Temáticas, directores y estilos visibilizados en el universo televisual

El espectáculo mediático propone disímiles maneras de seducir en una cultura productora de significaciones, que se conforma a retazos y diseña proyectos de vida para muchas personas.

Nuestro mundo ha sido modificado por el audiovisual de influencia notable en la experiencia estética. En este panorama, la ficción deviene un producto de mediaciones destinado a espectadores-consumidores.

No escapa a la percepción de las mayorías que todo relato cuenta dos historias: una explícita, otra emerge de la polifonía textual, cuya eficacia se ejerce en el  sentido del conocimiento.

Una nueva plataforma halla el cine en la televisión, su hermana menor por la edad. Quizá no hubo antes series tan originales, audaces, como las actuales. Lo patentiza en horarios y espacios el canal Multivisión, a veces reiterativo en la proyección de filmes vistos, incluso, durante la semana.

Sin duda, el factor tecnológico ayudó de manera decisiva a propiciar la tipología de consumo cinematográfico cotidiano, que allana el camino al apogeo de preferencias por los seriados y las telenovelas.

En opinión del director Ernesto Fiallo: “En Cuba se agradecen las producciones nacionales, estas suscitan comentarios, debates, reflexiones, creo que es lo más importante. Por lo general, el televidente avezado descubre imperfecciones técnicas o artísticas, pero agradece el tratamiento de conflictos, personajes, los valores de la puesta: vestuario, maquillaje, peluquería, trabajo actoral, guion, dirección general.

“Algunos desean ver en la pantalla un hogar parecido al de cualquier familia si la obra es cubana. Otros añoran la exquisitez de un comedor o una sala de estar, subjetividades y valoraciones son tan diversos como los espectadores”, precisa.

El director Ernesto Fiallo considera que los buenos guiones siempre cuentan historias interesantes.

Por su parte, el actor Julio César Ramírez ha tenido experiencias en la dirección actoral en la TV: “interpretar a seres humanos conlleva una gran responsabilidad, nos corresponde hacer creíbles textos y acciones, de lo contrario el espectador pierde interés, no disfruta, ni medita sobre la representación”.

Acercamiento a la televisión como ecosistema comunicativo

En el panorama audiovisual nuevas formas de creación de contenidos dan lugar a hibridaciones entre televisión y redes. Asistimos a otras formas de cultura, de ver y leer; hacer y diseñar la TV. Los públicos son cada vez más activos al establecer los vasos comunicantes entre imagen, sonido y vida cotidiana, exigen a la producción televisual un enfoque movilizador, simetrías en las relaciones dialógicas para generar ideas y pensamientos.


De acuerdo con Jesús Martín-Barbero: “Hablar de comunicación significa reconocer que estamos en una sociedad en la cual el conocimiento y la información han entrado a jugar un papel primordial tanto en los procesos de desarrollo económico como en los procesos de democratización política y social”.

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Como mismo aseguraba el Bárbaro del Ritmo cuando le cantaba a Cienfuegos, Chicago es la ciudad que más le gusta a Dick Wolf, uno de los productores estrella de la televisión en abierto estadounidense, junto con Greg Berlanti (Everwood, Arrow, Flash...) y Shonda Rhimes (Anatomía de Grey, Práctica Privada, Escándalo, Cómo salvarse de un crimen). Adorado en el mundo entero por ser el creador de la franquicia La ley y el orden, que arrancara en 1990 (compartiendo con el oeste Gunsmoke el récord de ser el drama más añejo de la pequeña pantalla en esa nación), el también guionista de cine decidió abandonar el escenario de Nueva York para instalarse a partir de 2012 en la llamada Ciudad de los Vientos.

Termina la temporada veraniega de la televisión y no puede decirse que, más allá de unos pocos nuevos programas, se haya notado mucho el cambio.

Hace décadas, la programación veraniega de los dos canales de entonces, particularmente la del popular Canal 6, eran todo un acontecimiento. El verano significaba un antes y un después. Quizás la evocación sobrestime, es posible que en un panorama mucho más discreto que el de ahora mismo, una programación especial resaltara mucho más. Pero se supone que en la etapa veraniega se rompan las rutinas, que la gente esté más en casa (al menos los estudiantes suelen estarlo); y está claro que la televisión sigue teniendo un gran público, sobre todo en ese gran territorio geográfico y cultural que se conoce como “el interior” del país. Donde no abunden las ofertas veraniegas (y hay lugares en los que siguen faltando), siempre estará la televisión.