Café DiVino, documental de los realizadores Kenia Rodríguez Jiménez y Luis Ángel Guevara, de la Televisión serrana merecieron el gran premio en televisión, en la VII edición del festival-concurso Felix Benjamín Caignet, que organiza la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Santiago de Cuba, y en esta oportunidad estuvo dedicada a José Soler Puig, un hombre de la literatura y de la radio.

La pieza premiada en televisión también alcanzó los laureles en documental, fotografía,   edición y banda sonora.

En radio el gran premio fue para Una mujer en clave de sol de Michael García Pérez de Radio Camoa, San José de las Lajas, Mayabeque, obra que también obtuvo la lauro en guión y en género musical.

Como puede apreciarse los dos grandes premios no son de Santiago de Cuba, uno es de Granma y otro de Mayabeque, porque el Felix B. Caignet atrae creadores de otras provincias: La Habana, Villa Clara, Camagüey, Holguín, Las Tunas y Guantánamo, que de hecho le confieren al certamen la categoría de nacional.

No voy a nombrar las menciones porque se convertiría esto es una larga relatoría así que los premios en televisión son: en el informativo Claudia Catalán en dirección, por Existieron irregularidades en juicio a los moncadistas; en programa variado en guión a Rafael Duharte Jiménez por La Historia y sus protagonistas, con el tema Centenario de la Caridad del cobre como Patrona de Cuba; en programa musical en dirección a Aramís Fonseca y Reilys Griñán por Concierto del coro madrigalista; en video clip, Gusto y Sabor del Septeto Santiaguero, mereció lauros en dirección y guión para  David Hernández García y Guillermo de la Rosa Janeiro. En especialidades triunfaron Dayron Chang en locución masculina y en infografía Urbano Fernández y Ameis Rodríguez por la serie Gracias Santiago, de Tele Turquino, que también obtuvo el trofeo en dirección en programa variado que fue a las manos de Julio Cesar Niño Jaen.

Los lauros en radio fueron: en género informativo en dirección fue para Yovanis Acuña Montero de Contramaestre por Lhasa, la nostalgia cautiva y en guión fue Dariela Gómez Paz, de Radio Mambí por Además de hablar cantando; en musical en dirección Jazz, la historia, de Misael Lahgeyre, de Radio Siboney; en variado en guion La pelea más pareja de Yamil Sánchez, del Segundo Frente y en dirección Baire, alma mambisa de Yovanis Acuña; en dramatizado en guion para Tanto Sueño por vivir de Alberto Jaime Salmón, obra se llevó la dirección de María Helena Hernandez, la locución masculina de Geordalis Revilla Calaf, y los efectos de Arturo Perez Hung; en género dramatizado no seriado el guion fue para Perdóname conciencia de Ángel Luis Nartínez Rodríguez y la actuación para Nila Sánchez, de Radio Progreso, la dirección de El privilegio de la soledad de Jorge Luis Cruz de Villa Clara; en especialidades la locución femenina fue para Taiyana Garbey Guibert; el sonido para Ivón Onetis Palau de Contramaestere por el conjunto de obras presentadas y por esa misma razón en musicalización triunfó Ailén Rivero Rodríguez de Villa Clara.

Fueron recepcionadas en total 98 obras, de las que 61 correspondían a la radio y 37 a la televisión que resultaron evaluadas por sendos jurados.

Además del concurso sesionó el taller teórico que abrió, como se imponía, con una jornada dedicada al autor de Bertillón 166 y en la que intervinieron la Dra Aida Bahr, además de Raúl Ibarra y Noel Pérez que narraron cómo Soler compaginaba su quehacer literario con la radio.

Las sesiones del segundo día fueron en la Universidad de Oriente, donde se debatió acerca del periodismo actual, las nuevas tecnologías y la falta de coherencia en la programación televisiva, con la intervención de la doctora Yamile Haber, Freddy Moros y el moderador Victor Hugo Pérez.

Un momento especial fue la ponencia El callejón de los milagros en Camagüey: diez conceptos claros, a cargo de Juan Antonio García que disertó acerca de cómo la nombrada y anhelada wifi, puede ser algo más que una herramienta para conversar con los amigos: puede devenir, con la inteligencia humana, en un receptáculo de conocimiento que puede llegar a convertirse para la comunidad desde una completa videoteca hasta un anuncio de cual medicamento existe en la farmacia. Se trata de la batalla por la alfabetización digital, desde la institución, en la que está enfrascado el reconocido teórico camagüeyano.

También un grupo de invitados pudo escuchar programas radiales y ver espacios televisivos.

Un detalle: quizás porque la hospitalidad de Santiago de Cuba se mete por los poros, las personas de otras provincias que estuvimos allí, fuimos una familia donde la risa, el ron (incluso pasarse de tragos), los chistes, las discusiones y las fotos fueron parte de nuestro hacer desde que nos levantábamos hasta que llegábamos al hostal Amanecer, donde, a propósito, saben cocinar.

Opino que este taller, pensado con tiempo, puede reunir a un grupo de especialistas del país que hoy están pensando el audiovisual y el universo de sonoro, con la perspectiva de cómo hacerlos mejor a partir de que exista una sólida preparación para enfrentar las ya nada nuevas tecnologías. Santiago puede hacerlo, por eso es Santiago.

 

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