La telenovela cubana Latidos compartidos ha resultado ser una propuesta plausible, tanto por su visualidad como por el tratamiento de temas relegados en el melodrama nacional...

Quizá resulte demasiado pronto para aventurarse a opinar sobre la telenovela cubana de turno. Sin embargo, aun cuando no se han desarrollado todas las tramas y nos faltan por «descubrir» algunas incógnitas de la historia, Latidos compartidos ya puso sobre la mesa los primeros temas a discusión.

 

A pesar de que a estas alturas la telenovela agotó cierto interés inicial, no deja de llamar la atención por tratar temas relegados en el melodrama nacional. Por primera vez, que yo sepa, una obra de esta naturaleza cuenta con un personaje activamente religioso. Y aquí (y hasta ahora) la testigo de Jehová no está demeritada o valorada a priori con juicios negativos, sino que aparece afrontando numerosos conflictos relacionados con su condición de mujer y cristiana.

En la misma cuerda, el dramatizado aborda los conflictos de una relación gay. No se trata, como casi siempre, del amor entre dos jóvenes que descubren su homosexualidad y luchan por aceptarse y ser aceptados. No. En tanto recreación artística de la realidad, el guion les concede igualdad de condiciones que a los personajes heterosexuales.

A pesar de su separación actual, Fabián y Rogelio se mostraron desde el inicio como una pareja consolidada. El hecho parece insulso, pero cobra más sentido cuando asumimos que se trata de una pareja gay presentada en su condición de familia, hecho sin muchos precedentes en la televisión nacional.

La telenovela también aborda, «sin abordar», las relaciones interraciales. Que Omaida y Maikel Yunior sean pareja, a pesar de los vaivenes de su historia, coloca a muchos televidentes ante sus propios prejuicios raciales. Y a diferencia de Dos caras, el culebrón brasileño recién finalizado, Latidos compartidos no emplea en este punto el sarcasmo o el absurdo, sino que naturaliza la relación amorosa entre personas blancas y negras, sin concederle siquiera la categoría de conflicto.

Por otro lado, en su afán de provocar la gracia o la risa, los «guajiros» resultan una caricatura que ratifica populares prejuicios sobre «el origen no capitalino». Supuestamente, estos personajes son los más nobles, testarudos e ingenuos, hasta rozar la sandez o la simpleza, solo porque proceden del campo, ese remanso tan mal idealizado en la televisión nacional.

Si analizamos el melodrama como una conjunción de historias y personajes, será evidente cómo el guion se urde a partir de la sumatoria de tramas o subtramas dramáticas, cómicas, trágicas… La telenovela cubana parece haber tomado este esquema creativo de las grandes producciones brasileñas, sin privilegiar más la interrelación entre cada una de las subtramas, o cediendo a la concepción esquemática de los personajes.

En ese sentido, la pareja de los guajiros «graciosos» parece integrada al guion para cumplir con la cuota necesaria de humor. Claro está, no abogo por que la telenovela deseche el entretenimiento —tan indispensable al género— y se convierta en un bodrio trágico. Me refiero, nada más, a la imbricación poco sutil entre unas y otras subtramas del guion.

Quizá, como dice un amigo, la telenovela cuenta con demasiados personajes insustanciales y no aprovecha mejor los conflictos de unos pocos. Puede ser. Y tal parece que Latidos compartidos, igual que su predecesora Cuando el amor no alcanza, necesitara una historia central que aglutine las demás subtramas, de principio a fin.

Sin embargo, resulta llamativo que el melodrama contemporáneo cubano (aun con todos sus defectos) está promoviendo la creación de obras corales, que relegan los conflictos centrales para explorar un espacio en la vida de cada uno de sus personajes.

Y otra vez, en el plano estrictamente artístico, hay que machacar que las actuaciones femeninas están generalmente por encima de las interpretaciones masculinas. La verosimilitud de Luz Marina (Ariana Álvarez) y la contención de Omaida (Tamara Morales) se contraponen, por ejemplo, a la falta de organicidad y fluidez de los actores que interpretan a Maikel Yunior (Leonardo Benítez) y a Darío (Alejandro Cuervo).

La inclusión en el elenco de cinco premios nacionales de televisión, teatro, cine y humor no basta para resolver los «problemas» de actuación del dramatizado, si no se tiene en cuenta el talento histriónico del resto de los actores y actrices.

