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No voy a escribir del adolescente que con apenas quinto grado empezó a trabajar en el gobierno de La Habana, y estudiando se hizo universitario, Dr. en Ciencias y  ha recibido varios doctores Honoris Causa de altos centros de estudio de distintas latitudes.

Ni del hombre que ha recibido premios, condecoraciones de Cuba (Félix Varela, entre otras) y de Francia, Italia, Bolivia más otro importante número de naciones que le han reconocido como uno de los cimeros intelectuales de Cuba en las últimas décadas.

No dedicaré estas líneas al mortal vestido de gris venerado por los habaneros, que se le acercan con un documento que consideran importante, o para brindarle un café con leche, como gratitud por haber convertido su barrio en lugar confortable.

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Uno. La serie de trece capítulos alcanzó lo que ninguna telenovela de producción nacional —de las transmitidas en los últimos tiempos— logró en decenas de episodios. ¿Concentración del diseño dramático? Puede ser. Pero lo más importante para los telespectadores fue saber que la realidad cubana podía ser abordada en la pequeña pantalla con seriedad, responsabilidad y agudeza, a la altura de las expectativas de un público atento y sensible a las múltiples y conflictivas aristas de esa realidad.

 Los personajes de la teleserie “tratan de llevar adelante el ejercicio de la justicia dentro de los valores
de una sociedad que lucha por reinventarse cada día”. Foto: Internet

 

La guionista y realizadora Raquel González no cayó en la tentación del  enfoque sociológico totalizador que a veces se exige en el tratamiento de los temas de actualidad. Querer decirlo todo en una teleserie, una telenovela o una película,  no tiene sentido, pues se termina por no decir nada.

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¿De qué números musicales no harías un clip? Le pregunté hace un tiempo a Joseph Ros y su respuesta categórica fue “De mala música… o de intérpretes mediocres… o de productos con enfoques contrarios a mis convicciones (y aunque suene militante y panfletario, es muy cierto. No puedo trabajar con algo en lo que no creo. No me sale, sencillamente).”

Por eso, supongo que no lo pensó para hacer el clip de La Bayamesa interpretada por los músicos cubanos Eduardo Sosa, Annie Garcés y Luis Franco y que recrea de una bella manera la época en la que  Luz Vázquez  escuchó una canción de Francisco Castillo y Moreno, Pancho, como le decían sus íntimos. El fue (es) el coautor musical junto a Carlos Manuel de Céspedes, entonces sólo un joven que acompañaba a un amigo y luego se convirtió en el Padre de la Patria.

José Fornaris escribió la letra y la cantó el tener Carlos Perez, acompañado de los autores, con guitarras y violines. Es una bellísima canción de amor

¿No te acuerdas gentil bayamesa,
Que tu fuiste mi sol refulgente
Y risueño en tu lánguida frente
blando beso imprimí con ardor?

¿No te acuerdas que en un tiempo dichoso
Me extasié con tu pura belleza,
Y en tu seno doblé mi cabeza
Moribundo de dicha y amor?

Ven y asoma a tu reja sonriendo;
Ven y escucha amorosa mi canto;
Ven, no duermas acude a mi llanto;
Pon alivio a mi negro dolor.

Recordando las glorias pasadas
Disipemos, mi bien, las tristezas;
Y doblemos los dos la cabeza
moribundos de dicha y amor.

Sosa ha dicho “Yo la canto hace más de 20 años, pero quería que esta vez partiera de la integración de un grupo de jóvenes músicos y realizadores. Por eso he invitado a Annie y a Luis, que tienen un trabajo muy respetuoso con la música cubana y que el proyecto termine con el rodaje de un audiovisual dirigido por otro joven muy talentoso, Joseph Ros, es magnífico”. Es verdad, un  precioso video clip.Joseph  me confesó un  tiempo atrás:

-¿Cuál fue tu primer clip? ¿Quién confió en ti? ¿Qué no harías ahora?

