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 Ideas y apreciaciones del escritor Daniel Chavarría, recientemente fallecido

Él decía: “soy un ciudadano uruguayo, pero un escritor cubano, porque me identifico y viajo con un pasaporte de mi país natal, pero casi toda mi obra está dedicada a Cuba, su gesta revolucionaria y su pueblo, al que tras cuarenta años en La Habana, conozco muy bien”.

Daniel Chavarría (Uruguay, 1933- La Habana, 2018), escritor de novelas, cuentos y periodismo literario, fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura y mereció otras distinciones culturales.

Traductor y profesor de latín, griego y Literatura Clásica en la Universidad de La Habana, llevó en sus obras héroes de la Seguridad, y una pléyade de personajes conflictivos, fundacionales en literatura por su riqueza de contrastes y, al mismo tiempo, únicos.

Además del espionaje, también escribió la novela histórica, lo que él llamó “picaresca cubana, una mezcla de comedia erótica con mucho humorismo costumbrista y reflexión sobre temas sociales”.

Consideraba el audiovisual, tanto el cine como la televisión, medios esenciales para comunicar ideas, estéticas y provocar el pensamiento de las personas.

En una oportunidad me comentó: “Hay que defender la calidad artística de la TV. Lo que se ve y se escucha desde esa pantalla es tomado con seriedad por las personas. En la televisión se puede hacer arte, está demostrado”.

Aquel día habló despacio, como si repasara el valor de cada palabra: ¿Qué decirle a los más jóvenes con vocación de narradores? Ante todo, que no cometan el error de imitar a sus escritores preferidos. Ya tuve esa experiencia, siempre acababa por romper mis textos y renunciar a la empresa. Hay que estudiar, de esto se trata”.

Tras otra breve pausa, comentó: “todo se puede decir, pero hay que pensar bien cómo decirlo. Las imágenes tienen mucha fuerza, las que vemos en la pantalla y las que construimos con las palabras”.

Al pedirle su opinión, sobre motivaciones, temáticas e inquietudes, dijo: “Mira, no hay categoría lingüística o motivación que sea un sucedáneo del talento poético, pero no hay dudas, será mejor poeta, más original y sencillo, el que acceda a un vocabulario amplio, diverso, rico”.

Antes de despedirnos, indagué: ¿Y la radio?

Sonrió: “La radio demuestra todo los días que es preciso hablar bien. Este medio como la televisión legitiman valores, actitudes, palabras, y todo lo relacionado con los humanos”.

En sus obras El ojo de Cibeles, Joy, El rojo en la pluma del loro, entre otras muchas, Chavarría vivió sumergido en sus fantasías con proyecciones alentadoras hacia el futuro. El rigor, la responsabilidad y la calidad artística distinguieron su quehacer literario de amplia repercusión en Cuba y otros países.

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