Acercamiento a nuevos contextos que impone la revolución tecnológica

En el sistema mediático han ocurrido cambios significativos, de ellos forma parte la extensión de una red global de comunicaciones, por la que circulan la televisión y los nuevos servicios audiovisuales cada vez más flexibles, complejos, pues los contextos de uso se multiplican, diversifican, renuevan.

Las nuevas condiciones de uso de las pantallas influyen en la mirada y en la comprensión de los nuevos contextos, que son esenciales para el proceso perceptivo y la forma de asimilar nuestro enforno.

La mayoría de las imágenes visuales se producen y circulan en dispositivos comunicacionales electrónicos. El cine y la televisión -en tanto vasos comunicantes en retroalimentación perpetua-, aportan nuevos elementos a la experiencia estética.

El desarrollo vertiginoso de las tecnologías borra fronteras físicas y conceptuales entre ambos medios de comunicación que parecían inamovibles.

Las cámaras digitales, cada vez más inteligentes, ligeras y manuables, permiten captar la realidad en alta definición, requieren menor despliegue de iluminación, transporte y personal técnico, lo cual baja los costos y simplifica los procesos productivos. Estas confluencias técnicas, entre otras de carácter económico-social, acercan a pasos acelerados el cine y la televisión con múltiples beneficios para los públicos que pueden apropiarse de discursos más elaborados.

No obstante, en ocasiones el impacto de la TV suele simplificarse. Algunos sujetos obvian la capacidad del medio de comunicación para persuadir desde el espacio íntimo en el que discursos e imágenes revelan diversos contenidos, entre ellos conflictos y circunstancias, mediante la intencionalidad de realizadores y productoras.

Por todo ello, en cada audiovisual constituye un elemento fundamental el guion, pues determina la estructura, la dinámica interna de la puesta y condiciona el resultado artístico. De hecho, es lo primero que exigen confrontar actores, locutores, animadores técnicos y demás especialistas antes de aceptar su participación como parte del elenco.

Un buen guion motiva en el director búsquedas y connotaciones que trascienden el texto audiovisual. Pero no constituye el todo de una ficción. Los televidentes exigen ver la historia en acción, conseguirlo requiere coherencia y verdad artística de los implicados en la trama.

En la historia de la televisión cubana han logrado relevancia, por sus estilos en la escritura y las actuaciones, el actor Frank González, los melodramas de Mayté Vera y personajes o tipos asumidos por las primeras actrices Obelia Blanco y Coralia Veloz.

Frank González, Mayté Vera y Obelia Blanco se han distinguido por sus desempeños creativos en la Radio y la Televisión.

Desde diferentes puntos de vista, establecieron una relación mimética entre el orden de la acción y el de la vida en la narrativa audiovisual, mediante una refiguración de la experiencia temporal.

Cada obra constituye una individualidad en sí misma, el resultado exige autenticidad estética, incluso aunque no incluya referencias evidentes de la realidad exterior debe ser estructurada con mensajes visuales sugestivos.

 

Para transgredir preceptos y soluciones dramatúrgicas es imprescindible dominar los establecidos. La comprensión de la artisticidad requiere un sistema de signos cuyas unidades se articulan con cierta intencionalidad comunicativa.

Menospreciar bocadillos o textos mal interpretados por locutores, actores y actrices, luces planas, escenografías deficientes, desajustes en vestuarios y maquillajes; significa limitar o negar la perfección de elementos portadores de significado en su relación con el resto de la obra.

Todo lo que se dice y cómo se dice, tiene repercusión en la pantalla. Por ello velan, en su dramaturgia y connotación visual, programas como Elogio de la memoria, La otra mirada y Letra fílmica, inspirados en filmes y figuras relevantes de la cultura cubana y universal.

Junto a las formas canónicas de la televisión aparecen nuevos formatos de estilos y tiempos diversos, que mezclan convenciones clásicas y otras innovadoras: ficción-realidad; distracción-utilidad; subjetividad-objetividad, con el propósito de seducir a los públicos diversos y mantenerlos, sin pestañear, frente a las pantallas.

 

  • La primera actriz Coralia Veloz procede de una estirpe consagrada al arte.

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