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Tuvo una importante trayectoria como actor, autor, adaptador, productor y director de programas

Cuando en el primer trimestre de 1953 se inaugura el Canal 2 (Telemundo) en La Habana, Antonio Losada ya contaba en su natal Cataluña con una prolífica trayectoria como escritor de guiones cinematográficos y obras teatrales.

Por añadidura, desde 1940 en Radio Barcelona estrenaba sus historias, adaptaba ficción proveniente de otros escenarios y redactaba guiones de formatos variados.

Telemundo S.A. -gestora del flamante Canal 2 y del Canal 4 (TV Nacional)-1 lo contrata desde el principio como actor, autor, adaptador, productor y director de programas.

Debuta el 12 de marzo de ese año en Un romance cada jueves2 (9:00 p.m.-10:00 p.m.) con su relato seriado Memorias de un Pian, y por más de tres años estrena sus obras y difunde sus versiones de películas u obras teatrales famosas. Ocasionalmente dirige.3

Durante 1954 se vuelca de tal manera a este proyecto que la prensa comenta que entre marzo y noviembre -aunque disfruta prolongadas vacaciones en su teruño- continúa enviando sus libretos televisivos a Cuba.

En 1955, el Canal 4 culmina El vodevil del miércoles,4 y en su empeño por desplazar a El Casino de la alegría (Canal 6, 8.30 p.m. - 9:30 p.m.) inaugura Grandes Novelas.5

Allí Losada debuta con su adaptación de El conde de Montecristi, protagonizada por Maritza Rosales y Enrique Montaña, emitida durante hora y media.

En paralelo, mantiene Un romance cada jueves, donde permanecerá hasta el año siguiente.

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Sumario: La Habana tuvo la mayor concentración de televisoras después de New York.

El restablecimiento de relaciones con Estados Unidos nos acerca a la perspectiva de relaciones novedosas entre naciones y pueblos que, desde el siglo XIX, comparten muchos procesos y momentos de la historia.

Días atrás, los comunicadores cubanos intercambiaron con representantes gubernamentales y partidistas criterios sobre el proyecto del Modelo teórico de la sociedad cubana, que hoy se discute en la nación. Entre tanto tema importante, se analizó la trascendencia de la propiedad de los medios de comunicación en las actuales coyunturas internacionales y su rol social.

Ineludiblemente, pensé en la historia de la televisión cubana, pues aunque algunos insisten en mirar solo hacia adelante, hoy más que nunca tenemos que conocer las experiencias del pasado.

Nuestra radiodifusión fundacional adoptó el modelo con fines mercantiles imperante en Estados Unidos, donde la programación se sustenta en la comunicación comercial y el mercadeo entre diversos actores, agentes y escenarios de la Industria Cultural.

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 Algunos telecentros provinciales tienen su génesis en las televisoras fundadas en los años 50 pasados.

El tiempo, la ausencia de investigación y la superficialidad en el abordaje de los contenidos de algunos reportajes y coberturas periodísticas, pueden generar la ignorancia e incluso la distorsión de los sucesos históricos.

Este fenómeno se evidencia en la trayectoria de los actuales telecentros provinciales, ubicados en las que fueron las originales cinco provincias no habaneras.

El desarrollo de la televisión fundacional cubana en los años 50 pasados, lo predeterminaron diversas condiciones objetivas:

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Adoptando el modelo imperante en Estados Unidos, la radio y la televisión aplicaron el modelo de gestión y programación con fines comerciales, sustentado en la comunicación comercial y el mercadeo entre diversos actores, agentes y escenarios de la Industria Cultural contemporánea.

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