Un merecido reconocimiento

“El objetivo del documental Gallo, la fuerza de la vida es dar a conocer la obra artística de un personaje único en Cuba, que merece reconocimiento, pues el arte bruto no es común en el país y este hombre es posiblemente uno de los mayores exponentes de esta manifestación en el mundo”, destaca el joven David Gallo, uno de los ganadores del Gran Premio del Concurso Ania Pino In Memoriam 2017.

Recién graduado de Periodismo, el joven realizador concibió la idea desde que estaba en segundo año de la carrera; pero por diferentes razones no había podido llevarla a efecto, hasta que finalmente logró realizar un material audiovisual de casi media hora de duración.

Se trata de un producto comunicativo que resalta la obra de Héctor Pascual Gallo Portieles, un anciano de más de 90 años que se mantiene en constante creatividad artística, a través de códigos muy poco usuales en la Mayor de las Antillas.

“Yo realicé una primera grabación sin muchos recursos, con una cámara muy mala. Claudia Cruz y Javier Diez, los otros miembros del equipo, me ayudaron muchísimo, aunque no quedamos totalmente satisfechos.

“Luego encontramos mayor apoyo para una mejor producción y conseguimos los medios adecuados con el propósito de hacer un trabajo más serio. En el transcurso de la producción se sumó un nuevo realizador, Roland Delgado Herrera, que se encargó de los efectos visuales, el montaje, y la edición.

“El proceso de filmación fue muy agotador y estuvimos trabajando 10 días seguidos. Comenzamos el montaje a finales del 2016 y estuvimos muy inmersos en este trabajo hasta mediados de este año. Fue realizado con mucha dedicación y pocos recursos”, indicó el joven.

Gallo, la fuerza de la vida se proyectó gracias al Canal Habana y tuvo una mayor visibilidad a raíz del Concurso Ania Pino In Memoriam. Hasta entonces no había tenido mucha divulgación.

“Sin embargo, nos gustaría proyectarlo en la televisión nacional porque creemos que tiene la calidad requerida y aborda la historia de un artista interesante que el público merece conocer”, manifestó.

Para el joven, la intención de hacer este documental parte del criterio de que el arte bruto es hecho por muy pocas personas en Cuba y no todos tiene el nivel de Héctor Gallo.

“Su proyección rompe con las normas estéticas imperantes: es un arte un poco incomprendido porque no sale de las academias, y las instituciones artísticas no le dan muchas veces el valor que lleva.

“Este documental lo hice con mucho amor y entrega. El objetivo esencial fue dar a conocer la obra de una persona que todavía no ha recibido el reconocimiento que se merece. Y esa persona es mi abuelo”, precisó el joven periodista.

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