La Estrella sonríe, duda, el gesto transforma su rostro una, otra vez. Suelta ráfagas de palabras, cuando el Maquillista toma decisiones, quizás inesperadas… Se graba en alta definición el teleteatro, Mejilla con Mejilla, que el dramaturgo Nicolás Dorr escribió para los primeros actores Rosita Fornés y Jorge Lozada.
¿Ficción, realidad? La riqueza conflictiva de la vida enriquece el entramado de esta representación, la cual cuenta la historia de una vedette que en el ocaso de su carrera se prepara para la última presentación en vivo

. Junto al Maquillista (Lozada), inseparable compañero en la profesión, descubren interioridades, preceptos de zonas del mundo del espectáculo, desde una perspectiva humanista.

“Hacía tiempo que no actuaba en televisión, donde debuté con la zarzuela La casta Susana, en la década de los 50. No podría rememorar personajes, puestas, presentaciones, espectáculos, directores; todos me aportaron experiencias, cultura, en el camino que elegí desde pequeña. Jugaba a ser artista, mientras mis amigas eran doctoras o maestras. Debo a este medio, el cariño, el respeto de tres generaciones. Ningún premio reconforta tanto como la admiración de los públicos.
“A Nicolás Dorr agradezco, que me haya dedicado dos obras teatrales: Confesión en el barrio chino (1983) y Nenúfares en el techo del mundo (1997). Estrené la primera hace más de veinte años, en la sala Covarrubias del Teatro Nacional, con la dirección de Nelson Dorr. En fecha reciente, esa pieza recibió, por parte de la Hispanic Organization of Latin Actor de Nueva York, el premio anual Hola, en reconocimiento al mejor texto estrenado en 2010. Lo representó el Teatro Rodante Puertorriqueño, con un elenco de autores boricuas.

“El personaje de La Estrella en Mejilla… no es complejo, por falta de entrenamiento tengo que rosita--4esforzarme más, pues requiere memorizar largos parlamentos. He perdido el ritmo de este tipo de trabajo. Siempre hice la televisión en vivo, cuando no existía margen para equivocaciones, ni la posibilidad del corte. Había que hacerlo bien, sin un desliz. Es un lujo interpretar a esta vedette, que saca a la luz pasiones escondidas,  hace confesiones, descubre interioridades, que mantuvo encubiertas por una coraza. Cuento con el apoyo del director, de los miembros del equipo; todos están pendientes de mi trabajo, de la verdad y el arte del espectáculo televisivo.”

Cámara en mano, el director de fotografía Roberto Mera, demuestra la fruición propia de un inquietante ojo avizor: “busco la verdad de la imagen en el registro de su polisemia”. A escasa distancia, el director Delso Aquino, indica la entrada de El Maquillista; observa la confrontación entre los dos actores en escena.

La orden propicia dinámicos movimientos en el set. Otra historia transcurre fuera del espacio de la representación. Jóvenes actores e integrantes del Ballet de la Televisión Cubana intercambian en los camerinos. El director de Arte, Luis Lacosta asiente sobre un cambio en el vestuario de La Estrella. Advierte: “elegimos como uno de los sets el escenario del Gran Teatro de La Habana. Por sus condiciones, belleza, atmósfera es el ideal para contar esta historia de amor de la tercera edad. Estamos ilusionados con esta puesta, tenemos la pretensión de ‘hinchar’ el teleteatro para convertirlo en una película, con la colaboración del ICAIC”.

Ante el monitor, el equipo de filmación, revisa escenas grabadas, encuadres, luces, intenciones.

“Rosita Fornés es una figura cimera de la actuación y la cultura cubanas, con amplia repercusión internacional”, precisa Delso Aquino. “Me impresiona, en especial, su capacidad histriónica. Talento y maestría enriquecen cada desempeño. Ha evolucionado de manera notable, domina diferentes géneros: canta, baila, actúa; siempre lo hace bien. Su seguridad, disciplina, rigor, son clases magistrales, de las que deben aprender los más jóvenes. Constituye un lujo admirar su seguridad y personal estilo, en la Televisión Cubana.”rosita-6

En breve se pedirá silencio para filmar. La gran vedette volverá a la escena. Frente el espejo es otra, ella misma, con relatos en la memoria, y la emoción de ahora, en el gesto, en la palabra. Cuando las luces se apaguen, el personaje quedará en su piel, con la energía de emociones, angustias, placeres. Por ahora, basta escuchar las cuitas de una Estrella, que nunca será fugaz.

 

Comentarios   

#1 Vivian 11-12-2015 21:43
Hola, estamos esperando el teleteatro con pasiòn, gracias a todos los realizadores y nuestro inmenso cariño a nuestra Rosita Fornes, FELICIDADES, Vi
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