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A propósito de Bailando (y pensando) en Cuba

Acabo de leer en mi querida  Jiribilla de otros tiempos, el texto Bailando (y pensando) en Cuba  del respetado director Fernando León Jacomino, sobre el programa Bailando en Cuba que seguí  desde  el principio, (el programa, claro) como hice con Sonando (también en Cuba), hago con La otra guerra, La pupila asombrada, La séptima puerta, De cierta manera, desde hace unos días Canal Caribe y muchos espacios más de los que he realizado diversos comentarios o entrevistas a expertos o sus protagonistas.

El título de Jacomino se me parece a uno mío del 28 de febrero Bailando en (y por) Cuba, publicado primero en el Portal de la Televisión cubana y luego en Cubadebate, lo que los textos no tienen ninguna similitud y mucho menos se asemejan en intenciones, sólo coincido en que tanto en Sonando como en Bailando la conducción ha estado por debajo de las propuestas como espectáculo, hecho que he publicado no se cuantas veces.  http://www.lajiribilla.cu/articulo/bailando-y-pensando-en-cuba

Mi colega dice “Concebida como una plataforma para la comunicación a toda costa con amplios sectores de público, y animada por el éxito de Sonando en Cuba (segunda temporada), BEC echa mano a los recursos comunicacionales básicos de los eventos de su tipo, que se transmiten continuamente por los canales de entretenimiento del mundo entero.”

 Llevando ese racionamiento a su punta, podemos renunciar a la televisión que nació en Cuba en 1950 (tercer país en tenerla de América Latina) porque como medio de comunicación fue inventado, usado, manipulado, por los “amigos” del Norte. En esta época tenemos que renunciar también a INTERNET,  ya que con un ancho de banda aceptable se puede ver lo que trasmite cualquier televisora del mundo con un saltito a youtube . Digo esto porque hace muchos años que no se inventa nada nuevo para esa cajita que se llama televisor.

Agrega Jacomino “Servidor de dos amos, BEC necesita, por un lado, satisfacer la demanda que genera el consumo habitual del Paquete, por cuyo acceso la gente paga y, por otro, cumplir con los requisitos de ese modelo “otro” de sociedad que nos interesa construir y con el cual nuestros medios estatales (gratuitos), están en la obligación (e incluso en la disposición) de cumplir; solo que no han conseguido hacerlo con la capacidad de seducción que imponen las (ya no tan nuevas)”

Bueno que yo sepa RTV Comercial es una empresa del ICRT, por tanto es estatal, es gratuita para quienes disfrutamos TAMBIEN  Duaba, la odisea del honor (donde existe su pizca de melodrama) y  ahora LCB La otra guerra, que acomete la hombrada de llevar a serie la lucha contra bandidos… pero quizás  como tiene historia de  algún amor contrariado, tampoco funciona. Esa es tal vez la causa de por qué El nuevo Herald le dedicó un comentario (en contra) con solo la trasmisión del primer capítulo.

Y  sí, volviendo a Bailando tiene puntos de contacto con programas danzarios que circulan en el canal televisivo alternativo conocido como “El  paquete”. En Cuba se juega la pelota, es nuestro deporte nacional  (o creo) y lo importamos desde Estados Unidos,  le decimos beisbol. No creo que se pueda realizar hoy un programa de danza químicamente puro, la globalización ha llevado a que las mezclas entren hasta por el celular.

Bailando no persiguió la comunicación a toda costa, persiguió  LA COMUNICACIÓN y lo logró. Si de algo sirve que se revisen las decenas de comentarios en Cubadebate, Cubasí , Juventud Rebelde y el Portal de la TV, donde mayoritariamente se aplaudió el espacio, lo que no quiere decir, sólo por eso, que haya sido bueno, pero con  la responsabilidad   que asumo cada vez que valoro un programa de televisión, a partir de que he visto, mucha (buena, mala, regular ) televisión, afirmo que estamos hablando de un BUEN ESPECTÁCULO, por su puesta en escena, el uso de las luces y de la tecnología en función del show, y apunto sólo tres aspectos. Así lo han expresado otros colegas que con frecuencia se adentran en el mundo televisivo.

