Jara y Osmani, junto a sus premios. Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate

Cuando Jara y Osmany, dos jóvenes de las provincias orientales, irrumpieron en los escenarios habaneros, dieron mucho de qué hablar. La integralidad, la limpieza de sus ejecuciones, el cuidado en los detalles de la interpretación y una notable empatía, fueron los elementos que le atribuyeron el triunfo a la pareja. Para muchos, bastó con esa mirada cómplice. Otros estupefactos ante las “cargadas”, recordaban las acrobacia del Circo del Sol, una virtud que quizá le deban a la práctica de deportes años atrás.

Él, con mayor experiencia en el mundo de la danza —y al parecer ante las cámaras— se muestra más conversador. Llegó más temprano que Jara, la joven aún se encontraba en un ensayo general.

Justo al fondo de donde esperábamos sentados, el cuadro que los identifica como ganadores nos abrazaba. “Si, aquí en casa de Jara no lo han colgado en la pared, imagínate en la mía que es mucho más pequeña”, decía Osmani entre risas con ese pequeño deje que caracteriza a los que nacieron en la zona más oriental del país. Jara entra unos minutos más tardes, con la mochila a cuestas, sonriente al ver que ya todos estábamos reunidos.

La joven santiaguera que cursa actualmente el segundo año de la ENA responde las primeras preguntas. Observa a su madre varias veces, como si con la mirada agradeciera a ella todo el éxito alcanzado.

“Yo creo que todo comienza cuando tenía tres años y mi mamá me apunta en las clases de baile español. Por esa época además disfrutaba mucho la música, pues ella era instructora de esa asignatura. Siempre me motivó a conocer más sobre arte y por eso practiqué incluso piano”.

Sin embargo, no fue precisamente el baile en tierra firme lo que marcó la vida de la pequeña en Santiago de Cuba. El nado sincronizado fue durante varios años su pasión. “Recuerdo que me gustaba mucho nadar y como también disfrutaba bailar decidí unir esas dos pasiones. Entonces comencé a practicar nado acuático. Practiqué ese deporte durante varios años y creo que me ayudó mucho a tener mayor capacidad pulmonar, ser mucho más flexible y a sobrellevar los propios dolores musculares”, cuenta Jara mientras protege sus manos entre sus piernas.

El bailarín holguinero nos reveló que prefiere usar la Y para su nombre artístico. Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate.

El bailarín holguinero nos reveló que prefiere usar la Y para su nombre artístico. Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate.

Como si le vinieran muchos recuerdos a la cabeza, Osmany asentía intermitentemente ante las palabras de su compañera. No solo ella había tenido un pasado ligado al deporte.

“Por iniciativa de mi padre comencé en tercer grado a practicar deportes. Él siempre me insistió en la importancia de hacerlo y como a mí me gustaba empecé a practicar lucha libre en Sagua de Tánamo. Al año siguiente me mudé al municipio Frank País, donde continúo mi preparación en este deporte de combate. Decían incluso que era bueno en eso, —aclaró el bailarín que prefiere escribir su nombre con Y—, y yo me lo creía”.

Siempre en busca de nuevos retos, el holguinero poco tiempo después se presenta a las captaciones de la escuela de danza. “Lo curioso fue que no recibo notificación de haber aprobado y me voy a la escuela al campo como me correspondía en el inicio del otro curso. A los pocos días de estar allá, mi mamá me comunica que sí había matriculado en la escuela de arte y así comienza mi vinculación con la danza y el mundo de las artes”.

Sosteniendo la mirada, Osmany nos comenta que la escuela es la base de la carrera de cualquier artista, “pues uno con el decursar de los años puede modelar estilos pero la base de lo que eres te lo da la institución en la que te formas”.

Maricel Godoy y la compañía Codanza serían su primera oportunidad sobre los escenarios, tiempos del cual Osmany habla con cierta ternura. “Considero que esa ha sido mi escuela más importante a la cual le debo ser el bailarín que soy hoy”.

En el 2013, La Habana le abre las puertas y se incorpora al Ballet de la Televisión Cubana. Esa compañía también le permitió crecer muchísimo —dice—, sobre todo porque ha ampliado el espectro danzario en el que se movía.

¿Solo la danza?

No solo la danza motiva a los ganadores de Bailando en Cuba. Él, prefiere rodearse de cámaras y lentes; mientras que ella, siguiendo los pasos de su madre, ha logrado componer sus primeras canciones para piano.

“Mi interés por la realización audiovisual comenzó allá en Holguín. Como era de Sagua de Tánamo y entro en la compañía Codanza no tenía donde vivir. Por esa misma época realizo mis prácticas como profesor en la escuela de Instructores de Arte y me quedo a dormir allá. La interacción con esos muchachos despertó la chispa por esa carrera de la cual me gradúo años más tarde estando aquí en La Habana”, acotó Osmany.

En el caso de la más joven de la pareja número ocho, son las corcheas, las blancas y las redondas. “Toco piano y guitarra. Estudié ambos instrumentos dos años en el Conservatorio pero al final me incliné por la danza. No pienso abandonar el piano porque creo que es algo que me complementa, además me gusta componer”.

Jara. Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate.

La joven santiaguera cursa actualmente el segundo año de la ENA. Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate.

La gran oportunidad: Bailando en Cuba

Una oportunidad para el don natural y un show esperado por el público durante mucho tiempo fue sin duda alguna Bailando en Cuba. Con la experiencia de la segunda temporada de Sonando… la nueva propuesta televisiva hizo a muchos pensar que llegaría “un nuevo Para Bailar” en el siglo XXI.

