Vivencias audiovisuales

Eran las 10 de la noche del 14 de agosto de 2011. Todo estaba listo en la Unidad Móvil de Televisión que se encontraba en Baracoa. El maestro Ferguson, que dirigía la transmisión en vivo para Cuba y el mundo de una gala artística preparada con artistas locales, dio la señal de arrancada…..
Habían pasado tres días desde la salida de la Unidad Móvil de Holguín, con un equipo de profesionales, dispuestos a dar lo mejor de sí para homenajear a la primera villa fundada por los españoles en Cuba. Me contaban después las penurias del trayecto hacia Baracoa, en un viaje que les tomó casi 24 horas.

 

Baracoa, engalanada con sus mejores prendas, acogió en esos días a cientos de visitantes. Entre ellos 29 miembros del equipo que se encargaría de la transmisión. Nos alojamos juntos en un edificio que servía de albergue a personal de la salud que trabajaba en servicio social en la Villa Primada. Recuerdo con alegría los días que compartí con ellos, todos convencidos de la importancia del hecho histórico.

No hubo tiempos libres en esos días. Entre el montaje, los ensayos y las pruebas técnicas, se nos iban las horas. Hasta que llegó el gran momento. Ferguson da la señal. Y de pronto, con el arranque de los primeros acordes, con la salida de los miembros del grupo de baile, rompió a llover. No era una lluvia normal, era un torrencial aguacero, como si el cielo llorase de alegría por el acontecimiento.
Nadie se movió de sus puestos. Los más agraciados éramos los que estábamos dentro de la Unidad, que veíamos cómo se levantaban los invitados a la gala y elevaban sus sillas sobre sus cabezas a manera de paraguas improvisado. Allí se mantuvieron, como lo hicieron los artistas, los camarógrafos y el personal de apoyo. El audio comenzó a fallar por momentos.
El silencio se adueñó de los que nos encontrábamos en la Unidad Móvil. De pronto, los dos teléfonos comenzaron a sonar. Con uno en cada oído, iba escuchando la pregunta que tanto temía: ¿suspendemos la transmisión? Miré a Ferguson y ambos decidimos que debíamos continuar. Así se hizo.
Baracoa tuvo su Gala, a pesar de que no dejó de llover en la hora y media que duró el espectáculo. Y el mundo entero la vio. Fue uno de los momentos más hermosos de mi vida. Al finalizar, salimos todos a abrazar a nuestros camarógrafos, que se mantuvieron firmes en su lugar y sentaron cátedra de profesionalidad. Baracoa cumplió 500 años y la Televisión lo vivió.

 

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Comentarios   

#1 aliama 13-06-2017 18:06
me hubiera encantado estar en una gala tan hermosa como esa, hasta me hubise mojado gusto en el aguacero, creo que fueron privilegiados los que pudieron verlo.