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 Una actriz muy versátil que ha incursionado en varios géneros y espacios televisivos

Marta del Río Rodríguez (La Habana, 23 de febrero de 1936) no solo ha tenido una larga vida sino una prolífera trayectoria artística.

Todo comenzó de niña, cuando interpretaba los personajes martianos en las representaciones escolares creadas por la profesora Adelaida Clemente,1 para una humilde escuela pública de La Víbora.

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Natalia Herrera destaca por sus actuaciones en novelas, teleplays, y programas humorísticos

Un 28 de mayo, hace algunos años, nació una de las actrices simbólicas de la Televisión Cubana. Sus sobresalientes desempeños  hicieron reír, bailar, cantar y hasta llorar a millones de cubanos.

Condecorada como Artista Emérita de la Radio y la Televisión, Premio Nacional de Televisión y Premio Nacional de Humor, felicitamos y honramos a Natalia Herrera.

Debutó en la televisión siendo apenas una niña. A los 14 años ya mostraba sus dotes histriónicas al ganar, contra todo pronóstico, un popular concurso de interpretación en La Corte Suprema del Arte.

Posterior al Triunfo de la Revolución, fue protagonista de un sinnúmero de programas televisivos, entre ellos sobresalen los estelares San Nicolás del Peladero, Noche de Sábadoy Día y Noche.

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  Asegura Agustín Finalé, fundador de la TV cubana y realizador de imágenes

En la impresionante historia de este sencillo hombre resalta la dedicación sincera y constante a la TV cubana. Como muchos iniciadores, su inserción en este medio de comunicación fue siguiendo las recomendaciones de amigos.

El joven Agustín Finalé trabajaba de jardinero en el parque Almendares, cuando   Magda Muñiz le comenta que en la recién creada televisión un empresario llamado Gaspar Pumarejo estaba buscando un mensajero.

Finalé expresa su temor de optar por ese trabajo explicándole a la muchacha que para ser mensajero debía conocer bien La Habana, pues sería lo primero que le preguntarían en una entrevista como aspirante al puesto, su amiga le aconseja  decir que sí.

Acude a la entrevista y con valentía responde a la pregunta, así obtiene el empleo, y sustituye a Otto Carbonero, que pasa a ocupar un puesto de más salario. Otto le entrega un mapa de la ciudad para que se aprenda todos los barrios. La emisora de Pumarejo en esos momentos radicaba en Prado 210.

Ya funcionaba la famosa Escuela de Televisión y estaban en el aire programas como Hogar Club y Reina por un día, sustentados por distintos anunciantes y que  premiaban a las ganadoras con regalos increíbles.

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Recomienda Juan Felipe Sarduy Martínez, director de programas musicales de la Televisión Cubana

Juan Felipe Sarduy Martínez, acreedor del Premio Nacional de Televisión, figura entre los directores más importantes de programas musicales de la TV nacional.

En una entrevista con el Portal de la Televisión Cubana, este fundador del medio televisivo recordó sus inicios trabajando con Rita Cardona, Mey Sui (húngara), Clara Romay, Cuqui Ponce y Sarita Tobar, colectivo dirigido entonces por Gaspar Pumarejo.

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Considera Luis Lacosta, experimentado escenógrafo y director de arte

“Lego un trabajo de más de 50 años con logros y deficiencias, como toda obra humana, pero hecha con amor y entrega de mis experiencias acumuladas. Espero sea útil”, afirma Luis Lacosta en el libro La verdad de lo invisible.

Este reconocido director de arte e inspector de la televisión cubana ha participado en numerosos proyectos de la televisión y el cine cubanos. Nació en la Ciudad de La Habana, el 9 de julio de 1942.

Según ha contado, le debe sus inicios en el medio televisivo a la amistad que sus padres tenían con un agente de la pasta Gravi, a través de este, el pequeño Lacosta apareció cepillándose los dientes por varios meses delante de las cámaras de CMQ Televisión para anunciar dicho producto de higiene bucal.

Desde ese momento sintió la necesidad de trabajar en los departamentos de escenografía, que dirigía en esa época el escenógrafo, y maestro de esa especialidad en Cuba, Luis Márquez.

Precisamente, desde 1957, otra vez por mediación de sus padres y de Enrique Santisteban, Lacosta comenzó a colaborar con el grupo que dirigía Márquez. De ese modo conoció de cerca la especialidad de escenografía, en el taller de 23 y L.

Aprendió cómo hacer los círculos, los tonos, la preparación de las mezclas, el trabajo con las tonalidades, pues el blanco no se podía utilizar en TV. Poco a poco se convirtió en asistente y, más tarde, en escenógrafo.

Tuvo la oportunidad de participar en programas como El Circo, y otros dramatizados que se realizaban en vivo, entre ellos: Conflictos Humanos, Historia de tres hermanas y Teatro. Luego se unió a los equipos de los espacios Testigos del misterio, Frente a la calle, Cabaret Regalías, El Cuento, Contacto, Mi salsa.

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