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 Se debe pensar a Lucas por dentro y buscar formas novedosas de mostrar los videos

En 1997 cuando aún teníamos alumbrones de electricidad, comprar una libra de carne de cerdo costaba el doble que actualmente (llegó a valer cuatro veces más) y otro cúmulo de escaseces, Orlando Cruzata sacó Lucas, un programa televisivo entonces de total vanguardia.

De entrada Tony Arroyo, un actor, fue el primer conductor y “actuaba” la presentación de cada videoclip. Luego se incorporaron Hirán Vega, Rigoberto Ferrera y Edith Massola, todos  con un matiz humorístico, vestidos de negro y jugando al detectivismo. Después llegó Luis Silva, también con esa nota de humor a lo Holmes.

Cruzata y sus amigos lograron también organizar talleres teóricos que versaban sobre el clip, en tanto producto audiovisual novedoso que rompía con múltiples reglas; en cualquier latitud influyó en el cine y la televisión especialmente por el “alocado” uso de las cámaras, la edición que lograba un ritmo especial y las escenografías, en algún momento fueron irreverentes como las montadas por X Alfonso, en el caso de Cuba.

Con el tiempo, los espectáculos finales de premiación devinieron los grandes shows musicales de nuestro país, mientras los programas eran exponentes de clip “institucionales”, es decir videos pagados por la Egrem u otras firmas discográficas. Luego esas pequeñas historias –que pueden ser obras de artev fueron financiadas por cantantes y compositores, que no todos son  buenos.

En una larga entrevista Cruzata me dijo sobre este asunto: “En aquel momento quien más posibilidades económicas tenían de hacer videoclips eran los salseros, ya después eso se estabilizó porque todo el mundo cobró conciencia de lo importante que era tener un videoclip, tanto la televisión nacional como las disqueras, los músicos, y por supuesto, los realizadores. Empezaron a aparecer videoclips de otros géneros musicales el pop, el rock, el rap, la canción, la balada cogió mucha fuerza. Es decir, que más o menos, al estar el programa al aire, mucha gente se interesó por hacer videoclips. Después vino el boom del reguetón, que le sucede lo mismo, pero no es el mismo momento. Ya se hacen videoclips de pop, de rock, de música bailable. Ahora se hacen muchos de reguetón, aunque algunos no se ponen porque son muy primitivos, o son muy malas las letras, o son muy malos los videos. Pero sí están llegando muchos videoclips, por ejemplo, de rock. En la medida de que la gente tenga más posibilidades, como ahora, de hacerlo independiente, porque consiguen una cámara digital o lo editan en su casa, en una computadora, y ya lo traen a la televisión sin muchas necesidades técnicas”.

La inclusión de algunos clips con baja calidad ha sido criticada a Lucas. Pero sin pretender una defensa a ultranza me pregunto: ¿Por qué las firmas discográficas no pagan la realización de videos a cantantes y grupos que no pueden financiarlos? Creo que establecer las jerarquías en la difusión de la música no es solo una responsabilidad de Lucas y  ni siquiera de la televisión. Los centros turísticos estatales ofrecen cualquier “calidad” melódica, por no hablar de  los privados que, en apariencia, no tienen freno.

Pero a Lucas se debe también la divulgación, entre otras numerosas piezas, del video clip “Canción triste”, dirigido por Joseph Ros, del guitarrista Joaquín Clerch, o el de “Canción para estar contigo”, bajo la dirección de Marcel Beltrán, de la cantante lírica Bárbara Llanes. Como Ros, otras estrellas actuales de este género son hijos del programa televisivo.

Pienso que el programa tuvo su momento cumbre cuando Rufo Caballero realizaba una crítica a fondo de clicps buenos, regulares y malos en el propio espacio, dotándolo de esa mirada aguda que necesita cualquier obra audiovisual. Sé que no es fácil sustituir a Rufo, un hombre con suficiente cultura, conocimiento del género, carisma y valentía para desmontar una pieza.

A punto de cumplir dos décadas, cuatros lustros, ¡veinte años! creo que Cruzata, su equipo de locos creativos más los muchos realizadores que lo siguen y admiran, pueden pensar a Lucas por dentro y buscar formas novedosas de mostrar los videos, además de que exista una valoración. Igual pienso que esa premiación de este año debe ser una ruptura con continuidad, de esos espectáculos que por años han abarrotado el teatro Karl Marx.

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios   

#1 mirna lledo 22-08-2017 15:44
En casa nos encanta los lucas, es bueno para promocionar la musica
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PREMIO NACIONAL DE TELEVISIÓN 2018 A Clara Inocencia Castillo Alcántara

Con solo 9 años de edad, se inicia como locutora y actriz aficionada en un programa infantil en la emisora radial Radio Turquino, de Santiago de Cuba.

Con diversos premios y reconocimientos se graduó en la Escuela para Instructores de Arte en 1964. En 1968 comienza a trabajar en el Canal Tele Rebelde de Santiago de Cuba, como primera directora de programas de diferentes espacios Informativos, Infantiles, Juveniles,  Dramáticos, Musicales y Deportivos, así como de Eventos Especiales. En razón de ello ha obtenido un sinnúmero de premios y reconocimientos en Festivales Nacionales de Televisión y Caracol de la UNEAC.

Fue delegada al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en 1989 y jurado del festival Internacional de Documentales “Santiago Álvarez in memorian” en el 2002.

Fue Presidenta del Consejo Artístico de Tele Turquino y Presidenta de la Comisión de Evaluación de esta entidad.

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PREMIO NACIONAL DE TELEVISIÓN 2018 a Enrique Alberto Bonne Castillo.

Fundador en 1968 del Canal Tele Rebelde.

Dirigió la programación musical y luego Director de Programación de ese Canal. Así mismo, Dirigió la Coral Tele Rebelde durante 19 años. Músico popular cubano, creador de ritmos, autor de varios temas musicales interpretados por su grupo y por diferentes agrupaciones, con una vasta trayectoria musical, dentro y fuera del ámbito nacional.

Nació en San Luis, Santiago de Cuba, el 15 de junio de 1926. Inició su carrera públicamente como autor musical en 1950.  Se graduó de locutor trabajando luego en radio Turquino y en ocasiones en Cadena Oriental de Radio, cuando radicaba en Santiago de Cuba.

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