Acercamiento a programas, estrategias y estéticas en el medio televisivo

“Me identifico totalmente con ese personaje, he sufrido esos conflictos, a muchas personas les ocurre lo mismo”, expresa la muchacha sin desviar los ojos de la pantalla televisiva.

El doctor en Ciencias Psicológicas Manuel Calviño, ha reconocido en su libro Vale la pena. Escritos con Psicología que, “las emociones expresan nuestra realidad situacional o esencial con las cosas y, por ende, son información sobre nosotros. Son las muestras sensibles de cómo valoramos a nivel primario las condiciones, situaciones y relaciones en las que vivimos”.

El audiovisual motiva múltiples emociones, algunas insospechadas. La Televisión media entre la elaboración del conocimiento de la realidad y el acto perceptivo de los sujetos que evalúan esa realidad, reafirma la dimensión antropológica de la cultura, ente heterogéneo, híbrido, en el cual confluyen repertorios populares y masivos.

De la idea a la puesta en pantalla transcurre un proceso creativo que requiere el aporte de todos los expertos implicados en el programa. El guion constituye la base directriz y determina cómo se organizará el contenido en el contexto de una estructura.

¿Qué elementos determinan la preferencia de las audiencias por determinados espacios? Son decisivos los formatos y la manera de contar.

Tanto en la ficción como en los programas de variedades y noticieros, el eje fundamental se centra en la curva dramática que genera tensiones y cohesiona el contenido. De ahí la importancia de respetar la concepción del guion, su punto de vista, propuestas y complejidades.

También ocurre, en algunas emisiones, que lideran la improvisación, el agregado de hijuelas (añadido para ensanchar el texto), el diálogo fatuo o las preguntas inducidas, quizás con la intención de “aligerar” el diálogo, pero se consigue el efecto opuesto, pues los públicos inteligentes, heterogéneos y participativos desean saber más, profundizar en interrogantes, temas o puntos de vista planteados en la emisión. Eva Rodríguez y Mirta Muñiz reconocen que la televisión requiere una labor colectiva. (VALIENTE 954)

El televidente agradece que el programa esté actualizado y tenga en cuenta sus intereses, preferencias e inquietudes.

Desde diferentes concepciones, estrategias comunicativas y estéticas, responden a dichos requerimientos Escriba y Lea (Canal Educativo, martes, 8:30 p.m.), Vale la pena (Cubavisión, miércoles, 9:50 p.m.) y El selecto club de la neurona intranquila (Cubavisión, viernes, 8:48 p.m.). La doctora María Dolores Ortíz, una de las voces notables del programa Escriba y Lea. (FOTO: VALIENTE 1092)

De igual modo, la forma en que transmite la imagen es fundamental para captar la atención de las audiencias, incluso propuestas vanguardistas y alternativas pueden resultar interesantes siempre que se respeten los códigos propios de la televisión.

El primer actor Osvaldo Doimeadiós ha participado en El selecto club de la neurona intranquila. (VALIENTE 854)La vida está hecha de razones y también de pasiones. Rara vez, unas y otras bastan al ser humano, complejo de por sí. La producción de entretenimiento con beneficio social contribuye a otro tipo de anclaje en la realidad cotidiana, dado que de esta última la televisión selecciona comportamientos elegidos como fuentes de su actividad comunicativa. La capacidad de satisfacción y adelanto que aporta el audiovisual trasciende la mera reproducción de la vida.

Dada la focalización de la mirada, las representaciones sociales y, por tanto, la “realidad”, se construye desde el lenguaje. Los discursos son lugar de producción de saberes y legitimación de lo “real”.

1-Según el profesor Manuel Calviño, “las emociones nos hablan de nosotros mismos”. (FOTO: VALIENTE 055)El audiovisual logra valor estético en su intrínseco poder de persuasión. La primera exigencia para lograrlo es la condición de verdad artística, la cual no requiere que acontecimientos, atmósferas y soluciones se correspondan tal cual ocurren en la vida misma, sino que el espectáculo televisivo construya una realidad-otra capaz de tender puentes de entendimiento entre el artista y el espectador al crear entre ambos una extensión de la realidad subjetiva.

Como labor colectiva la TV requiere el aporte de quien escribe y de todos los implicados en cada programa; una deficiencia puede destruir la excelencia del conjunto, solo se conseguirá la calidad que todos mereceremos si cada miembro del equipo de trabajo defiende la excelencia en su desempeño. Las emociones y razones compartidas por directivos, creadores y públicos coinciden en un reclamo: mantener la artisticidad como garantía indiscutible de una mejor televisión.

 

 

 

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