Cuando este miércoles en el cine Charles Chaplin se proyecte en premier el filme Leontina, de Rudy Mora, habrá pasado un buen tiempo de que me confesara “En los últimos años se ha abierto el espectro de tendencias y formas de ver y hacer el cine, sobre todo por los que estamos llegando. En lo personal, estoy un poco sobresaturado de la realidad cubana vista desde la propia realidad. Es como un camino transitado ya, que me interesa seguir, pero desde problemáticas humanas. Quizá lo que puede ser raro de Y, sin embargo… en términos de la continuidad de las últimas obras cubanas que son mucho más terrenales, locales y reflejan mucho la realidad de ahora mismo, es que no tiene marcos referenciales. Esta película es tan cubana como cualquiera, pero no está ubicada en un contexto también para abrir la posibilidad de que pueda ser entendida por otros lugares del mundo, sobre todo porque el superobjetivo se relaciona con cualquier ciudadano del mundo. Es muy ambigua, buscando que el mensaje prevalezca sobre los contextos.”

 

Ya vi la cinta que estará de estreno en todos los circuitos de exhibición. Realmente, me dejó pensando porque Leontina puede tener como escenario a Cuba o a cualquier lugar donde un grupo de niños buscan un color que puede ser, también, un unicornio, un hada o el encuentro con un amigo.

Pero también es un canto contra la coerción de la palabra y los sueños, el poder de unos pocos que quieren destruir las ansias de otros y la lucha de esos otros, que me hace pensar, por ejemplo, en la Argentina desgobernada por Macri o en el Brasil llevado a un caos, o de un a Siria que hacen añicos por el interés de su petróleo. Leontina da la posibilidad de pensar en tantos mundos como imaginación tenga quien la ve.

Producida por RTV Comercial y el ICAIC, este segundo filme de Rudy, que debió ser el primero, cuenta con un elenco estelar al que el director le saca lo que él desea. Corina Mestre, Fernando Hechavarría, Jorge Ali, Blanca Rosa Blanco, Hilario Peña y Michel Labarta interpretan roles protagónicos mientras que seis niños, entre los que se encuentra Olo Tamayo, el Lapatún de Y, sin Embargo… y Altagracia Naureen Avril, una niña Haitiana, conforman el elenco principal salido de un casting amplio en Cuba y en Haití. También con participaciones pequeñas pero no menos importantes Larisa Vega, Frank González, Alden Knight, José Corrales, Norberto Blanco, Carlos Padrón, Samuel Claxton, Pedro Ángel Vera, la bailarina y directora de su propia compañía Irene Rodríguez, la profesora y coreógrafa Rosario Cárdenas, el artista de la plástica Arturo Montoto, el director de la compañía Danza Contemporánea de Cuba, Miguel Iglesias y el músico Edesio Alejandro.

El equipo de dirección cuenta con Ernesto Calzado en la fotografía, Aramís Balebona como Director de Arte, Octavio Crespo en la edición y Juan Carlos Rivero en la música con el diseño sonoro de Osmani Olivares.

Cuidado cada plano, Leontina es una película para disfrutar con calma por su realización: fotografía y edición tienen roles protagónicos, a los que se unen efectos digitales que no son un complemento sino una parte importante de su trama. Filmada en Santa Cruz del Norte, allí se levantaron las locaciones y al decir de Rudy “sin dudas, el reto más grande fue intentar conseguir que todos armonizaran con la imaginería de la película y obtener en la puesta el resultado que esperábamos.”

Un concurso de pintura, perder por un error, hacen que seis niños y niñas, lleguen a un pueblo donde descubren que la risa está prohibida para los habitantes y los Magníficos son los responsables de aquella calamidad que baña el poblado. Aunque Leontina muestra una dirección de actores que le permite a cada cual mostrar sus cualidades, tengo en mi recuerdo a una Blanca Rosa irreconocible y a una Corina Mestre que aún me aterra con su personaje.

Al estrenarse Y, sin embargo Rudy dijo que esta película es “un llamado a luchar por los sueños desde un viaje a la fantasía (...) Quise hacer un largometraje con una proyección universal, que se conectara lo mismo con un iraní, un francés o un argentino”. Leontina sigue los mismos presupuestos, porque al decir de su padre “La película es un canto a la libertad espiritual, una crítica a la rigidez, a la individualidad y al oportunismo.”

 

 

 

 

 

 

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