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Termina la temporada veraniega de la televisión y no puede decirse que, más allá de unos pocos nuevos programas, se haya notado mucho el cambio.

Hace décadas, la programación veraniega de los dos canales de entonces, particularmente la del popular Canal 6, eran todo un acontecimiento. El verano significaba un antes y un después. Quizás la evocación sobrestime, es posible que en un panorama mucho más discreto que el de ahora mismo, una programación especial resaltara mucho más. Pero se supone que en la etapa veraniega se rompan las rutinas, que la gente esté más en casa (al menos los estudiantes suelen estarlo); y está claro que la televisión sigue teniendo un gran público, sobre todo en ese gran territorio geográfico y cultural que se conoce como “el interior” del país. Donde no abunden las ofertas veraniegas (y hay lugares en los que siguen faltando), siempre estará la televisión.

No es que la programación televisiva del verano que termina haya sido especialmente mala, que se haya notado un declive, que careciera de variedad y de opciones para todos los públicos. No: lo que sucede es que ha sido demasiado igual a la del resto del año. Si no fuera por algunos programas habituales de esta temporada y de algunos (muy pocos) espacios nuevos, apenas se notaría el cambio.

Aunque parezca paradójica, esa circunstancia no es necesariamente negativa. Habla, en alguna medida, de la creciente diversificación de los contenidos en las nuevas señales televisivas. Hay más canales, hay más tiempo de transmisiones, se atienden mucho mejor las disímiles demandas de los disímiles públicos. Y esas demandas, obviamente, trascienden los dos meses de vacaciones.

Es notable el esfuerzo cotidiano de la Televisión Cubana por garantizar una programación para todo el año, con clara vocación cultural, formativa e informativa… y al mismo tiempo con la conciencia de que no se puede renunciar a una misión vital: entretener y divertir. Mucho más si se toma en cuenta que los actuales esquemas de producción no están a la altura del desafío. La situación de los dramatizados nacionales es un ejemplo: no se pudo garantizar una telenovela cubana. Afortunadamente se pudo contar con una teleserie para los sábados (que comentaremos próximamente) y con nuevos capítulos del policíaco de domingo. Pero el imperio de las teleseries extranjeras es inevitable (por suerte, generalmente están bien escogidas), y el cine debe cubrir grandes segmentos, en casi todos los canales.

Necesitamos más programas cubanos. O quizás sea mejor decir: necesitamos más y mejores programas cubanos. Pero ese, por supuesto, no es un reto privativo del verano.

Lo que sí queda claro es que esta etapa pudiera ser asumida como plataforma para lanzar y hasta experimentar con nuevos espacios, y revestir esas propuestas con una visualidad mucho más espectacular. Eso ha faltado en estos dos meses. Si uno revisa, por ejemplo, las cuñas promocionales del canal generalista, no distingue cambios o intenciones significativas. Si no se puede hacer una renovación considerable de las parrillas, al menos se pudiera intentar renovar el diseño.

Algunas propuestas ameritan análisis específicos (y los ofreceremos), pero a todas luces los grandes musicales siguen siendo la mayor deuda de la televisión. Con muchos más aciertos que defectos, La colmena TV cubre un espacio que quizás debería hacer sido ocupado por otra propuesta, pero en definitiva: la noche del domingo está garantizada. El sábado, sin embargo, no acaba de encontrar acomodo. Ni hablar del resto de la semana.

Los más privilegiados (no podía ser de otra manera) han sido los niños, pues se les ha garantizado una programación casi continua durante todo el día. Aunque a estas alturas eso tampoco es extraordinario: se garantiza durante todo el año. Y ahí también faltan más propuestas cubanas… y más contundencia en algunas de las que hay.

En definitiva, quizás no tenga mucho sentido llamarle especial a la programación de estos meses. La aspiración debería ser que las propuestas de esta etapa sean de verdad diferentes… y que la calidad se mantenga durante todo el año.

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