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Sábado, primero de junio, suena el celular y me dicen que Salvador Wood murió. No me extraña: en noviembre último cumplió 90 años. Debo escribir del actor, uno de los imprescindibles del audiovisual en Cuba. Y de la radio, del teatro.

Pero prefiero empezar por mi encuentro “en vivo” con él. Fue por los años 90 en una reunión en la UNEAC. Él andaba con una boina y cuando habló, la sala Rubén Martinez Villena tembló, porque aquel santiaguero por nacimiento y forma de actuar, hacía valer su cubanía y la defensa de su Revolución, que es la mía.

 “Eran los momentos más amargos del Período Especial cuando algunos se distanciaron de nosotros a toda velocidad y otros empezaron a chapotear entre oportunismos y ambigüedades, Salvador Wood mantuvo su verticalidad de toda la vida: porque pertenece, es obvio, como diría Brecht, a la raza de los imprescindibles, los que no dejaran de luchar nunca por lo que creen”, ha dicho Abel Prieto y argumentó “Pocas veces se ha dado en la cultura cubana una fusión tan perfecta del más alto y brillante talento junto a una conducta ejemplar como ciudadano y principios y valores realmente admirables”. 

Aquellos años, en los que la UNEAC era un hervidero de encuentros, debates, reuniones, Salvador llegaba siempre con su novia, amante, esposa, su eterna Yolanda Pujol, madre de sus dos hijos Yolanda y Patricio.

Precisamente, en una excelente y original entrevista Mi amor sin antifaz, de Patricio, encontré estas confesiones: 

-Así es… 6 de octubre de 1946… veníamos (a La Habana) con la ilusión de trabajar en la radio como actores.

-En la casa de huéspedes donde alquilamos Manolito y yo, frente al hotel New York, nos daban una cama, y al otro día tenías que devolverla en buen estado, porque si no había que pagarla y estaba la policía en combinación afuera esperando… pero tenías que acostarte con la ropa puesta, y si te descuidabas, al despertar tenías que pedir ropa prestada para poder salir a la calle porque los ladrones sabían quitarte la ropa sin que te dieras cuenta y te desnudaban mientras dormías… y tú, acabado de llegar de Santiago con la cabeza llena de ilusiones, de momento encontrarte todas esas cosas, te decías: “coño creo que me equivoqué… nosotros no teníamos que venir a buscar nada aquí”.

-Lo primero que conseguimos por nuestra cuenta fue trabajar esporádicamente de “bolero de turno”, así le decían a los que les caía un personaje de casualidad y tenías que hacerlo y salir bien, eso lo hacíamos en Unión Radio, que era de Gaspar Pumarejo. Él creó esta emisora al salirse de CMQ, donde fue jefe de programación. Allí éramos “bolos”.

-¿Cepillo? Ese me lo puso Juan Carlos Romero, que le ponía nombrete a todo el mundo. Me lo puso porque yo tengo un pelo rebelde y se pone como un cepillo cuando me lo corto bajito.

-Sin embargo, de ese grupo de compañeros yo era sindicalista. Fui el primer secretario general del sindicato que hubo en todo Oriente. Me interesaba conocer a los dirigentes de los trabajadores para estar más en contacto con el ambiente artístico desde el punto de vista sindical, y eso me costó varios problemas, porque no se veía muy bien al sindicato, o al tipo que quería representarlo…“no, no, no, el sindicato pa’llá, pa’llá”. A los contratantes no les interesaban las relaciones con el sindicato, porque había que pagar una cuota para ser miembro. La que yo recuerdo era el dos y medio por ciento, mira tú que cifra esa…

En la emisora RHC Cadena Azul fue Leonardo Robles porque le dijeron “Leonardo está bien… pero el apellido es el problema… pensemos… Wood es madera, pero busquemos una madera fuerte: caoba, nopal, roble… me gusta el roble. Entonces queda: Leonardo Robles.”

Su participación en el cine, entre otros filmes se encuentra en Chin-chin., (Doblaje de voces. Doc. 1960) de Humberto Arenal; (Las doce sillas de Tomás Gutiérrez Alea; Soy Cuba de (Mijail Kalatozov; La muerte de un burócrata, también con Gutiérrez Alea (un verdadero clásico); Ustedes tienen la palabra de Manuel Octavio Gómez; El Brigadista de Octavio Cortázar; Jíbaro de Daniel Díaz; y en el 2004 Tres veces dos de Lester Hamlet.

