0
0
0
s2sdefault

Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, abordó en conversación con Radio Sancti Spíritus cuestiones relativas a la Política de Comunicación del Estado y Gobierno. A continuación, la transcripción editada de la entrevista radial:

Si fuéramos de la Sociedad Yoruba de Cuba, diríamos que la letra del año 2018 es la comunicación. Apreciamos, desde la dirección política del país, un cambio en la concepción de la comunicación. La entrevista de Díaz-Canel con Telesur es muy reveladora en este sentido. Comienza por decir que la comunicación es importantísima como un recurso estratégico del país, un recurso de dirección política, de conexión con la gente.  Una de las ideas más revolucionarias que planteó es que la prensa debería formar parte de los mecanismos del control popular.

Una sociedad tiene distintos mecanismos de control: políticos, institucionales, jurisdiccionales y los mecanismos de control popular.

Como consecuencia de las condiciones en que se levantó la Revolución cubana, de permanente agresión, acosada y bloqueada económicamente, muy cercana a los EE.UU., se condicionó que, por lo general, prevaleciera que la prensa formara parte de los mecanismos de control político.

Ahora bien, en los últimos tiempos se ha ido abriendo paso la concepción de que la prensa tiene que formar parte de los mecanismos de control popular. Y el hecho de que Díaz-Canel, que forma parte de la nueva generación de dirigentes revolucionarios del país, esté consciente y haya sido un defensor y uno de los principales impulsores de los cambios en la concepción sobre qué debe ser la comunicación de la prensa en Cuba, nos da una señal de cómo están cambiando las maneras en que veíamos estos problemas hace unos años.

De otra parte, la Política de Comunicación abre enormes posibilidades de transformación en el sistema de medios públicos del país. Por ejemplo, durante muchos años tuvimos prejuicios en Cuba con el uso de la publicidad y el patrocinio. La Revolución defendió otros conceptos en un período determinado por razones que se justificaron en su momento histórico, pero realmente ha ido cambiado el contexto económico del país. Ahora tenemos pluralidad de formas económicas.

Por tanto, la publicidad se convierte casi en una necesidad del nuevo contexto económico, y las regulaciones que existen hoy impiden al sistema de prensa, por ejemplo, usar la publicidad en el sostenimiento económico e los medios.

De visita en la provincia de Sancti Spíritus, el presidente de la Unión de Periodistas de Cuba habló en la radio provincial sobre las esencias de los cambios que requieren los medios públicos de comunicación. Foto: cubaperiodistas.cu.

La política de Comunicación va a permitir que los medios públicos del país tengan nuevas maneras de sustentarse, no solo a través de la publicidad. Se está hablando del cambio en los modelos de gestión de la prensa. La política de comunicación nos da tres posibilidades. Primero, el presupuesto del Estado (tenemos una prensa pública y es responsabilidad del Estado sustentar el sistema de los medios públicos); segundo, las formas presupuestadas con tratamiento especial, y tercero, la posibilidad de constituir en Cuba empresas de comunicación.

Es verdad que este tema ha generado debates, porque el país está avanzando hacia caminos inéditos que siempre van a generar puntos de vistas divergentes. Lo cierto es que la política de comunicación nos está abriendo nuevas posibilidades. Hoy hay un debate sobre cuáles serían los medios oficiales; en otros momentos no se hablaba de estos temas.

La tarea esencial que nos dio el X Congreso es la fundación del nuevo modelo de prensa pública para el socialismo cubano. Antes nos confiábamos en que teníamos un sistema de prensa pública estructurada y teníamos garantizada la hegemonía de las influencias. Pero el escenario infocomunicacional del país ha ido cambiando. Las personas reciben información, criterios a partir de múltiples canales comunicativos que no son, necesariamente, siempre los medios públicos.

En un debate que hacíamos en el Instituto de Periodismo José Martí, yo ponía el ejemplo de cómo siempre en los consejos nacionales de la UNEAC, en las reuniones de la AHS, discutíamos en torno a la integración de los medios públicos a la defensa de la jerarquía cultural. En nuestro país, muchas veces, sin que ningún medio público les haya dado visualidad a algunos de los artistas emergentes, estos son conocidos más rápidamente que los que aparecen en los medios públicos.

Esto nos dice que la influencia del sistema de medios públicos de nuestro país va a depender de su capacidad para adaptarse a los desafíos del nuevo escenario infocomunicacional. Tenemos que cambiar los códigos.

