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Las telenovelas en la pantalla chica son una forma muy eficaz y entretenida de transmitir mensajes, y deben tener más prioridad en cuanto a la obtención de una logística que aseguren su calidad”, subrayó Vilma Montesinos Vázquez, al frente de los guiones de dramatizados en la Casa Productora de Telenovelas.

En declaraciones a esta publicación, la especialista indicó que la producción de dramatizados es muy compleja y requiere un grupo importante de recursos que no se aseguran plenamente en estos momentos.

 

“Independientemente de los problemas económicos que existen, me parece que la televisión debe establecer un rango adecuado de prioridades. Lo primero que hay que garantizar son los actos políticos y los espacios informativos.

“Pero después debe estar la programación dramatizada porque es la vía más efectiva para comunicarnos con el televidente. A través de ella contamos historias de vida o reflejamos la realidad y los problemas cotidianos del pueblo”, señaló.

Para Montesinos resulta muy pobre tener tres frecuencias semanales en la televisión para la proyección de la telenovela cubana y las aventuras deberían retomar su salida al aire de lunes a viernes.

“Esos espacios eran priorizados y hubo novelas y aventuras de mucho éxito. Pero la logística era diferente y siempre hubo mucho respaldo. Hasta hace poco el problema radicaba en la carencia de guiones para novelas, pero esa realidad ha cambiado. La complicación ahora es la falta de logística. Y a veces no se trata exclusivamente de dinero, sino de prioridades.

“No tenemos todo el transporte que necesitamos. Cualquier producción de este tipo lleva dos ómnibus, un panel de alimentación, un carro para los actores y otro para luces, maquillaje y vestuario.

“Se crea un verdadero caos cuando se rompen los ómnibus en plena grabación. Y si una un

idad se descompone, la solución no llega en dos días, hay que grabar entonces en una mini técnica y se desorganiza todo el trabajo.

“Para colmo, hace más de un año que el Instituto Cubano de Radio y Televisión (Icrt) no tiene una tienda para que los servicios escenográficos compren la ropa de los actores o adquieran maquillaje”, explicó.

Según Montesinos, las telenovelas tienen los peores equipos técnicos del Icrt, aunque se trata de producciones millonarias.

“Cada una cuesta en dependencia de la cantidad de capítulos y de la duración, pero el valor ronda los ocho millones de pesos, más aproximadamente 60 mil pesos convertibles. ¡Eso es muchísimo dinero!

“Además, los estudios de grabación son un desastre: tienen tupiciones y en algunos casos hay aguas albañales rodando por donde sea. Necesitan un mantenimiento total, pero seguimos grabando en ellos porque es donde podemos avanzar más. Para pasar más tiempo en exteriores hay que tener todas las condiciones creadas y no hay ninguna.

“Puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que ahora estamos confrontando mayores problemas que en los peores años del Período Especial. Yo viví esa dura etapa en la televisión cubana y se llegaron a hacer producciones complejas como la novela Pasión y Prejuicio, las aventuras Shiralad, o el espacio Había una vez. ¡Y te estoy hablando de producciones de época!”, indicó.

Por otra parte, la especialista señaló que las telenovelas son una fuente de empleo para muchos artistas y técnicos, en tanto un elenco puede estar formado por 40 ó 50 actores.

“Con tres o cuatro novelas en producción logras tener a muchas personas trabajando”, calculó.

Según Montesinos, es preciso también controlar los recursos que se compran porque ha habido mucho descontrol y se han adquirido cosas que después se han perdido.

“Pero no puede ser que la televisión, en su conjunto, pague las insuficiencias de determinadas personas”, concluyó.

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