Mi amigo Jacobino dice “Otro gancho heredado por BEC de su precedente musical es la tendencia a usufructuar lo más ramplón de las historias de vida de los bailarines. Tal como ocurrió en su día con los protagonistas de SEC, vimos desfilar ante las cámaras relatos de familias disfuncionales que, sin embargo, nunca perdieron la fe en el talento del joven que ahora es rescatado y salvado por BEC. Tal perspectiva no solo aligera la propuesta con relatos que parecen más dirigidos al votante de la Zona Caliente que al público interesado en el talento de los bailarines, todos con trayectorias de vida obligatoriamente más interesantes que lo expresado en tales entrevistas. Aun cuando cada pareja estuvo integrada por un bailarín profesional y otro autodidacta, muy pocos entrevistados colocaron la formación profesional como centro de su respectivo testimonio, enfatizando por el contrario en el esfuerzo y el sacrificio que les trajo hasta allí y en la descripción detallada de los obstáculos, nunca las oportunidades. Esta es otra trampa en la que se cae sin maldad; mitad por mimetismo para con la estructura base y mitad por escapar del edifico retórico que acompaña inevitablemente a esos derechos básicos que conquistó la Revolución y que los guionistas no se molestan en reformular con similar rigor al que se aplica a la puesta en imagen.”

¿Está seguro de esta afirmación? ¿Fueron historias de vida  en su lado más ramplón?. No se, a memoria –LAS VI TODAS- digo que hubo algún melodrama ¿y que?. Ah ¿qué no se nombraron las escuelas de arte?. Si, pero pusieron en contacto a esos muchachos, algunos provenientes de barrios marginales, con las figuras más importantes del mundo de la danza de hoy, por lo menos las que estaban en Cuba. Los llevaron a la ENA, al Ballet …

Y por el set de entrevistas pasaron figuras relevantes de la cultura cubana desde Omara Portuondo, Enrique Pineda Barnet, Manuel Herrera, y muchos que ofrecieron sus opiniones de un  programa donde reinó la música cubana de principio a fin, con ritmos para bailar extraviados en la memoria.

Los textos de Bailando pueden ser mejores, no lo discuto, todo puede ser mejor pero decir “Algo parecido sucede con la relación que establece el programa con elementos de la iconografía y la tradición patriótica; tratados con cierto desenfado, pero sin la suficiente creatividad.”.

¿No hubo creatividad en llevar a los competidores a la marcha de las antorchas y visualizar para los públicos (incluso el  “vidente del paquete”) algo que no acostumbran a ver? ¿Montar un baile con los adolescentes “hijos” de la Escuela Solidaridad con Panamá no aporta nada, ni las lagrimas de su directora al hablar de su fundador?. Esos son dos ejemplos, hay muchos más. Reproduzco lo que dije en uno de mis textos “Una vez más RTV Comercial, empresa de la televisión cubana, logró un producto que despertó el debate entre los públicos y que transmitió, (al descuido, repito), como se debe hacer, mensajes de los valores éticos que queremos ver florecer en nuestro país.”

Quizás es que sigo siendo marxista “El arma de la crítica no puede, evidentemente, reemplazar la crítica por las armas, la fuerza material debe ser subvertida por la fuerza material; pero la teoría también deviene fuerza material en cuanto penetra en las masas. La teoría es capaz de penetrar las masas cuando ella hace demostraciones ad hominen y hace demostraciones ad hominen cuando deviene radical. Ser radical es tomar las cosas por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo.”  dijo mi melenudo aguafiestas.

Para mi esta definición va a un problema medular: teoría y sentimientos humanos,  para Marx “La teoría es capaz de penetrar las masas cuando ella hace demostraciones ad hominen y hace demostraciones ad hominen cuando deviene radical”. ¡Es tan claro!.   Discursos escritos o hablados que no motiven al destinatario se producen por gusto, si queremos atraer a los jóvenes no puede ser con retóricas (tan banales como la moda, si es que la moda lo es) que no les llegue a su sentimiento.

