The Big Bang Theory (TBBT) constituye una excepción en el mundo de las sitcom, pues la producción rompió con la tradicional fórmula de reflejar a personas atractivas para centrarse en personajes nada comunes...y salió airosa

Que una serie sobre la vida de brillantes científicos, apasionados incurables de la física, las matemáticas y los cómics, y su amiga no tan inteligente, resultara una exitosa propuesta, era algo dudoso y hasta improbable.

Así lo creyeron no solo los espectadores, sino también sus creadores. Pero las leyes de las sitcom tuvieron en The Big Bang Theory (TBBT) una excepción, pues la producción rompió con la tradicional fórmula de reflejar a personas atractivas, muy apegadas a los cánones de belleza imperantes, para centrarse en personajes nada comunes, y salir airosos.

En los últimos tiempos le ha dado por revivir la nostalgia que despiertan sus clásicos animados

No importa que The Walt Disney Company sea la segunda compañía de medios de comunicación y entretenimiento más grande del mundo. Ni siquiera con ese estatus se pone a «jugar», porque solo se llega a ese poder apostando sobre todo a lo seguro. Si con sus producciones consigue recorrer con éxito el difícil camino del arte, perfecto, pero lo esencial para este emporio es la ganancia constante y sonante.

Por ello en los últimos tiempos le ha dado por revivir la nostalgia que despiertan sus clásicos animados a los cuales ni siquiera el implacable les ha arrebatado el encanto. Y lo aprovecha haciendo con insistente frecuencia adaptaciones en acción real.

Ya fue noticia que la actriz Eva Green aceptó la tercera invitación que le hace a un plató  el creativo Tim Burton tras dirigirla en Sombras tenebrosas y El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares. Ahora el realizador de Alicia en el país de las maravillas (otro ejemplo más de esta obsesión) ha decidido emprender el remake de Dumbo (1941), la historia del elefante que podía volar. Un nuevo proyecto que se sumará a una abultada lista, tal vez detrás de La Bella y la Bestia de Bill Condon (Crepúsculo y su saga) que se estrenara con éxito en este 2017.

Entrevista con Delia Luisa López, Presidenta de la Cátedra del Che de la Universidad de La Habana

“La representación de la figura del Che en los medios de comunicación cubanos es, en mi opinión, bastante unilateral, es decir, incompleta y restringida.

Acerca de la importancia de preservar los archivos audiovisuales de la televisión cubana

La celebración este año del aniversario 55 del Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt) convoca una vez más a recordar la importancia de los archivos audiovisuales de la televisión cubana, zona de nuestra realidad concreta que ha sido sometida a múltiples embates objetivos y subjetivos.

Meses antes de la fundación de nuestro Instituto, en 1962, se instauró el bloqueo estadounidense que retardó nuestras mejores intenciones y anhelos de preservar esta memoria colectiva. Desde entonces, nuestra entidad -financiada íntegramente por el Estado- se ha debatido entre satisfacer las demandas del ámbito mediático y saldar la extraordinaria deuda social que heredamos. Sin embargo, no estamos exentos de culpa.

En 1960 nuestra infraestructura tecnológica, dispersa en toda la geografía en cada una de sus empresas originales, era obsoleta e insuficiente para la proyección nacional que pretendía la televisión de servicio público. Su renovación en otros países comenzó con la tímida inserción de algunas reproductoras de video tape provenientes de Japón, a mediados de la década del 70 pasado. Pese a ello, logramos una obra gigantesca.

En consecuencia, por muchos años nuestro sistema audiovisual operó con el equipamiento del decenio fundacional, lo cual prolongó demasiado la difusión en tiempo real y métodos rudimentarios para reproducir imágenes a través de un soporte fílmico de mayor vulnerabilidad que el usado en la cinematografía.1

En contra de todos los pronósticos, en la misma se sustentaron durante decenios los elaborados procesos de filmación, procesamiento, difusión directa y conservación de imágenes.

Los kinescopios sufrieron el paso inexorable del tiempo, el rigor de nuestro clima que, en condiciones inadecuadas de climatización propulsó la descomposición química y la obsolescencia de equipamientos e insumos muy específicos, conspiró contra ella.

Los factores subjetivos fueron tan letales como los materiales: a la inicial visión peyorativa de los fondos y producciones de la etapa comercial que genera el primer gran descarte siguió la inmovilidad en la conservación de revistas, secciones o documentales de corte histórico de variado formato y enfoque. Los abnegados trabajadores del archivo2 lo defendieron a capa y espada mientras lamentaban su pérdida cotidiana.