Realmente dudé si proponer este documento como un artículo de opinión o en la columna Para Pensar…, al final me decidí por la segunda opción. Espero que además de divertido, este ejercicio de pensamiento creativo resulte de utilidad para todos los que tienen la responsabilidad de hacer y publicar buenas telenovelas cubanas.

Se debate sobre la calidad de las telenovelas cubanas. No soy experto en este tema, pero sí en la gestión del conocimiento, por tanto mi rol principal es motivar y organizar el pensar, madre de la generación de conocimientos.

 Aproximaciones a la serie LCB: La otra guerra, reconocida con el Caracol de la Uneac  

Cada pueblo tiene un singular proceso de formación. Sin las pequeñas y las grandes historias es imposible conocer hechos, circunstancias, héroes anónimos, de cada nación.

Lo patentizó la serie LCB: La otra guerra, reconocida con el Gran Premio en ficción en el concurso Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

La memoria histórica constituye un relato complejo, desentrañarla desde el audiovisual propone atender a los nuevos sentidos que se le otorga al arte como espacio de reflexión.

Al guionista Eduardo Vázquez Pérez, autor de la idea original y del argumento, se unieron en la escritura Yaima Sotolongo y Alberto Luberta Martínez, director general, para contar en 15 capítulos, de 45 minutos, la lucha contra bandidos librada en la sierra del Escambray.

El uso indiscriminado del Paquete semanal, ese canal televisivo difundido por buena parte de Cuba, me han hecho  escribir uno que otro texto acerca de la responsabilidad de padres, abuelos, tíos, en fin adultos, con menores  que residan  en el hogar.

He visto a niños y niñas con cuatro o cinco años jugando en un lugar donde una pantalla reproduce robos, crímenes, incluso violaciones.  Esos chiquillos no son responsables si luego de ver una escena pretenden tocar el seno de una mujer o una niña. Los culpables son los mayores.

Mucho menos la culpa puede caer en el famoso paquete porque en un mundo cada vez más interconectado, con tantas wifi y los nauta hogar, en cualquier momento se baja el mejor video clip o el más pornográfico. El acceso a esa metralla que está en la nube es una responsabilidad individual y cada vez nos tenemos que acostumbrar más a esa realidad de hoy, no del futuro.

Ahora bien, dentro de la oferta de audiovisuales se puede pescar alguna que otra joya, por ejemplo Der jungen Karl Marx (El joven Marx), que ya desde Hamburgo Jóse Benedí y  Volker Krüger, me habían recomendado ver, porque ambos saben que Marx fue y es mi amante.

De esa incitación han pasado unos meses y yo he escrito a varios camaradas sin que ninguno me hiciera llegar la película, hasta que el viernes pasado estando en la playa mi amigo Victor Fowler me llamó diciendo “en el paquete de esta semana está El joven Marx”. Le pedí que me lo trajera en una memoria y ayer lo hizo.

Acercamiento a las construcciones mediáticas mediante la visión de varios artistas

En América Latina el vínculo narración e identidad cultural comenzó a manifestarse desde la década del ochenta, la polisemia del verbo contar resulta significativa, pues lo que no se cuenta, lo que no se dice, lo que no se visibiliza, no existe.

 

  • La diversidad y la calidad artística distinguen al Coro del Instituto Cubano de Radio y Televisión.

 

Los públicos de ningún modo están ajenos al acelerado proceso industrial, este desvincula la producción cultural de las comunidades donde lideran la creciente hegemonía de la técnica, los nuevos medios audiovisuales, el flujo de las imágenes.