Hoy cuando estamos tan interconectados  resulta imposible negar de un plumazo cualquier manera de hacer, algo podemos tomar de ellas para reconquistar un público que sólo ve programas made in cualquier lado. Jamás olvido que cuando se trasmitió la serie La otra cara de la luna, un amigo mio, gay, me dijo que donde estaba alquilado sólo  se veía la antena menos cuando trasmitían esa propuesta. Eso es ganar una pelea, y mira que la novela tuvo detractores pero unos respetables  índices  de teleaudiencia y gusto. Incluso una investigación arrojó que durante la trasmisión de esa novela sobre el SIDA, aumentaron las  pruebas sobre VIH hechas en los hospitales. Que en Bailando, como la descuido, hablaran del condón, tal vez no con un verso lezamiano sino de Bueza quizás logró buenos resultados.

Como (¡que bueno!) el polémico Roclan, como al descuido, enseñó  los lugares donde nacieron nuestros importantes ritmos! Y no sólo los lugares sino que mostró como se bailaban, así como es él, un bailarín que contó historias de ritmos y bailes que… ¿estaban en el paquete?, no, en el olvido.

Termino con las opiniones de dos expertos a quienes entrevisté y les hice esta pregunta ¿Podría hablar de las virtudes y defectos de ese programa con relación al reconocimiento de la danza en Cuba?”

El primero de ellos es el Dr Noel Bonilla,  Teatrólogo de formación pregradual, luego máster en Arte, mención Danza (ISA) y Máster II en Investigación Coreográfica, Universidad Paris 8, Francia, que en el 2013 sustentó la tesis doctoral “Danza del presentar: premisas enunciativas de la danza contemporánea actual”, en opción al grado científico de Doctor en Ciencias sobre Arte (Universidad de las Artes, ISA). Trabaja como Asesor para la Danza en el Consejo Nacional de las Artes Escénicas; es  Profesor Titular Principal en la Facultad Arte Danzario del ISA y  Consejero Artístico de la compañía DanzAbierta:

- Bailando en Cuba, nos ha aportado claridades: aun cuando en el imaginario popular se abusa del decir “Cuba es un pueblo que baila”,

-hemos advertido del olvido de muchos ritmos y bailes cubanos,

-del desconocimiento de figuras, momentos circunstanciales y espacios físicos que lo hicieron singular,

-ha mostrado que la danza, como la vida, transita, muta, toma y deja, avanza y se sacude,

-del arrojo de muchos jóvenes que sin una formación especializada, han retado las dinámicas de la enseñanza y la práctica profesional de la danza en Cuba

-de la velocidad transformativa de la tecnología televisual que, también, reta los dispositivos y comodatos de la creación en la danza cubana toda.

El segundo es Ismael Albelo, Profesor de historia de la danza en el ISA (entre otras asignaturas), la Escuela Nacional de Ballet y la Unidad Docente del Ballet Lizt Alfonso; critico de danza en programas como Noticiero Cultural, Bravo (donde es Asesor de danza), Sitio del arte (ahora un poco menos); en radio, A buena hora (Radio Taíno) y Ballet(CMBF); además es manager de la compañía Rosario Cárdenas y, ocasionalmente, manager de proyectos internacionales con el Ministerio de Cultura. Durante 20 años fue el especialista de danza del Consejo Nacional de las Artes Escénicas del MINCULT y es miembro del Consejo Internacional de la Danza de la UNESCO.

-Todo lo que tenga que ver con la danza como protagonista me parece un logro... aunque a la larga pueda ser un fiasco. La danza, en el decir de Doris Humphrey, es ¨la bella durmiente de las artes¨ y, como está tan cerca del ser humano, nunca se le considera en su real dimensión. Los competidores y los que aspiraron y no fueron escogidos pueden haber conocido nuevas formas de moverse y extenderlas a sus participaciones en las discotecas o fiestas o en la calle G o la piragua, eso se verá en el futuro y sería muy revitalizador de nuestro baile popular. Repito, si la misión fuera clara, se sabría qué pretende el programa con la danza, entonces los bailadores sabrían que eso es como el ballroom internacional... y quien sabe si imponemos un nuevo estilo de baile de salón en el mundo!!! Como show televisivo me parece una buena realización en general para reavivar los aburridísimos fines de semana en la televisión nacional, salvo que como se prioriza la realización televisual, se sacrifica la danza en sí misma, y mientras los bailadores se esfuerzan con las cargadas y las vueltas, el swicherman está ponchando al trompetista de la orquesta o al público o al jurado, cosa casi unánime en la televisión cuando de danza se trata.”

 

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