Por los pasillos del ICRT y entre las compañías de baile se corrió la noticia un poco antes que en las calles de La Habana. No obstante, no hubo mucho tiempo para el disimulo cuando una enorme guagua irrumpía en cualquier lugar de la capital con el cartel que los acreditaba.

Osmany confiesa que dudó muchas veces participar en el mismo pues no tenía certezas de su organización. “Yo conocí el proyecto con un tiempo de antelación. Se hablaba sobre Bailando en Cuba, aunque no se sabía si era para profesionales o para aficionados. En mi caso, se presentaron varios bailarines del Ballet al que pertenezco. Al conocer que sería una mezcla de profesionales y aficionados comenzaron a saltar las dudas si debía o no involucrarme en ese proyecto. Siempre me interesó como bailarín porque sería una forma para darme conocer, pero tenía mis temores por el tema de la pareja”.

Recelo que aplacaría en el instante en el que conoció a Jara, una muchacha no profesional pero que traía “la sabrosura santiaguera”.

“Yo no iba a audicionar. Realmente fui como parte del proyecto Paso a Paso que le iba a presentar una coreografía a Roclan para el show del programa. En ese momento nos dicen que si queríamos bailar y al otro día me llaman y me dicen que me escogieron”, rememora Jara mientras observa cuidadosamente el trofeo que se exhibía sobre su mesa.

La competencia demandó a ambos jóvenes mucho sacrificio, no solo por el tempo del programa sino por la exigencia de tener a grandes figuras de la danza cubana como evaluadores.

“Las sesiones de trabajo eran agotadoras, pero creo realmente que el sacrificio valió la pena. Tuvimos que superar muchas veces el estrés físico, el hambre. El único alimento fue tabloncillo, espejo, coreografía, música para poder sacar lo que queríamos”, relata Jara como quien se hubiese quitado un peso de encima.

Pero la clave del triunfo de estos noveles bailarines fue quizá la confianza mutua, la complicidad que se denotaba en la mirada en cada una de las interpretaciones.

“Él me dijo siempre, ‘yo nunca te voy a dejar caer, pase lo que pase’. Y eso te da una seguridad tremenda en lo que haces. Si me pedía vuela yo era capaz de hacerlo”.

Osmany también resalta lo que significó para ellos estar junto a grandes coreógrafos de la danza cubana, lo cual es una experiencia enriquecedora para toda la vida.

“Me hubiese gustado tener un poco más de tiempo con el jurado porque en las clases magistrales que dimos con cada uno de ellos sentí que aprendí mucho. Incluso, cuando tuvimos un conversatorio en una de las sesiones de trabajo te puedo asegurar que fue muy provechoso. Son personas que tienen una gran experiencia”.

“Tengo que resaltar que en el caso de las cargadas que a tanta gente le gustó, tuvimos el apoyo no solo de los coreógrafos, también de gente de afuera, como un profesor de gimnasia de Belascoaín que nos ayudó mucho con la cargada final. La última cargada requirió hacerla muchas veces sobre colchones y en un lugar donde el techo no fuese tan bajito”.

La gran final

Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate.

Para muchos, bastó con esa mirada cómplice. Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate.

Cuba isla bella, de Orishas, fue el tema interpretado por el dueto en la gran final de Bailando. El melódico tema celebra las raíces caribeñas de los miembros del grupo y la nostalgia que sienten por su patria, justo lo que buscaron los dos jóvenes orientales.

“Sentimos que durante el recorrido de la competencia habíamos bailado de todo un poco y nos hacía falta ahora llegarles y contarles desde la cubanía a las personas. Si lo lográbamos sabíamos que íbamos a ser los ganadores”, comentó Jara con la misma sonrisa que lució en todo momento.

“Sabíamos que la final era muy pareja por lo que había que hacer lo que más nos gustaba —acompañó Osmany—, lo que más nos apasionaba. Yo creo que esta canción transmite muchas cosas a los cubanos. Los dos hemos estado fuera de Cuba y sabemos lo que es extrañar a esta isla del Caribe, a la tierra que te vio nacer. Sencillamente lo que hicimos fue sacar esa emoción que teníamos por dentro, interpretarla y que llegara de una manera efectiva al público. Cuando vimos que el jurado lloró, miré a Jara y le dije: ¡Ya cumplimos, no importa lo que pase ahora, nos podemos dar por satisfechos!

El próximo pasillo

La joven pareja que asegura que volverá a bailar junta sobre los escenarios siempre que sea necesario valoró de muy positivo la realización del programa. “Este programa no solo aportó al movimiento danzario aquí en Cuba sino también para la gente que muchas veces desconoce alguno de estos bailes populares, sobre todo los jóvenes como nosotros. Lo más interesante para mí fue lograr esa fusión entre los bailes más tradicionales con los actuales”, acotó Jara.

“Muchas veces se tiende a discriminar este tipo de género y sabemos que lo que no sale en tv para algunos no existe. No solo fue bailar, también el programa habló de las tradiciones, de la historia de estos bailes, y eso para mí tiene un valor tremendo”, sentenció el holguinero mientras apuraba una taza de café que gentilmente había servido la mamá de Jara.

Su meta ahora es aprovechar los meses de entrenamiento en cada una de las compañías que dirigía el jurado. Luego partirán hacia Italia, un viaje que confiesan no solo será para aprender sino para representar a Cuba en cada escenario.

Más que Bailar en Cuba, “bailamos y bailaremos por Cuba”.

Vea en video la actuación final de esta pareja

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Comentarios   

#2 leydis 11-04-2017 08:35
Felicidades, se lo merecen, hicieron un gran trabajo.
#1 Ramon 10-04-2017 10:58
Felicidades muchachos, realmente siempre lo hicieron bien, aunque no soy artista pero desde el primer día que los vi sabian que hiban a ganar, que tengan muchos exitos en sus vidas