«Tenemos que batallar contra las películas y series “chatarras”, los mensajes deformantes de la publicidad comercial, los reality show, la influencia de los famosos con su carga de “tonterías” (…). La fama no está asociada a la virtud ni a la heroicidad ni a la sabiduría», destacó, en la cuarta jornada del evento Pedagogía 2017, el ministro de Cultura Abel Prieto Jiménez, en el panel especial La Historia a través del audiovisual de la Red en Defensa de la Humanidad.

El titular se refirió, principalmente, a la influencia mediática de los Estados Unidos, la tergiversación de la realidad y cómo se busca desligar a la juventud de lo que sucede en su entorno. La idea es que los jóvenes vean el genocidio, la inmigración, como algo que les pasa a otros, y que no piensen en transformar lo que sucede a su alrededor.

Asimismo, señaló la necesidad de que los educandos de Cuba y de América Latina tengan entre sus paradigmas a los grandes emancipadores del continente, a figuras como José Martí y Sucre, lean más y empleen la tecnología para enriquecer sus conocimientos.

A su vez, René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba, en su intervención rememoró las diversas ocasiones en las que la Isla ha sido agredida moralmente por los medios. Acerca de la historia, alertó sobre la manipulación de la cual es objeto en ocasiones y señaló que «ella es hoy el más seguro sostén ideológico de nuestro proyecto nacional. Se yergue como arma e instrumento de maestros, políticos y ciudadanos para el afianzamiento de la identidad», concluyó.

Tomado del Granma

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#1 Betsy 06-02-2017 16:18
Respecto a la Historia, me gustaría compartir mis criterios.

Pertenezco a una generación (1966 en lo adelante) que convivió con hacedores de la historia anterior y posterior al triunfo de la Revolución, mis padres, mis abuelos, tíos y el resto de los familiares, vecinos, profesores. Esa parte de nuestras vidas estaban constantemente imbuidas en tareas, trabajos voluntarios, movilizaciones caracterizadas por un profundo sentido de patriotismo y no nos percatábamos que también con nuestro actuar estábamos haciendo Historia.
Es lo primero que me gustaría resaltar, la nueva generación debe tener la sensatez de percibir que ellos también contribuyen a escribir parte de la Historia, la de sus tiempos y que no existe mejor modo que beber de lo que nos legaron los antecesores, o ¿a caso esos niños, jóvenes que escribieron en sus rostros, brazos, manos Somos Fidel, no estaban en ese preciso momento haciendo su Historia?¿Cómo recordarán mañana esa experiencia?
Lo segundo que considero muy importante es que la enseñanza de la Historia no es exclusiva de la escuela, la familia como célula fundamental de la sociedad, es la llamada a propiciar los medios necesarios que apoye la labor escolar, incluso la comunidad en este aspecto puede favorecer al logro de esta.
Discrepo del criterio que los maestros emergentes no están capacitados para impartir con el rigor necesario esta asignatura, los convoco a recordar quiénes fueron los alfabetizadores , los maestros voluntarios, los makarencos, todos de igual forma fueron emergentes en sus tiempos y hoy son los que con admiración llamamos Maestros viejos. Eso también es Historia.
¿Cuál es la receta? Difícil darla.
Considero que puede ser todo un sistema que debe estar perfectamente articulado.
La familia como práctica común debe propiciar excursiones a espacios como museos, sitios históricos, incentivar el hábito de la lectura desde edades tempranas, ser ejemplo siempre y estimular el desarrollo del interés por el conocimiento de la Historia.
Propongo por ejemplo, utilización de medios audiovisuales de forma creativa con juegos didácticos donde se ponga a prueba lo que se domine y se invite a investigar lo desconocido. Utilizar de forma adecuada los medios de enseñanza y evitar la reproducción tediosa y sustituirla por actividades que contribuyan al desarrollo del pensamiento. Aprovechar el desarrollo de la tecnología para utilizarla con códigos actuales que les ayude a la comprensión del tema a las nuevas generaciones.
Que en el barrio se estimule actividades de participación como concursos literarios, artísticos dirigidos a redescubrir sucesos, héroes y mártires, monumentos, tarjas de la localidad, para ello las Casas de Cultura y los promotores culturales pueden jugar un papel protagónico.
Los medios de difusión masiva a pesar que poseen espacios diversos que divulgan la Historia, podrían explotar más los mismos y crear de manera más atractiva y dinámica los temas históricos.
En resumen todos estamos llamados a actuar en consecuencia, un grano de arena de cada miembro de la sociedad permitirá que los logros crezcan y no tengamos que arrepentirnos por caer en el olvido de lo que nos identifica.