Se debe pensar a Lucas por dentro y buscar formas novedosas de mostrar los videos

En 1997 cuando aún teníamos alumbrones de electricidad, comprar una libra de carne de cerdo costaba el doble que actualmente (llegó a valer cuatro veces más) y otro cúmulo de escaseces, Orlando Cruzata sacó Lucas, un programa televisivo entonces de total vanguardia.

De entrada Tony Arroyo, un actor, fue el primer conductor y “actuaba” la presentación de cada videoclip. Luego se incorporaron Hirán Vega, Rigoberto Ferrera y Edith Massola, todos  con un matiz humorístico, vestidos de negro y jugando al detectivismo. Después llegó Luis Silva, también con esa nota de humor a lo Holmes.

Cruzata y sus amigos lograron también organizar talleres teóricos que versaban sobre el clip, en tanto producto audiovisual novedoso que rompía con múltiples reglas; en cualquier latitud influyó en el cine y la televisión especialmente por el “alocado” uso de las cámaras, la edición que lograba un ritmo especial y las escenografías, en algún momento fueron irreverentes como las montadas por X Alfonso, en el caso de Cuba.

  Los espacios de animados en la televisión siguen siendo muy vistos por los infantes, que solicitan mayor presencia de muñes cubanos en la pequeña pantalla

Al estado de la producción de animados cubanos estuvo dedicado el encuentro ComunicarTV de este martes 1 de agosto, con la participación especial de creadores y especialistas de la Televisión cubana y del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic).

En el espacio de diálogo entre creadores audiovisuales y los públicos se abordaron cuestiones esenciales que, si bien explican en cierta medida las causas de una producción de animados todavía insuficiente para la gran demanda de la niñez cubana, igual pueden enfocarse como líneas de acción que posibiliten transformar sobre todo pensamientos, estructuras y plataformas en aras de dinamizar la producción de dibujos animados y otros productos audiovisuales enriquecedores del universo audiovisual de la niñez en la Mayor de las Antillas.

Raquel González Pérez, directora, guionista, actriz  y también documentalista entre las diversas áreas de trabajo en el audiovisual, está lista para la voz de arrancada de su serie De amores y esperanzas que tan bien recibida fue en su primera temporada.

“Ya estoy terminando la pre y salimos a filmar el 8 de agosto. Va a tener 13 capítulos de nuevo, escritos sólo por mí, así que lo bueno o malo que tenga me lo puedes imputar sin pena. Se mantienen los personajes del bufete y sus familias y les termino las historias de vida que vieron en la primera temporada”.

Edith Mazola, Irela Bravo, Corina Mestre, Coralita Veloz, Violeta Rodríguez y algunos miembros más del elenco anterior, (tan aplaudidos entonces) estarán en esta segunda parte que comienza a filmarse en breve.

Me comentó  que “le pongo punto final a la serie pues he tenido que esperar demasiado tiempo, no solo yo, sino el público que es para quien se hace y esto no es lo adecuado en las series pues se supone que entre una temporada y otra no debe pasar más de un año y ésta, a pesar de tenerla escrita en tiempo, ya ves lo que ha demorado”.

Más de una vez señalamos las incoherencias de Rastros de mentiras, pero el capítulo final fue una creación de buen gusto y sensibilidad…

La escena final de Rastros de mentiras, la telenovela brasileña que concluyó en Cubavisión, quizás bastara para reconciliar a buena parte de los que criticaron un producto pletórico de incoherencias.

Pero esa imagen del villano devenido héroe, Félix, y su apaleado padre, César, reconciliándose frente al mar (en una clara evocación de la célebre escena final de Muerte en Venecia, de Visconti), es un cierre de buen gusto y mucha sensibilidad.

Muy bien actuado, muy bien fotografiado, muy bien iluminado, muy bien musicalizado (el Adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler venía muy bien, aunque sea ya casi un lugar común).

La edición internacional mutiló inmisericordemente los últimos capítulos de la telenovela, hasta el punto de que el público cubano no pudo ver resueltos los conflictos de muchos personajes.