En reconocimiento a su trayectoria profesional le fue conferido el Premio Nacional de TV 2017

La historia de la Televisión Cubana está llena de personas y personajes que han mantenido viva su imagen. Una de las personas que tienen mucho que contar al respecto es: Julio Vega Quinteros. 

Este excelente comunicador, en estos días con algunas afecciones de salud,  accedió sin demora al recuento de su trayectoria profesional.

Comenzó a trabajar en 1951 en Unión Radio Canal 4, como dibujante a prueba. Al año siguiente obtuvo la plaza fija de escenógrafo. Tenía 24 años.

Confiesa Fernando Virgós García, director de programas y Premios Nacional de Televisión 2017

La vida y obra de los fundadores de la televisión siempre resulta agradable conocerla, pues está llena de anécdotas interesantes. Un equipo del Portal de la Televisión Cubana tuvo el placer de conversar recientemente con un director que sigue viviendo por y para la TV en nuestro país.

A pesar de encontrarse delicado de salud, encontró fuerzas en esa inspiración profesional que lo apasiona y nos comentó pasajes de su trayectoria en el medio.  Cuando en 1951 comienza a expandirse la televisión en nuestro país, muchos ansiaban conocer de cerca este maravilloso invento que permitía ver a las personas en una pantalla.

Fernando, entonces muy joven, también deseaba acercarse a este fenómeno. Un día llegó a los predios de Mazón y San Miguel, donde estaban los pequeños estudios en la casa de Gaspar Pumarejo. Allí se encuentró con otro muchacho que, también atraído por la televisión, trataba de penetrar en ese mundo, su nombre era Manolo Rifat, quien posteriormente devino uno de los mejores directores de programas musicales.

Asegura Virgós que después de varios intentos, logró entrar en los estudios de televisión como auxiliar de cámara, hasta mayo de 1951 que ocupó la plaza fija de camarógrafo.

Fue camarógrafo fundador, en 1952, de Telemundo Canal 2, junto a otros colegas que procedían del Canal 4 (Jesús Cabrera, Roal García, Ángel Veranes, Ángel Castellanos, Manolo Rifat, Luciano Mesa).

Cuando reverencio los tres cuartos de siglo de la actriz Obelia Blanco Labañino, no exagero en la comparación, ni fabulo pretendiendo una nueva versión del cuento de hadas, al apuntar que la niña, nacida un 18 de junio de 1942 en Santiago de Cuba, pasó de cenicienta a ser princesa.

Voy a hablarles de una criatura real, huérfana desde muy chica, mestiza y pobre, criada sin amor por una madrastra cruel, pero dotada de una inteligencia fuera de lo común, de osadía, talento y pasión para enfrentar la adversidad, la timidez y sus miedos, hasta construirse una carrera (cuando la oportunidad tocó a su puerta) y convertirse en una de las grandes actrices de la escena cubana.

Comenzaba yo el Bachillerato en Santiago de Cuba y en el movimiento de artistas aficionados, cuando la vi por primera vez en varias obras del Conjunto Dramático de Oriente, sin imaginar que pocos años después coincidiríamos por breve tiempo en las férreas aulas de formación de ese emblemático grupo-escuela y en la escena.

En reciente plática con Obelia, mientras me cuenta que desde muy niña quería ser artista (cantante, bailarina, actriz, pintora…) rememoro al profesor Manuel Ángel Márquez en las clases de ballet, quien después de mucha práctica y correcciones nos decía: “Fíjense cómo Obelia ondula los brazos”. Y es que lo hacía tan bien y tan suave, que ciertamente parecía una gaviota en pleno vuelo. Tampoco olvidaré la pulcritud, sonoridad y el “oro” de su carcajada como Obatalá en El algodón ciega a los pájaros, obra con la que se despidiera de la escena santiaguera y con la que yo me iniciaba en el mundo profesional.

Un periplo por su vida repleta de matices contendría los acontecimientos suficientes para un complejo ejercicio literario. Y aunque me referiré a algunos de ellos, para exponer la riqueza de su labor, prefiero en esta semblanza introducirme en detalles que permitirían aquilatar esas tareas cotidianas que forman parte de su vida; porque Obelia, además de actriz, es una artesana de alto quilate, oficio que inició de manera espontánea siendo adolescente por curiosidad creativa. Aprendió a tejer y a cocer mirando, solo haciendo las preguntas imprescindibles, hasta que mucho después pudo asistir a una escuela de manualidades para perfeccionarse. Y lo que comenzó como una necesidad intensa por desarrollar sus habilidades, terminó convirtiéndose en un modo de vida que le ha aportado goce personal, beneficios y el orgullo de ser miembro de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas.

Soy un mambí incómodo. Insurrecto. Siempre irredento. Los que me quieren mucho, los que me quieren menos, los que me aborrecen y hasta los que no confían en mí, saben que acierto y yerro, siempre por convicción y no por compulsión. Es lo que hace que a diario ponga la cabeza en la almohada sin arrugas internas.

Si opino acerca de tantas cosas vitales y banales, y comparto aquellas que me mueven el piso en las escasas ocasiones en que consigo planear por Facebook, no quiero ni puedo ahora dejar de decir lo que pienso, sin presiones ni sugerencias y a mi manera, acerca de la obra protagonizada por el actual presidente estadounidense en un teatro de La Florida hace varios días:

Entrevista con Maruja Calvo, conocida actriz, cantante y vedette cubana

Si decimos que vamos escribir sobre la vida de María del Carmen Calvo Valdés, quizás nadie identifique a la protagonista de estas líneas, pero si menciono a la actriz y cantante Marujita Calvo, sobre todo los que peinan canas recordarán de inmediato a una bella española que llenaba teatros y fue durante mucho tiempo Reina de la televisión.

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En esta ocasión, el Premio Nacional de Televisión fue otorgado a dos fundadores de la pequeña pantalla nacional que aportaron décadas de esfuerzo al desarrollo de este medio en el país: Julio Armando Vega Quintero y Fernando Virgós García.

Julio Vega Quinteros, destacado escenógrafo de la Televisión

En reconocimiento a su trayectoria profesional le fue conferido el Premio Nacional de TV 2017

La historia de la Televisión Cubana está llena de personas y personajes que han mantenido viva su imagen. Una de las personas que tienen mucho que contar al respecto es: Julio Vega Quinteros. 

“Siempre me atrajo el mundo de la televisión”

Confiesa Fernando Virgós García, director de programas y Premios Nacional de Televisión 2017