La inclusión de la discapacidad como tema es un desafío de los programas televisivos en Cuba.

Deconstruir los mitos y prejuicios en torno a las personas con discapacidad constituye un deber de múltiples actores sociales. Entre ellos la radio y la televisión poseen una alta responsabilidad, por el alcance masivo de sus propuestas.

La socióloga Danay Díaz Pérez, especialista en el tema, considera que los medios de comunicación en Cuba tienen aún un largo camino por recorrer en este sentido, toda vez que:

“La visibilidad de personajes con esta condición no ha sido suficientemente tratada y muchas veces aparecen desde una visión que los posiciona como víctimas o personas incapaces. Raras veces se exaltan sus capacidades y potencialidades”.

La incorporación del sistema Closed Caption, desde el 2002 en la televisión cubana, ha posibilitado que más de 50 programas lleguen a los televidentes con carencias o dificultades auditivas.

“Además, señaló la entrevistada, existe desde hace años el Noticiero para sordos e hipoacúsicos y recientemente se incorporó el lenguaje de señas a los cursos de Universidad para Todos”.

Acerca de los espacios que en la televisión han abordado de una manera orgánica la temática, la también Máster en Sociología apuntó:

“El programa Cuando una Mujer ha tratado varias aristas de las personas de sexo femenino con discapacidad, pero todavía se necesita profundizar más en la situación de estas mujeres o aquellas que, en su rol de cuidadoras, tienen a su cargo una persona con discapacidad”.

 

“Por su parte el programa juvenil Das más se ha dedicado a divulgar historias de vidas de personas con discapacidad que desempeñan una labor importante en la sociedad”.

“También en la recientemente concluida telenovela cubana (La sal del paraíso) se representa el personaje de una niña autista y los conflictos familiares generados en el hogar ante esta situación”.

“Asimismo la teleaudiencia pudo ver en la pantalla, hace poco tiempo, el audiovisual Nube sobre las aspiraciones profesionales de una joven sorda”.

No obstante, Díaz Pérez enfatiza en una idea subrayada por el profesor de la ANSOC Darío Lagarreta:

“Generalmente en los productos audiovisuales si va a trabajar un sordo ponen a un oyente, si el personaje es un limitado físico ponen a otro imitándonos a nosotros, y lo mismo sucede si el personaje es ciego”.

A juicio de la entrevistada, no basta con diseñar uno o varios personajes con discapacidad y representarlos de modo aislado. Es esencial comprender cuáles son los retos que enfrentan las familias en las que uno de sus miembros es discapacitado.

“Como explicó Isabel Moya, Doctora en Ciencias de la Comunicación, en el Primer Seminario-Taller Regional de Mujeres Líderes con Discapacidad celebrado el pasado mes de junio, aún existen en Cuba muchas brechas de equidad expresadas en mujeres con discapacidad”.

“¿Cuántas mujeres con discapacidades dirigen empresas, son decanas de las facultades de las universidades, dirigen medios de comunicación, son presidentas de cooperativas o dueñas de paladares?”

Como bien precisó la también directora de la revista “Mujeres”, las respuestas a tales interrogantes se hallan en las debilidades que existen en la cultura y en los estereotipos, y en este sentido los medios de comunicación pueden reproducir y/o subvertir estos patrones.

Según la especialista este es un tema sumamente complejo que abarca un sinnúmero de aristas y ángulos psicosociales.

El tipo de discapacidad, la severidad con la que esta se manifiesta, el género, el territorio, el tipo de familia, la situación socioeconómica, entre otras, son solo algunos de los factores que condicionan la vida de una persona con discapacidad.

“Antes de abordar el tema desde algún espacio televisivo, es indispensable profundizar primero en las necesidades, aspiraciones y demandas de este grupo poblacional”, acotó la entrevistada.

“Los medios de comunicación desempeñan un rol esencial en la legitimación de identidades y en la defensa de la inclusión social: trascender la mirada asistencialista, eliminar los términos peyorativos y discriminatorios, y proyectar más las potencialidades que las deficiencias de estas personas son algunos de los retos de la televisión, si aspira a reflejar coherentemente el tema de la discapacidad”.

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