Aproximaciones a un programa televisual, algunas personalidades cubanas y sus vivencias actorales

Para el primer actor, Enrique Molina cada personaje es un desafío.

La relevancia del séptimo arte y otros medios audiovisuales en la expansión de la cultura deviene un asunto que mantiene vigencia. En la pantalla televisiva es fundamental mantener filmes que esclarezcan cómo la cultura patriarcal o machista se expresa mediante normas sociales y culturales, estas se afianzaron por tradiciones e intentan asegurar la sostenibilidad del poder masculino.

Relatos en los que se expresa la cultura común tienden puentes de entendimiento, comprensión, cercanía, entre las personas en cualquier lugar del planeta. Los medios de comunicación masiva son texto y contexto, resulta imposible analizar los discursos mediáticos aislados de sociedades, en las cuales se producen y circulan.

Leer imágenes, sonidos, palabras, lenguajes, propicia disfrutar de forma analítica del propósito que toda ficción conlleva.

En tal sentido se pronuncia el programa De cierta manera (Canal Educativo, jueves, 9:30 p.m.), con guion y conducción de Luciano Castillo, al mostrar un catálogo del cine cubano de todos los tiempos.

Este espacio mantiene despierta la memoria, pues desliza oportunas miradas a filmes, cortos, documentales, estéticas y personalidades que han legado obras al patrimonio nacional.

Jorge Calderón se distingue por la acuciosidad de sus investigaciones.

Jorge Calderón se distingue por la acuciosidad de sus investigaciones

La oportuna publicación del libro Los días de Manuel Octavio, de Jorge Calderón González, complementa las evocaciones sobre el cineasta Manuel Octavio Gómez, que ha transmitido el espacio de TV. Ediciones La Memoria, del Centro Pablo de la Torriente Brau y la Cinemateca de Cuba, publican el texto de 180 páginas, que aborda la filmografía del realizador de La primera carga al machete (1969) y el contexto histórico en el que vivió.

Según describe Calderón: “con el volumen de información derivado de las fuentes consultadas, los testimonios y valoraciones que me ofrecieron los entrevistados, pude, poco a poco, ir reconstruyendo lo que estimo es una aproximación a la real dimensión del cineasta”.

Considera que la Revolución fue el cauce ideal a las inquietudes de Manuel Octavio, fundador del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic). “Sirvió a la institución con lo mejor de sí, su obra, que se caracterizó por el afán de experimentación y la búsqueda constante, de ahí que no haya una película igual a la otra en su filmografía”.

Entre las voces que aparecen en el volumen descuella la del reconocido actor de cine y televisión, Raúl Pomares (1934-2015), quien refirió sobre Manuel Octavio: “No creo que fuera el clásico director de actores; él hablaba, discutía acerca del personaje, te montaba la escena y un poco te dejaba formular propuestas, por supuesto, cuando no consideraba algo interesante te pedía que no fuera así. Insistía mucho en la comprensión del personaje dentro de la historia que quería narrar. Su trabajo era más una indagación dramatúrgica que un método de dirección de actores”.

La relación de este libro testimonial con el programa televisivo tiende puentes hacia el conocimiento de historias de vida, vivencias y proyecciones en la pantalla.

De igual modo, De cierta manera destaca la valía de intérpretes en la escena audiovisual. De esta pléyade forma parte Eslinda Núñez. La trascendencia de esta primera actriz no se limita al ámbito cinematográfico, también se extiende al teatro y la televisión.

La primera actriz Eslinda Núñez es uno de los rostros imprescindibles del audiovisual cubano.

Carisma, creatividad, además de dotes personales, la han convertido en un ícono de la pantalla grande. Lucía, Amanda, imposible olvidar los registros actorales asumidos por quien considera cada personaje: “un desafío, pues demanda estudios, consagración, ser otra persona tanto desde el punto de vista interno como externo”.

Comparte esa apreciación el primer actor Enrique Molina, quien fue operado varias veces para caracterizar al apóstol José Martí.

“Pasión y entregan exigen el acto creativo de la actuación. No existe la receta para enfrentar un personaje o tipo, todo depende de las circunstancias, del relato por contar, del criterio de la puesta en escena”.

Numerosos premios y reconocimientos avalan su carrera. Patentizan que el actor puede reconstruir la complejidad de la emoción, no el resultado como sentimiento. Para él, lo esencial es encontrar la vida del drama.

Ver, redescubrir, reflexionar, sobre el cine cubano es una de las premisas del espacio De cierta manera. En gran medida confirma un precepto esencial: el entretenimiento no es la principal cualidad de la TV, sino de sus funciones. Al priorizar valores artísticos y culturales confirma que se debe mirar el cine desde una amplia perspectiva cultural, formadora del gusto de las nuevas generaciones.

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