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 Acercamiento a músicas, estilos y caracterizaciones en producciones cinematográficas

Los medios de comunicación –en especial la TV- donde se transforman objetos y valores abstractos en formas sensibles, dominan en un mundo en el que rigen las mutaciones de lenguajes, escrituras y percepciones.

Como agente socializador, la televisión es el dispositivo más eficaz de producción de ritos y mitos, en los niveles simbólico, figurativo, comunicativo, pues coloca lo invisible en la pantalla, propicia nuevos modos de estar juntos, convierte al espacio doméstico en el más ancho territorio virtual.

Resultan insuficientes sus posibilidades para cautivar a los públicos, si no se atiende el polémico asunto de cómo representar la realidad y sus contradicciones. Este desafío exige dominar saberes por parte de todos los miembros del equipo de la realización audiovisual.  

El asunto es complejo. En primera instancia, no basta pensar, imaginar, lo que se quiere contar. De acuerdo con el narrador y guionista Eliseo Altunaga: “cada historia forma parte de una galaxia, tiene una perspectiva cósmica que nunca vamos a poder atrapar en su totalidad. Lo primero que hace un guionista es fragmentarla y, con esas partes, construir una estructura, un ente nuevo que no es la historia, sino una dimensión más o menos humana. Al violentar el tiempo y el espacio logra armar una concatenación de sentidos que puede acercarse a un relato”.

Las fábulas y los personajes surgen de la realidad, asumen tridimensionalidad, actitudes enmarcadas en convenciones que los teóricos de la literatura llaman géneros, por lo tanto, resulta imprescindible conocerlos, para ejecutar o apreciar plenamente una obra de ficción.

De ello es consciente el equipo del Canal Multivisión, que concibió para la parrilla del verano segmentos cinematográficos dedicados a diversos estilos, temáticas y puntos de vista: Una vida un destino (lunes), Tardes de cine europeo (martes), Romances complicados (miércoles), Tardes de época (jueves) y Tarde de suspenso (viernes).

Siempre a las 4:00 p.m., los televidentes reciben una amplia y diversa gama de propuestas de varios países.

El maestro José Loyola destaca la estrecha relación que debe existir entre tema, música e imagen en los audiovisuales.Toda creación supone retomar algo o rechazar algo que una vez ya fue creado. Repite lo mismo en otra tonalidad, depura, amplía, simplifica, completa, complica excesivamente, combate, aniquila, destruye, niega, pero aun así supone una existencia y la aprovecha de manera imperceptible.

Cuando un artista tiene la voluntad de hacer un discurso crítico, su interés es motivar la reflexión, la comprensión de fenómenos que rodean el hecho, sus circunstancias y conflictos.

De estos preceptos forma parte la música, esencial en el audiovisual. Como reconoce el maestro José Loyola, director de la Charanga de Oro: “La historia del cine nos ofrece ejemplos memorables sobre la independencia de entidades, entre los cuales se hayan filmes reconocidos: Candilejas (1952), de Charles Chaplin, con música del propio realizador; Casablanca (1942), de Michael Curtí, con música de Max Steiner; La guerra de las galaxias (1977), del director George Lucas, con música de John Williams; y Los paraguas de Cherburgo (1954), del realizador Jacques Demy, en la que prevalece la música diegética de Michel Legrand”.

Puntualiza Loyola: “La gran cantidad de versiones grabadas a través del tiempo en fonogramas, que contienen estas joyas musicales, confirma la validez de la autonomía del lenguaje de comunicación, desgajado de su tronco original: el filme”.

Los géneros dramáticos son convenciones que al convertirse en leyes formales de la ficción hacen más sólido su interior.

Para el destacado actor Osvaldo Doimeadiós resulta esencial vivir el papel, “consiste en crear la vida del espíritu humano y transmitirla en la escena bajo una forma artística”.

Tanto las escuchas como las miradas deben estar atentas ante la pantalla televisual, pues la cultura se enriquece y manifiesta en las prácticas variadas. El cultivo de cada persona desde la niñez favorece desarrollar sus capacidades creativas, estas son útiles para toda la vida.

 

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PREMIO NACIONAL DE TELEVISIÓN 2018 A Clara Inocencia Castillo Alcántara

Con solo 9 años de edad, se inicia como locutora y actriz aficionada en un programa infantil en la emisora radial Radio Turquino, de Santiago de Cuba.

Con diversos premios y reconocimientos se graduó en la Escuela para Instructores de Arte en 1964. En 1968 comienza a trabajar en el Canal Tele Rebelde de Santiago de Cuba, como primera directora de programas de diferentes espacios Informativos, Infantiles, Juveniles,  Dramáticos, Musicales y Deportivos, así como de Eventos Especiales. En razón de ello ha obtenido un sinnúmero de premios y reconocimientos en Festivales Nacionales de Televisión y Caracol de la UNEAC.

Fue delegada al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en 1989 y jurado del festival Internacional de Documentales “Santiago Álvarez in memorian” en el 2002.

Fue Presidenta del Consejo Artístico de Tele Turquino y Presidenta de la Comisión de Evaluación de esta entidad.

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PREMIO NACIONAL DE TELEVISIÓN 2018 a Enrique Alberto Bonne Castillo.

Fundador en 1968 del Canal Tele Rebelde.

Dirigió la programación musical y luego Director de Programación de ese Canal. Así mismo, Dirigió la Coral Tele Rebelde durante 19 años. Músico popular cubano, creador de ritmos, autor de varios temas musicales interpretados por su grupo y por diferentes agrupaciones, con una vasta trayectoria musical, dentro y fuera del ámbito nacional.

Nació en San Luis, Santiago de Cuba, el 15 de junio de 1926. Inició su carrera públicamente como autor musical en 1950.  Se graduó de locutor trabajando luego en radio Turquino y en ocasiones en Cadena Oriental de Radio, cuando radicaba en Santiago de Cuba.

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