En 1994 publiqué “Juan Padrón y los dibujos animados”, larga entrevista con el creador de Elpidio Valdés, en la revista Chasqui. Vivíamos entonces relativamente cerca y fui a su casa al atardecer, bajo un apagón (estaba programado). Grabé por lo menos dos horas de conversación mientras La Gallega, la gentil esposa de Padroncito (como mucha gente le sigue diciendo), nos servía café en más de una oportunidad.
Por ese tiempo, el italiano Dario Mogno, amigo común, hacía que nos encontráramos al menos una vez al año, con bebida y, a veces, comida incluidas. En uno de esos encuentros Padrón se me develó como un actor formidable. Transitaba con gran facilidad del papel de samurái al de un ruso, y nos hacía prepararnos para la carcajada cuando llegara la hora al cubano que daba órdenes.
Gracias a Padrón, un tiempo atrás de esos topes, había conocido a Joaquín Lavado, “Quino”. Guiado por su amigo y colaborador a partir de 1985, el creador de Mafalda visitó la revista El Caimán Barbudo. Allí Quino olvidó un lapicero que todavía está por algún lugar de mi casa.
A Padrón, por supuesto, dediqué una de mis primeras secciones, “La vida en cuadritos” (13-1-1990) que publiqué por varios años en Radio Reloj y hablaba de historietas caricaturas y animados. Después devino el libro homónimo; y por eso hoy, 27 años más tarde, puedo mencionar la fecha exacta.
Creo que fue en ese texto donde por primera vez escribí sobre Elpidio, personaje secundario de una historieta de Kashibashi; y cuento ahí que el autor “comenzó a dibujar en el suplemento Mella. La historieta se llamaba El hueco, era de humor, con un pie forzado en una sección fija titulada ¿A Usted nunca le ha pasado esto?”.
En la oquedad (por no decir hueco) trabajaron distintos guionistas y dibujantes. Padroncito, Virgilio Martínez (el maestro) y Silvio Rodríguez (el trovador) se encargaban de dibujar.
Casi al final del citado libro aparece una entrevista con Kosei Ono, japonés que fue jurado de la Bienal del Humor de 1993, en la que al yo preguntarle, traductor mediante, qué conocía de Cuba, me dijo: “Juan Padrón. Es uno de los mejores directores de dibujos animados del mundo”; y confesó que su animado preferido era Vampiros en La Habana. El nipón estaba considerado en aquel momento como uno de los estudiosos del cómic más importantes del planeta.
Acerca de su película, Padrón ha dicho: “Nunca me imaginé que fuera tan exitosa. Cuando la terminé y la vieron los ‘expertos’ dijeron que no era lo que esperaban de mí, que era muy vernácula, confusa y ruidosa; no se hizo rueda de prensa para anunciarla, ni estreno. En una revista salió una crítica que trataba muy mal a la película… Estuve unos días muy deprimido, hasta que rompió el récord de taquilla (de aquella época) en una semana y la gente me la comentaba entusiasmada. Luego, con los años, me sorprendió que fuera una especie de película de culto en España y América Latina. Me he sentido como Spielberg cuando en Valparaíso me recibieron cientos de estudiantes amantes de la película, o en Puerto Rico, donde se la sabían de memoria, en fin… Es algo muy agradable y estimulante”.
“La vida en cuadritos” mutó a digital y fue una sección fija de la revista La Jiribilla. En ese tiempo, le pregunté a Padrón sobre premios y condecoraciones y me dijo: “la Orden Félix Varela de primer grado, Medallas Alejo Carpentier y Por la Cultura Nacional, Premio El Diablo Cojuelo, ocho Premios Coral, etc”. No mencionó el Premio Nacional de Cine, que aún no había recibido (lo obtuvo en 2008) y otros muchos. “Nananina” fue su respuesta cuando inquirí sobre exposiciones personales o colectivas, aunque debe tener un montón.
Le pregunté: ¿qué es para ti una caricatura?, y me dijo: “Una escena de situación, ambiente, diálogo, caracterización, actuación, encuadre… sintetizada en un solo dibujo”. Y una historieta es: “Una historia contada seleccionando para los encuadres los momentos y diálogos más importantes”.