En televisión sólo con recordar a En silencio ha tenido que ser, de Jesus Cabrera, en Los comandos del silencio de Eduardo Moya y Pasos hacia la montaña, de Juan Vilar bastaría para rendirse a los pies de actor que todo lo hacía bien. Recientemente, en una entrevista con Isabel Santos me contó una anécdota de esa última serie “Recuerdo que el primer día yo tenía una escena, echándole sancocho a los puercos, con dos o tres bocadillos, y Salvador (Wood) me agarró el libreto, empezó a hablar conmigo del personaje y Eloísa también. Era como si dijeran “vamos a ver, esta niña”. A mí me estaban cuidando celosamente, aquella locura que podía ser de Juanito”

El santiaguero, aplatanado en Cojímar, en 1945, con 17 años, incursionó en el teatro,: organizado por el Cuadro de Comedia y Arte Dramático creado en Santiago de Cuba por el actor matancero José María Béjar, en la obra Don Juan Tenorio, de Zorrilla. Béjar hacía el Tenorio y él su contrafigura, Don Luis Mejías. Su pinino en la tv lo tuvo en un programa de Paco Alfonso, dirigido por Jesús Cabrera, donde hizo por primera vez un personaje campesino, le seguirían casi otros 20 hombres de campo, con diversos matices.

Ganador, entre múltiples galardones, del Premio actuar por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas ACTUAR en el 2016 y Premio Nacional de Televisión también, por la obra de toda la vida, en el 2018, segura estoy que donde haya ido el premio que más recuerda Salvador es el título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, no por el premio en sí (conferido por la Central de Trabajadores de Cuba y el Consejo de Estado), sino porque se lo entregó Fidel, ¿verdad actorazo de todos los tiempos?

 

 

 

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Odalys Fuentes de Arma

Actriz dramática de la Televisión Cubana. De origen muy humilde, en su natal Jarahueca, Yaguajay, Sancti Spíritus se traslada a La Habana y se inicia en la televisión, como muchos otros artistas, al ser seleccionada como modelo en una Convocatoria para el programa realizado con motivo de la visita del cantante chileno Lucho Gatica.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.  Más de 27 personajes en series y novelas de la televisión la distinguieron con la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la Vida.

La audición resultó un éxito y le llovieron las ofertas que la convirtieron en el rostro latinoamericano de importantes firmas comerciales de la época, lo que atrajo inmediatamente el interés de los artistas del /music hall/ y el teatro.

Fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión, descolló por su actuación como Marisela, la salvaje, virginal y recia pradera venezolana en la telenovela *Doña Bárbara*, y luego en *Tierra Brava* y el *El Naranjo del patio*.

Miriam Mier Vidal

 Actriz, fundadora del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Distinguida con la condición de Artista de Mérito por su trayectoria de más cuatro décadas en la pantalla y la radio, donde condujo el espacio *Nosotras* por más de 17 años. Protagonizó la aclamada serie de televisión *Para empezar a vivir*, en la que interpretó los personajes Lidia y Raquel, emblemas de la participación de la mujer cubana en los Órganos de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior. En 1981 recibió el Premio Internacional de Actuación otorgado en el Noveno Festival de Plovdiv de Bulgaria, con la obra teatral “Dos Padres”, escrita y dirigida por Silvano Suárez. Su personaje de La Gaviota en la obra homónima de Antón Chéjov, coprotagonizada con Frank González, le valió el premio de Actuación Femenina otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Asimismo ha recibido 17 galardones por su trabajo como actriz, entre ellos, el primer Premio de Actuación Caricatos de 1997 y el Premio ACTUAR 2016 por la obra de la vida.

Luis Rielo Morejón

Actor, artista de Merito de la TV y fundador del ICRT, comenzó haciendo teatro, su primera actuación significó la realización de todos sus sueños. Consiguió el cariño y el respeto del pueblo gracias a su talento, dedicación y energía en la escena artística. Es ejemplo de humildad, honestidad y autenticidad. Su participación en entregas como *El hombre de Maisinicú*, *El brigadista*, *En silencio ha tenido que ser*, *Para empezar a vivi*r, que alcanzaron un alto impacto social, lo identifican con las vivencias del pueblo cubano en los acontecimientos que han estremecido a Cuba en estos años. Con más de 44 aventuras, en las que han primado la consagración y la solidaridad, como la reciente *LCB, Lucha contra bandidos*, le hicieron merecedor del Premio ACTUAR 2010 por la obra de la vida, otorgado por la Agencia Artística de Artes Escénicas.