-Como consecuencia de ser un gran fans del género y  la música, mi primer video fue en el 2007 para una agrupación de Hip Hop que se llamaba La Unión. En aquel entonces había valorado hacer videos con un montón de artistas, pero me incomodaba mucho la actitud ventajista de algunos músicos establecidos que se creían con el derecho de pensar que  me brindaban “la gran oportunidad” si me daban la posibilidad de que yo les realizara un clip sin apenas querer brindar apoyo a cambio de la realización de un tipo de material que desde siempre, ha sido muy costoso.

Aunque me quedaba por demostrar mucho, me estimulaba más la idea de apoyar creadores que estuvieran con menos condiciones para afrontar la producción de un video que otros más populares. Me interesaba apoyar artistas que tuvieran un discurso más comprometido y géneros más alternativos. Al final, elementos más cercanos a mis gustos personales. Con ese trabajo no pretendía realizar un movimiento audaz de marketing, sino encontrar un espacio de expresión artística.

-¿Ya puedes decidir lo que haces o aún quienes te contratan lo deciden todo?

-Yo creo que siempre he sido un privilegiado con mis proyectos. Casi siempre he tenido total libertad creativa, solamente limitada por los recursos.

Por supuesto, en alguna que otra ocasión he lidiado con músicos o intérpretes muy impertinentes que creen sabérselas todas (sin saber nada) y en gran medida han sido proyectos no concretados. Ahora, sería injusto no decir que también he trabajado con artistas o productores muy enfocados, con intereses muy bien propuestos, con los que a través del diálogo inteligente hemos llegado a consumar muy buenos proyectos y eso también como creador agradezco mucho que me suceda.

-¿Qué elementos no puede faltar para conseguir un video clip?

-Una buena pieza musical, un diálogo inteligente, intérpretes osados, una atmósfera creativa saludable, un equipo enfocado y comprometido con el resultado, muchas ganas de hacer y de decir.

 

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Temáticas, directores y estilos visibilizados en el universo televisual

El espectáculo mediático propone disímiles maneras de seducir en una cultura productora de significaciones, que se conforma a retazos y diseña proyectos de vida para muchas personas.

Nuestro mundo ha sido modificado por el audiovisual de influencia notable en la experiencia estética. En este panorama, la ficción deviene un producto de mediaciones destinado a espectadores-consumidores.

No escapa a la percepción de las mayorías que todo relato cuenta dos historias: una explícita, otra emerge de la polifonía textual, cuya eficacia se ejerce en el  sentido del conocimiento.

Una nueva plataforma halla el cine en la televisión, su hermana menor por la edad. Quizá no hubo antes series tan originales, audaces, como las actuales. Lo patentiza en horarios y espacios el canal Multivisión, a veces reiterativo en la proyección de filmes vistos, incluso, durante la semana.

Sin duda, el factor tecnológico ayudó de manera decisiva a propiciar la tipología de consumo cinematográfico cotidiano, que allana el camino al apogeo de preferencias por los seriados y las telenovelas.

En opinión del director Ernesto Fiallo: “En Cuba se agradecen las producciones nacionales, estas suscitan comentarios, debates, reflexiones, creo que es lo más importante. Por lo general, el televidente avezado descubre imperfecciones técnicas o artísticas, pero agradece el tratamiento de conflictos, personajes, los valores de la puesta: vestuario, maquillaje, peluquería, trabajo actoral, guion, dirección general.

“Algunos desean ver en la pantalla un hogar parecido al de cualquier familia si la obra es cubana. Otros añoran la exquisitez de un comedor o una sala de estar, subjetividades y valoraciones son tan diversos como los espectadores”, precisa.

El director Ernesto Fiallo considera que los buenos guiones siempre cuentan historias interesantes.

Por su parte, el actor Julio César Ramírez ha tenido experiencias en la dirección actoral en la TV: “interpretar a seres humanos conlleva una gran responsabilidad, nos corresponde hacer creíbles textos y acciones, de lo contrario el espectador pierde interés, no disfruta, ni medita sobre la representación”.

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