Creo que la radio es la que más ventaja tiene porque tiene mucha autoridad ante sus públicos. Sobre todo, las radios territoriales y locales, que son muy seguidas por sus públicos, con altos niveles de audiencia. No ocurre así con todo el sistema de comunicación pública del país. Hemos estado planteando en los últimos años que el sistema de comunicación de nuestro país ha estado viviendo una crisis estructural en distintas dimensiones.

Una en la economía de los medios de los periodistas; otras en la relación entre el sistema de medios y el sistema político, en el sentido juridireccional, en la ausencia de regulaciones legales que establezcan claramente cuáles son los derechos y deberes de los periodistas y los medios en el contexto social de nuestro país. Además, en el discurso periodístico y en el modelo de prensa, que como sabemos y hemos hablado en el X Congreso tiene una alta dependencia institucional. Estudiosos de nuestro país, incluido el Premio Nacional de Periodismo José Martí Julio García Luis, han defendido la idea de que nosotros tenemos que avanzar hacia un modelo más autónomo, más autorregulado, con una mayor capacidad de los medios para tener mayor autonomía editorial y económica. Y una última dimensión de esa crisis estructural, que me parece básica y esencial, tiene que ver con que se ha resentido su credibilidad. Tenemos que ser honestos y reconocerlo.

Después del debate a que se convocó al país tras la toma de posesión del Raúl, en aquel discurso en Camagüey un 26 de julio, aparece por primera vez un cuestionamiento creciente sobre la credibilidad de medios públicos de nuestro país. Y eso de cierta manera, ha ido creciendo en los últimos años.

Es una gran preocupación que nosotros debemos tener. Porque en un contexto en el que nuestros ciudadanos tienen múltiples influencias por diversos canales, incluyendo los que ofrecen las nuevas tecnologías, etc., la influencia que tengan nuestros sistemas de medios públicos va a depender esencialmente de la autoridad, prestigio y ascendencia que tengan ante sus destinatarios.

Por otra parte, hay una migración de las audiencias hacia Internet y hacia las redes sociales. Hay datos que dicen que cada cubano que entra a Internet, inmediatamente se une a una red social. Eso no es así en el mundo. En el mundo se habla de una diferencia entre quienes tienen Internet y quienes participan en las redes sociales. A veces es del 10 y el 15 por ciento. En el caso de Cuba, la gente está accediendo a Internet, primeramente, por las redes sociales. Ahí tenemos canales que están movilizando a la gente, formando valores, al margen, a veces, del sistema de medios públicos del país. ¿De qué manera este sistema de medios públicos es capaz de salir a conquistar a esas audiencias en los nuevos escenarios?

Nosotros tenemos, por un lado, que fortalecer las plataformas tradicionales y, por el otro, avanzar aceleradamente a conquistar los públicos en estos nuevos escenarios. Mi hija es estudiante de segundo año de periodismo. Hago un esfuerzo por llevarle todos los días los periódicos, y trato de embullarla para que los lea, pero no he logrado nunca que abra las páginas de un periódico.  Sin embargo, la encuentro frecuentemente conversando con sus compañeros de trabajo sobre Instagram, Facebook, Twitter.

Una buena parte de nuestras audiencias se ha trasladado a las redes sociales. Por ahí están los paquetes y otras cosas. Entonces, si nuestro sistema de medios públicos no es capaz de entender el significado de esa realidad para la construcción simbólica de nuestra sociedad, sería un gravísimo peligro para el proyecto político de la Revolución el que no logremos adaptar el sistema de medios públicos a este nuevo escenario contemporáneo.

Es un desafío enorme que tenemos después del X Congreso. Estamos hablando de la principal meta que tenemos para los próximos cinco años: la construcción de un nuevo modelo de prensa para el socialismo cubano. Ese es el gran desafío que tienen ustedes, los medios específicamente, y que tenemos nosotros desde la organización.

En la reunión con los presidentes de la Upec que hicimos recientemente, decíamos que en el trabajo de la organización tenemos tres dimensiones.

Una que tiene que ver con la responsabilidad que le toca a la Upec, en la sensibilización de toda la sociedad sobre la transformación que implica la Política de Comunicación del Estado y Gobierno para el cambio de las concepciones que hemos tenido sobre la comunicación y la prensa hasta hoy en nuestro país.

Otra, es la responsabilidad que tiene la Upec en que cada medio de prensa logre transformar su modelo de gestión editorial y su modelo de gestión económica.

Y una tercera, en qué medida esta organización representa de verdad los intereses profesionales de los periodistas cubanos, y que los periodistas sientan que esta es una organización con la que pueden contar para representarlos en todas sus necesidades, ambiciones de cambios, transformaciones y necesidades sociales.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

0
0
0
s2sdefault

 

 Sitios web de los Canales Nacionales