Le pedí dibujos sobre lo que significaban para él la paz, el amor, la amistad y Cuba, pero nunca los realizó; o si los hizo, no me los mandó (me los sigues debiendo, Padrón). Lo que sí tengo es esta declaración “En cualquier lugar a mí me ofrecen una bola de pesos para que me quede, pero ¿dónde voy a encontrar miles de niños que han hecho suyo a Elpidio?”.
Al inicio de su carrera paralelamente al mambí Elpidio Valdés, Padrón trabajaba otros personajes: los Vampiros, los Verdugos, los Piojos y Cachibache. Pero Elpidio se le fue haciendo grande, no en el sentido de “viejo” que le dan los argentinos, sino grande como cómic; y en 1974 nace su primer animado, de casi siete minutos, Una aventura de Elpidio Valdés. A ese le siguieron varios cortos, hasta que en 1979 se hace el largometraje Elpidio Valdés, con 70 minutos. En 1983 se proyecta otro largo: Elpidio Valdés contra dólar y cañón; y dos años después concibe Vampiros en La Habana.
Y dejo el caminao pa´atrás y pa´alante con un hombre que ha sido profeta en su tierra, y que hace poco le confesó a un colega: “Si supieras que cuando de niño veía una película de vampiros, salía corriendo a toda velocidad para la casa, para que no me sorprendiera ninguno detrás de un muro, y antes de acostarme me asomaba debajo de la cama. Mis vampiros están embarcados porque no pueden ir a la playa ni afeitarse ante el espejo, viven en una caja… Vaya, llevan una vida bastante jodida. Por eso se les ocurrió inventar el vampisol. De ese modo surgió Vampiros en La Habana. Creo que fue el primer proyecto de animados para adultos realizado en Cuba”.
Años después, los jóvenes lo embullaron a volver a los vampiros. “Es Xip Zerep porque es Pérez. Es una idea que yo tuve en el año 67 y la presenté en el ICAIC como guión para un personaje que tenía Tulio Raggi, que se llamaba el capitán Tareco, era El capitán Tareco contra los vampiros lácteos, pero no lo aprobó Santiago Álvarez, quien era el asesor de dibujos animados en aquella época. El día que me dieron el Premio Nacional de Cine les conté a los jóvenes que empecé mandando guiones y haciendo dibujos para el ICAIC, pero que estos nunca lograban entrar. Ahí les hablé de los vampiros lácteos y me dijeron: ‘vamos a hacerla’. Así surgió la idea de la película. En aquel momento nunca se llegó a hacer nada e, incluso, el guión se perdió. Lo que yo hice ahora fue recordar de memoria de qué iba y agregarle cosas nuevas. Es una idea de cuando yo tenía 20 años, es decir, han pasado 50 años. Hicimos la película con Ernesto Piña como director asistente. Todos los animadores, los que hicieron los efectos especiales, se esmeraron para que quedara lo mejor posible, y a mí me gusta mucho el resultado. Incluso usamos las voces de Frank González, Irela Bravo, y de otras actrices y actores que yo siempre uso en mis películas. Yo hice algunas voces también para divertirme (entre ellas de policías) y me parece que ha quedado simpática”. La cinta se estrenó finalmente en el Festival de Cine Latinoamericano del pasado diciembre.
Juan Padrón es autor, además, de varios libros de aventuras; y por crear, ha hecho hasta un video clip, Píntate los labios, María, que obtuvo cuatro Premios Lucas en el Festival Nacional del Videoclip del año 2000.
Uno de los creadores que acumula mayor cantidad de premios, considera que “prácticamente no se ha hecho nada de merchandising de Elpidio Valdés, a pesar de que a todo el mundo le gusta. Incluso hablé con gente que fabrica aquí y me han dicho que no les interesa, porque les da igual, compran los productos en el extranjero ya hechos, y no se complican con cambiar a Mickey Mouse por Elpidio. No hay esa preocupación”.
Pero con sus juveniles 70 años (los cumple 29 de enero) sigue creando. Lo felicité por anticipado y le pregunté qué pensaba hacer en las próximas siete décadas. Me dijo: “Terminar la nueva versión de El libro del mambí. Los guiones para dos cortos animados de humor, y preparar materiales y diseños de una nueva serie de Elpidio, ojo: para los próximos años. Saludos, Juan”. Supongo que el ojo es para que nadie lo apure, Y bueno, ahora sí: Felicidades Elpidio, digo Xip, perdón Juan y gracias por brindarnos años tan fructíferos

Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.
Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.
Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.
Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.
Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.


