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Muy saludable es que analicemos la problemática de la producción de Telenovelas en nuestro país, mucho más que el referente sea Vilma Montesinos, una emblemática Especialista del quehacer televisivo y particularmente en su desempeño en el tema, pero hay puntos de vista que no comparto.

Vayamos por partes:

La telenovela como cualquier otro género tiene en la Televisión la prioridad que le merece, no por gusto está en el horario de mayor audiencia que va entre las 8 y las 10 de la noche, en el Canal de mayor cobertura nacional, que es Cubavisión. Consume el mayor presupuesto que se destina a la producción. Cuenta con una Empresa especializada que se dedica a este género, que  es complementada hoy día por RTV – Comercial. Así mismo dos de sus más grandes y complejos Estudios se destinan al género.  Claro que necesitamos más espacios, porque todos queremos más telenovelas y más series cubanas, todos los días de la semana, porque conocemos el impacto que tienen no solo para el entretenimiento, sino también para la educación de los públicos en muchísimas aristas de la sociedad cubana actual –en este último aspecto coincidimos.

Como la telenovela, todos los tipos de programas y de programación son necesarios a los públicos – que son variados en edades, niveles educacionales e intereses-. Todos tienen que tener su espacio y su prioridad, porque las necesidades de información, de Educación, de reconocimiento de cultura (en su sentido más amplio y en el estrecho) y de entretenimiento, es transversal a cualquiera de los géneros.

Lo que sucede es que como cualquier Entidad productiva en nuestro país, la de programas para la TV se ve afectada por la falta de disponibilidad de recursos de diversos tipos, porque como bien se sabe, las tecnologías se adquieren a un elevado precio en el mercado internacional y ello implica destinar un financiamiento para su adquisición con el cual el país no cuenta, pues obviamente la alimentación, la salud, la educación, por mencionar algunas de ellas tienen la prioridad –y las relacionadas con hacer televisión son particularmente caras, sin contar los obstáculos que impone el bloqueo, que como siempre, asecha delante o detrás de cualquier hecho de la economía cubana. La falta de transporte, maderas, textiles, cosméticos, cámaras, unidades de remoto, cámaras, casetes, discos duros, equipos de computación y un sinfín de accesorios, por solo mencionar algunos de ellos, no escapan de la dura realidad que atravesamos los cubanos. No nos llamemos a engaños, es este el intríngulis de hacer más producciones nacionales.

Sin lograr los anhelos satisfechos, participo de los empeños y desvelos en que nuestra dirección se encuentra para encontrar los caminos certeros para vencer los obstáculos que hoy nos aquejan. No se trata entonces de establecer prioridades, sino de que cada cual cumpla con lo que tiene que hacer y ser más eficientes en lo que hacemos, con los recursos que tenemos. Un análisis más profundo en el seno de cada uno de nuestros colectivos pudiera conducirnos por uno de esos caminos.

Directivos, creativos, técnicos y colectivos en las mismas circunstancias han dado prueba de que podemos hacer mucho más por la calidad. Acabamos de asistir a una producción como Latidos Compartidos, una telenovela que logró un impacto positivo en nuestras audiencias en términos de calidades –no es la única. Como toda la sociedad también somos afectados por otros males que se han entronizado, que tienen que ver con la organización, la disciplina, la planificación, la capacitación, la falta de gestión, y el control. Y creo que debe haber quizás más de un irresponsable, pero no sería el causante. Por lo que coincido también en que no puede ser que la televisión, en su conjunto, pague las insuficiencias de determinadas personas.

En cuanto a la parte que nos toca como Portal de la Televisión, incurrimos en el error de no consultar otras fuentes para hablar de temas trascendentes como este y tratar la complejidad de sus especialidades, lo que implica hacer un guión, una escenografía, el montaje, la ambientación, el maquillaje, la fotografía, los castings, el trabajo con decenas de actores, etc. Porque muchos televidentes no tienen ni la más remota idea de cómo se hace una telenovela y sin dudas estos análisis ayudarían a comprender y apreciar su trabajo artístico.

Cari Rojas Zayas

Directora de Comunicación Televisión Cubana

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