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El portal digital Cubadebate cumplirá 15 años online el próximo domingo 5 de agosto.

En el mes de junio del 2006 contraje matrimonio con el periodismo digital y le sigo siendo fiel, a no ser por algunos textos que publico en medios impresos —antes era al revés—. Me he enamorado, incluso, hasta de las multimedias.

Hablo de ese matrimonio, porque publiqué “Alemania: Goles y prostitutas” en La Jiribilla, sobre el mundial de fútbol de ese año. Realmente fue acerca del comercio sexual que acarrea tal tipo de topes.

Mi amigo René Hernández, un informático fuera de serie, a los pocos días puso el título en el buscador de Google y había sido repicado tantas veces que me asombró. “Me han leído en más lugares y más personas que si lo hubiera insertado en el medio impreso más grande”, le dije. ¡Claro! Hubo un ingrediente temporal y palabras mágicas para que el texto corriera por el ciberespacio.

No era mi bautismo. Escribía para la La Jiribilla casi desde su fundación. Participé en sus cierres míticos, en una oficinita del Instituto Cubano del Libro, a la que Iroel Sanchez llegaba siempre atento hasta el último detalle. Él y Abel Prieto fueron los padres de la revista digital que en esos momentos era la de más impacto en Cuba.

En aquellos viernes hasta bien entrados los sábados siguientes, el Blado y Fidelito tomaban cualquier cantidad de ron, mientras Nirma, a veces con unos perros dolores renales, atendía la edición.

Escribo esta introducción porque no olvido una tarde que saliendo del edificio de Infanta y Manglar, donde éramos vecinas, mi respetada colega Rosa Miriam Elizalde me dijo que gustaba de las notas sobre historietas que yo publicaba en “la Jiri”, y me invitó a colaborar con Cubadebate.

Estoy segura que lo primero que fue a dar a ese sitio fue el comentario de un libro y un poco antes del 2010, que aparece como el primer año que aquí publiqué. De paso “Con tres que se quieran…”, del 9 de abril del 2010, es mi bautizo “cubadebateano” según la relación de artículos a mi nombre.

Para que no existan malos entendidos: disfruto publicar en otros sitios y de hecho lo hago. En el Portal de la Televisión Cubana, tengo una columna y ahí es donde van a todos mis comentarios sobre la TV; en El Caimán Barbudo; en Cubasí, y en otros como Juventud Técnica que me pidieron un texto por los 200 años del natalicio de Carlos Marx y lo insertaron de forma bella: ¡muy digital!

Pero en Cubadebate alcanzo mi plenitud cuando repican uno de mis trabajos. Se que tiene mejor tecnología que las otras web y un equipo para hacer las maravillas que logran. Por ejemplo, en el Portal de la TVtiene un pequeño colectivo y logra mantener el sitio bien posicionado, pero de todas formas no es igual la cantidad de comentarios que genera en una y otra web, el mismo texto escrito por igual persona.

¿En que sitio cubano, al pasar el tiempo usted puede leer 885 comentarios?. ¡En Cubadebate!, y pongo de ejemplo a uno de mis textos “Carísimo Sonando en Cuba”, del 31 de octubre del 2016. Se conservan trabajos con mayor cantidad de opiniones, repito eso es posible por las características tecnológicas de Cubadebate y ¡también! por la política consecuente que se ha seguido desde el primer día de respetar al lector y publicar sus criterios siempre que no sean ofensivos.

He encontrado observaciones sobre mis textos que me han hecho reflexionar mucho, porque no es que coincidan contigo es que te lean, para eso eres periodista. Aunque me acusen de masoquista aseguro que leo cada opinión y cuando discrepa de la mía busco dónde me equivoqué o qué escribí de manera anfibológica. O sencillamente mantengo lo que digo, respetando al otro.

La retroalimentación para un periodista es vital en cualquier medio. Para corregir el tiro se debe saber cómo se recibe tu mensaje. Quienes abrazamos esta profesión, la más linda del mundo, según Gabriel García Márquez, necesitamos saber si nos entienden o no, o si tuvimos claridad al decir, porque los abogados encierran los errores, los médicos los entierran y nosotros los publicamos. Entonces, Cubadebate, felicidades por tus quince años y gracias por permitir saber qué piensan de lo que escribo.

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