatos televisivos y programas de décadas anteriores.  

Hoy, cuando se anuncia la adquisición de nuevas tecnologías de reproducción de cintas de imágenes y de sonido, necesitamos una visión más abarcadora del patrimonio y la suspensión inmediata del nocivo borrado de casetes viejos.
 
Nuestro patrimonio audiovisual pertenece a las nuevas generaciones de Cuba, América e  Iberoamérica. Nuestro compromiso es preservarlo.

La televisión fue un proyecto atractivo que tentó a hombres y mujeres de las más disímiles procedencias y profesiones. Aprendieron día a día sus misterios y asumieron el reto de lograr un sueño con recursos y tecnologías limitadas compartiendo el privilegio de ser fundadores. De aquellas prácticas, rutinas colectivas, saberes aprendidos y acumulados y figuras,  se nutrieron las siguientes generaciones.

Cuba posee hoy uno de los mayores sistemas televisivos de servicio público en Ibero América y esta actividad ha devenido razón de vivir de miles de cubanos, entre los cuales me encuentro hace treinta años.  Para los artesanos del audiovisual y el arte que engendraron esa mixtura de imágenes, sonidos, conceptos, formas, ideas y sentimientos; para los técnicos, obreros, especialistas y empleados que los apoyan; para los técnicos de Radio Cuba y para los televidentes que sintonizan nuestras señales televisivas en suelo cubano y allende los mares;  nuestra gratitud. De todos ellos es la televisión, milagro cotidiano con el que sufrimos, disfrutamos y nos complacemos sabedores que nuestra  obra,  en complejo proceso de continuidad y ruptura, se enriquecerá con el continuo relevo generacional.

Como ha sido desde el 1ro de enero de 1959, la TV nacional, devenida el medio público más relevante para legitimar desde el sistema mediático las profundas transformaciones políticas, sociales y económicas lideradas por Fidel, Raúl y otras figuras imprescindibles, se ha mantenido alineada a la postura ética y política que rige el accionar de nuestro Partido, organización principal del sistema político cubano.

De manera que el medio televisivo ha acompañado a la Revolución durante un complejo proceso de socialización política de los ciudadanos para emanciparlos y convertirlos en actores fundamentales del desarrollo de la nación, tal como lo promulgaron a lo largo de nuestras luchas varios líderes.

En esa tradición de acompañar al Estado y al gobierno revolucionarios, hoy el sistema televisivo en el país informa, analiza y propicia la retroalimentación con los públicos sobre el transcurso de la actualización del modelo económico en las distintas provincias. Asimismo apoya las principales campañas movilizativas mediante la elaboración de contenidos que ahonden en la relevancia ideológica de los hechos; mientras prioriza como eje temático el abordaje de las tareas de la economía, la salud y la educación, entre otras esferas.

Con informaciones de Mayra Cue Sierra para el Portal de la TV Cubana

Notas:
1  Integrado por las imágenes en movimiento, las fotos, los guiones de programas, el registro impreso, la historia de vida de sus protagonistas, otros registros impresos y la memoria oral de todo un pueblo.
2  Líder de la Teoría Culturológica. Investigó las producciones de la Industria Cultural contemporánea.
3  Usadas en las noticias, los anuncios, para grabar imágenes en exteriores insertadas luego en la emisión directa al aire de programas. Así, algunos teatros, novelas y programas cómicos se comercializaron en la Región. Durante su  primera etapa,  las copias se difundieron en otras provincias de manera diferida. Al surgir la emisión por microondas, el kinescopio siguió usándose como copia de trabajo hasta acumular miles de pies.
4 Monumental proceso de continuidad-ruptura que reconvirtió sus precedencias.
5  Los primeros equipos japoneses de video tape se insertaron en la producción audiovisual  en la medianía de los años 70, fundamentalmente para los géneros educativos.
6 Las sucesivas  generaciones de formatos y equipos de cinta magnética instalaron la nefasta práctica de borrar para grabar; descarte de imágenes inmisericorde, acrecentado por la limitada visión cultural-patrimonial de nuestros contenidos, discursos y estéticas precedentes. 


 

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Reseña sobre un espacio que puso en pantalla importantes obras literarias

El primer espacio habitual de las telenovelas cubanas lo difundió el Canal 6 -CMQ TV desde octubre de 1952, cuando Mario Barral López1 estrenó  cinco  obras suyas en La novela en televisión. Tras su culminación, seis meses después, el  género se expandió en múltiples modalidades por el resto de las televisoras habaneras.   

Muchos aseguran que Grandes Novelas2 comenzó en el servicio público cubano durante los años sesenta pasados, con aquellas inolvidables adaptaciones famosas de novelas literarias a cargo de Roberto Garriga; pero en realidad comenzó en enero de 1955, en el Canal 4 -entonces Televisión Nacional- donde se mantuvo por un bienio.

Su realización estuvo a cargo de destacados creadores:
Guion  y dirección artística: Antonio Losada. (España)
Dirección técnica:3 Alberto Vilar, destacado por su fino sentido del humor y su dirección relevante.
Dirección fílmica en exteriores: Justo Rodríguez Santos, de la agencia OTPLA.4
Patrocinadores: Banco TRUST CO. OF CUBA.

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 Breve reseña de la historia y significación cultural del Coro, el Ballet y la Orquesta del Icrt

La parrilla habitual de la programación televisiva combina los proyectos habituales de diversos géneros y formatos emitidos en disímiles frecuencias semanales y los llamados programas especiales de múltiples temáticas y objetivos.

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