En sentido general, habrá que reconocer que Consuelo Ramírez Enríquez, al frente de todo el equipo, supo despojar a la obra de una visualidad chata y acartonada (ahí está, por ejemplo, la exitosa presentación). La directora general de Latidos compartidos no solo llevó las riendas de la primera telenovela filmada con tecnología digital o se las agenció para grabar en locaciones reales, sino que, saliendo a la calle, logró pulsar una parte de la realidad social cubana.

Latidos compartidos no es una obra maestra, no cambia los rumbos del género en Cuba, no puede renovar la grisura de la telenovela nacional; pero sí tiene el mérito de abordar conflictos sociales más o menos novedosos en la pequeña pantalla. Y si no vale nada decir que es mejor que sus antecesoras, digamos entonces que no es despreciable, y que algunos latidos se sienten.  

TOMADO DE CUBASI

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Comentarios   

#30 nosley ponce fernandez 18-05-2016 12:47
que bueno que te quedas con el buey el sis tiene dinero llevaselo todo llevale el colchon de nuevo kjajaja
#29 RoxyStgo 01-05-2016 20:19
Aunque esta novela no cumple con todas las espectativas es un producto para refrescar, el tema de presentacion, por dios es lo maximo, ahora bien de las actuaciones no me gusta para nada el personaje de Gabriela, la veo muy sobreactuada, lo de el ex de ella no tiene nombre considero que imitan demasiado a las novelas foraneas, que hasta potestad para contratar bandidos tienen, aunque es parte de la realidad cubana, creo que no tan al extremo, el personaje de Angelica, pues ella lo defiende muy bien, aunque es la primera vez que la veo en la TV, es uno de los personajes que me los creo, lo de los dos guajiros, el mismo cliche de siempre, que porque vengan de provincia significa que son tontos, nobles, etc, por otra parte me resulta interesante de la manera que tratan el tema de Mauricio, pues el sabiendo que es gay, ha tenido inclinaciones heterosexuales, quiero ver como termina esa historia, en fin esta muy bien elaborada la novela, con buenos y malos personajes, pero de que vale la pena verla, lo vale, y mis aplausos para "De Amores y Esperanzas", excelente propuesta.
#28 Yordan Escobar 27-04-2016 12:52
¿Por qué decimos que es Testigo de Jehová?. La razón no la da una simple postura o un guión queriendo mostrar una realidad para muchos ignorada, pero lo cierto es que esta religión basa sus creencias sobre una base solida dada por la Biblia, la palabra escrita de Dios para la humanidad que todos pueden saber y estudiar con un Testigo o asistir a nuestras reuniones las cuales son gratis, en ellas podrá reconocer lo que somos y porque no es Testigo de Jehová.
#27 Dairmis Almira Espin 06-04-2016 13:49
felicito a todos los actores de la telenovela cubana en forma muy especial a: Tamara Morales,Alejand ro Cuervo, Eslinda Núñez y Jorge Martínez pues desde niña soy admiradora de ellos y de los personajes que interpretan que para mí lo hacen maravillosament e bien.
#26 Dairmis Almira Espin 06-04-2016 13:42
Me gusta mucho la televisión cubana pero creo que los programas más populares son los de menor tiempo y los que son menos vistos tienen larga duración.
#25 Dany 05-04-2016 23:35
No estas nada mal solo q le falta algo a la ora de salir al aire algo q no se explicarlo solo les digo q ciempre estan en la misma cosa y se acava un capitulo y emoiesa otro y es lo mismo no avansa caci nada
#24 Lissette 03-04-2016 19:30
No está mal,puede verse aunque podemos aspirar a más.
Tamara Morales nunca me ha gustado mucho,no le veo esa gran actuación que muchos dicen aunque respeto los criterios.
Pienso que se debe trabajar más con los nuevos actores,quizás muchos procedan de teatro y por eso dan la impresión de declamar.
Una duda,la que hace de rusa lo es de verdad?de no serlo lo hace muy bien.
#23 alina 01-04-2016 07:41
muy buena la novela, se refiere en muchos casos a la vida real. para mi una de las mejores que trabaja en esta novela, es Tamara Morales (Omaida) muy natural. FELICITACIONES! !!
+1 #22 toni 23-03-2016 16:42
La telenovela me gusta mucho pero el papel de sandra que mal lo hace.¿A ella la eligieron en un casting?
#21 yoel fernandez cordo 09-03-2016 11:07
ME ENCANTA LA TELENOVELA CUBANA