Acercamiento a procesos culturales en los que participa la TV con una amplia y diversa programación

En el siglo XXI, ¿son preferidos los textos digitales o los impresos? ¿Cómo se lee durante la niñez, la adolescencia y otras etapas de la vida? Varios programas televisuales, entre ellos Revista Buenos días, De tarde en casa, Noticiero Cultural, asumen como estrategia la promoción de la lectura.

Desde la niñez se fomenta el hábito de la lectura.La edición 27 de la Feria Internacional del Libro de La Habana, del 1 al 11 de febrero, motiva reflexiones sobre la interacción texto-lector y la amplitud de horizontes que ocurre entre ambos en una lectura con intenciones estéticas.

 La programación adolece de un espacio dedicado específicamente a la crítica, que pueda devenir en referente. P ara la crítica audiovisual en la Televisión Cubana es uno de los elementos sobre cuya importancia y necesidad se ha insistido en los últimos tiempos desde el Centro de Investigaciones Sociales (CIS), como resultado de las tendencias identificadas en varios de sus estudios contemporáneos.

La diversificación de las vías y formas para el consumo audiovisual en la sociedad actual ha conllevado a que las herramientas para la apreciación audiovisual tengan un lugar cada vez más significativo en la formación del espectador, hoy con acceso a un universo audiovisual muy extenso y variado, sobre todo de la producción extranjera.

Los programas o segmentos de crítica en la televisión nacional, a todas luces, son insuficientes; solo sobresale la crítica cinematográfica, área en la que habido antecedentes notables, que familiarizaron a varios segmentos de los públicos con el conocimiento especializado sobre cine.

Como ejemplo puede señalarse la labor desarrollada por Mario Rodríguez Alemán, Enrique Colina, Antonio Mazón y Carlos Galiano. Luego se hicieron más visibles, también como comentaristas en programas cinematográficos, las figuras de Rolando Pérez Betancourt, Frank Padrón, Joel del Río, entre otros. En este sentido hay que destacar que en general los comentarios en este tipo de programas tradicionalmente han sido bien recibidos por los televidentes.

Una de las investigaciones del CIS (2012) reflejó que como tendencia en más del 80% de los casos, los públicos suelen exponerse a dichos comentarios que anteceden a la proyección del filme. También en ese informe se puso de manifiesto que en esencia los públicos perciben esos comentarios como “interesantes, instructivos y necesarios”.

La crítica de videoclips nacionales fue otra área en la que durante un buen tiempo se destacó, por su trabajo vinculado al proyecto Lucas, Rufo Caballero, pero ello no ha tenido continuidad ni estabilidad tras la desaparición física de Rufo.

Uno de los programas de mayor teleaudiencia de Cuba es Al mediodía. No lo afirmo basándome en investigaciones sino solo por las veces que me interpelan en la calle a partir de  algo que se comentó  en el espacio.

Es lógico que así sea: en ese tiempo una se entera de lo que transmitirán los canales de la televisión,  y también se promueven acciones culturales interesantes. No olvido que para el fin  de año se dedicó al punto cubano,  en tanto Patrimonio inmaterial de humanidad. Hubo un diálogo inteligente y fluido  entre los invitados y Marino Luzardo, hoy por hoy uno de los mejores conductores de Cuba y excelente entrevistador. Creo que a partir de  ese día si alguien no conocía la importancia del galardón,  pudo entender de qué se trataba,  y por lógica fue un  buen programa cultural y esencialmente cubano, de lo mejorcito que, como conjunto,  se transmitió  para despedir el 2017.

Me detuve en ese día para ejemplificar que Al mediodía , no es sólo un  espacio donde  se da a conocer la  cartelera (con el lujazo de tener a la buena locutora Bárbara Sanchez Novoa en esa función), es una propuesta que con invitados se puede promover lo mejor de la cultura cubana y especialmente de la televisión, aunque en este último aspecto se puede hacer mucho más: se impone que los directores de canales y de programas se pre(ocupen) porque  se trasmitan  los fragmentos más llamativos que lleven al televidente a buscar el espacio.

 La Televisión asume esta prioridad en diferentes espacios y canales

En una época dominada por la cultura audiovisual, el consumo ha cambiado, en la red prevalecen los productos comunicativos digitalizados, estos forman parte de estrategias creativas y producen nuevas formas perceptivas e intermediales.

Desde nuestra TV pública es esencial el aporte al conocimiento mediante procesos culturales que influyan en la participación ciudadana, en el cultivo de la memoria histórica, de los valores éticos y estéticos.

El perfeccionamiento del diseño de programación constituye un eslabón imprescindible para mantener en la pantalla el equilibrio de temas, formatos, estilos, conflictos, relatos, personajes. Con este propósito se privilegia la cinematografía nacional en varios programas y espacios, entre ellos: Cine del ayer (Cubavisión, lunes, 2:00 p.m.), Letra fílmica (Canal Educativo, martes, 9:30 p.m.), Cinevisión (Multivisión, lunes, 11:34 p.m.).

El destacado escritor Omar González reconoce que estamos en la era del audiovisual omnipresente.Los espectadores continúan siendo fieles a las producciones nacionales. Cuba es uno de los países donde se proyecta más cine sustentado en el criterio en la diversidad; no obstante, la complejidad aumenta, los destinatarios no están ajenos a la banalidad y la seudocultura de productos que indiscriminadamente pasan de mano en mano.

De acuerdo con Omar González: “el cine es mucho más que el placer de los ingenuos, la agudeza de los elegidos, o la evocación inteligente de la memoria, es un asunto de importancia estratégica ante la avalancha hegemónica del imperialismo en la cultura”.

El trabajo articulado de los talentos y de las instituciones propicia compartir lo valedero entre todos, visibilizar historias de densidad espiritual vertidas en audiovisuales.

La crisis del mundo contamina a diario. Los códigos de la educación y la cultura permiten descifrar las formas de enunciación, la expansión de las industrias del entretenimiento, las formas de la subjetividad instauradas en el ciberespacio, en los videojuegos y las puestas electrónicas.