 

Frank González Díaz

Actor, artista de Mérito de la TV y fundador del Icrt, conocido como el hombre de las mil voces por su participación en diversas producciones de animación realizadas por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos y en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Se inició como aficionado en grupos de teatro y musicales hasta que en 1967 comenzó a trabajar en el Icrt como diseñador de vestuario y decorador. Paralelamente cursó estudios de actuación con excelentes profesionales del radio y la televisión. Entre los reconocimientos recibidos por su labor se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, cuatro primeros premios de actuación en los Concursos Uneac de radio, así como el Primer premio en el Primer y Tercer Concurso Nacional de Doblaje; Premio de Narración y Actuación en Festivales de la Radio; Primer Premio de Actuación en Televisión en el Concurso Caricato 1999; Premio ACTUAR por la obra de la vida en 2016 y el reconocimiento de varias generaciones de cubanos por su desempeño como Elpidio Valdés.

 

 

 

Mario Balmaseda Maurisco

Poseedor de una obra con más de cinco décadas de prolífica existencia, que comenzó como aficionado en el teatro a finales del 60, en la primera Brigada de Teatro Obrero-Campesino. Formó parte también del Grupo de Teatro Ocuje y trabajó en obras como “María Antonia”. Luego estudió dramaturgia en la entonces República Democrática Alemana. Como director del Teatro Bertolt Brecht se consolida y dirige más de una decena de obras como “Andoba” y ha sido el autor de 13 piezas. Su trayectoria en la pequeña pantalla le ha legado al público que lo sigue inolvidables caracterizaciones en series como *Aventuras de Juan Quin Quín*, *En silencio ha tenido que ser*, *Un bolero para Eduard*o, y en telenovelas como *Si me pudieras querer* y *Añorado encuentro*. Entre los múltiples galardones de los que ha sido acreedor por su fecunda carrera se encuentran la Distinción por la Cultura Nacional, las órdenes Juan Marinello y Alejo Carpentier, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Máscara de Oro del Teatro Nacional alemán, el Premio Nacional de Teatro cubano en el año 2006 y numerosos lauros por mejor actuación masculina, mejor puesta en escena y mejor autor dramático, conferidos en disímiles concursos nacionales e internacionales.

Félix Pérez Ortiz

Inició su carrera en el medio televisivo en su provincia natal, Santiago de Cuba en los años 60. Al mismo tiempo comenzó a escribir para la radio y la televisión y otros espectáculos artísticos. Posteriormente es seleccionado para dirigir la Escuela de Formación de Actores de la antigua provincia de Oriente. Integró a la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) donde fue nombrado responsable regional de cultura en la organización, que más tarde se convertiría en la Unión de Jóvenes Comunistas. En la década del 70 se une al trabajo de aficionados del Ministerio del Interior (Minint). En 1976 parte en misión cultural para la República Popular de Angola. A su regreso a Cuba es nombrado en Santiago de Cuba responsable de cultura del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). En el cine participó en las películas “La primera carga al machete”, “En el aire”, “Cuba en la garra del Águila”, “Habana Blues”, “Entre ciclones” y “El Benny”. Ha sido profesor de varias generaciones de actores en las especialidades de locución, narración y actuación radial. De sus actuaciones más memorables se destaca su intervención como actor y asistente de dirección en seriales como *En silencio ha tenido que ser* y *Julito el pescador*, gracias a las cuales se vincula al trabajo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la serie *La Botija* y en el Minint en sus estudios fílmicos en espacios como *Día y Noche*, *Patrulla 444* y *Tras la Huella*. Entre sus reconocimientos y distinciones se cuentan: Artista de Mérito del Icrt; Placa y Reconocimiento del Ministerio del Interior por su destacada labor artística; Reconocimiento como director de la Cruzada artística en homenaje al centenario de la muerte de José Martí; Medalla por el aniversario 40 de las FAR; Medalla Raúl Gómez García; Medalla José María Heredia; Sello Laureado por la Cultura Nacional; Distinción Gitana Tropical; Distinción Giraldilla de La Habana; Réplica del machete de Máximo Gómez y diversos Premios Caracol por sus brillantes actuaciones en varias telenovelas, seriales y festivales de la televisión y la radio cubanas.