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Acercamiento a la televisión como ecosistema comunicativo

En el panorama audiovisual nuevas formas de creación de contenidos dan lugar a hibridaciones entre televisión y redes. Asistimos a otras formas de cultura, de ver y leer; hacer y diseñar la TV. Los públicos son cada vez más activos al establecer los vasos comunicantes entre imagen, sonido y vida cotidiana, exigen a la producción televisual un enfoque movilizador, simetrías en las relaciones dialógicas para generar ideas y pensamientos.


De acuerdo con Jesús Martín-Barbero: “Hablar de comunicación significa reconocer que estamos en una sociedad en la cual el conocimiento y la información han entrado a jugar un papel primordial tanto en los procesos de desarrollo económico como en los procesos de democratización política y social”.

En la actualidad, el ecosistema comunicativo describe nuevas relaciones entre las tecnologías y las sensibilidades emergentes, nuevos modos de concebir la educación.

En tal sentido se han pronunciado los intelectuales y artistas en foros en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Reclaman que la tv y los medios de comunicación contribuyan a la formación del gusto, la defensa de los valores, de la visualidad artística, la promoción del arte y la crítica literaria.

Según reconoce el poeta y antropólogo Miguel Barnet, presidente de la Uneac: “Todo es un acto de creación. Sin sensibilidad artística seríamos una burbuja. Hay que tener sentido de la responsabilidad histórica y una inteligencia de la responsabilidad, la cual es preciso saber guiar”.

Dicha aseveración tiene implicaciones en el mensaje lingüístico y en la imagen televisual. Sin duda, en el campo fotográfico han ocurrido transformaciones de las formas artísticas visuales relacionadas con dinámicas de los dispositivos, las mediaciones, los imaginarios simbólicos que contribuyen a la articulación de las relaciones con el mundo y los humanos.

En ocasiones, suele olvidarse que en TV, la evidencia de la imagen es su principio expresivo, por lo tanto, la tendencia debe ser a un primer plano de evidencia y no a un plano general de sugerencia estética. La belleza del medio está en su propia evidencia.

Como sabemos, la fotografía es huella, lenguaje, escritura, conciencia de quien por el ojo sensible de la cámara capta hechos, situaciones, personas, o elige de manera preconcebida al sujeto fotográfico para mostrarlo en una ejecución artística o como legitimación de la memoria histórica y de sus héroes con el propósito de que lo registrado no deje de permanecer.

Para el poeta Paul Valéry: “lo esencial no está en encontrar, sino en asimilar lo que se encuentra”. Este es un precepto esencial durante el proceso de modelización icónica de la construcción de la realidad. A propósito, constituyó un acierto el programa Solo para tus ojos, transmitido por el Canal Educativo durante el verano. Propició acercamientos a la historia de la fotografía, el conocimiento de figuras ilustres y tendencias de esa especialidad.

La pluralidad de miradas que promueve la TV Cubana exige mantener en pantalla un espacio dedicado al análisis de la fotografía y otras especialidades determinantes de lo que se ve en pantalla.

No lo olvidemos, el medio televisual se convierte en alfabetizador de la sociedad mediante los nuevos lenguajes, escrituras y saberes audiovisuales e informáticos que conforman la complejidad cultural del siglo XXI.

Los más jóvenes realizadores deben ser conscientes que la televisión es un medio de comunicación en el que se puede hacer arte. La fotografía coloca en la escena –ya sea elegida, encontrada al azar o por la urgencia de dejar constancia de hechos-, segmentos enunciativos que aportan determinado orden, relaciones jerárquicas de dominación y otras posibilidades narrativas capaces de revelar lo no visto, lo no apreciado, lo no reconocido. Todos los caminos patentizan que una fotografía no se toma, se hace.

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