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 Reflexiones sobre el IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

En nuestra nación, la cultura artística y literaria ha ido forjando imágenes en las que reconocemos valores de la tradición y la contemporaneidad. Estas imágenes se renuevan en el transcurrir de la vida, por eso son indispensables el conocimiento, la praxis, el hábito de interpretar diversos lenguajes, los cuales motivan el disfrute y amplían los saberes.

Asuntos medulares de la sociedad cubana lideraron en las comisiones de trabajo del noveno congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba con vistas a defender nuestra soberanía en un contexto internacional unipolar, decadente.

Durante más de cinco décadas, la Uneac ha crecido como resultado de las promociones de nuevos valores fomentados por la política cultural, la cual desde Palabras a los intelectuales (1961), histórico discurso de Fidel ante artistas y escritores, destaca cualidades del creativo pueblo cubano dueño de su propio imaginario y participante activo en el proyecto de transformación social.

Como expresó el destacado intelectual Miguel Barnet, presidente del comité organizador del IX Congreso y en la actualidad Presidente de Honor de la Uneac: “”Nuestra más alta aspiración no es ni puede ser pragmática, ni temporal, ni circunstancial. Tampoco debemos permitirnos abrir espacio a concepciones atávicas y dogmáticas. Nuestra más alta aspiración no puede ser otra que la conquista del humanismo revolucionario. Y esto solo se logra desde un pensamiento instalado en la verdadera vanguardia. Porque como nos legó Fernando Ortiz, la cultura no es un ornamento, ni un lujo, es una energía creativa. Y el signo mayor de la Patria”.

El destacado intelectual Miguel Barnet dedicó a la memoria y al legado de Fidel las labores del congreso.

En consonancia con estas ideas, quienes participaron en la comisión Enseñanza artística y relación con los jóvenes creadores hicieron énfasis en la formación artística mediante un enfoque sistémico, científico, ascendente, desde edades tempranas hasta el nivel universitario y de postgrado, pues ella misma debe constituirse en la expresión genuina de la identidad, la tradición, los valores culturales.

De manera lógica, inteligente, oportuna, en busca de una mirada holística, sin fragmentaciones, los miembros de la comisión creación artística y relación con las instituciones enfocaron sus análisis a partir de criterios esenciales: la ciencia, la educación y la cultura han sido pilares de la forja de nuestra nación desde el inicio del proyecto revolucionario, pues se crearon instituciones, organismos y entidades de carácter cultural con la única intención de beneficiar la formación, el desarrollo de la espiritualidad de los cubanos y las cubanas.

Una nueva perspectiva ofrece la ampliación de procesos tecnológicos que implica modificaciones en las maneras de relacionarnos con la información, lo cual conduce a repensar los límites que tradicionalmente calificaban y definían la creación artística.

Este panorama impone múltiples desafíos a la cultura, los medios de comunicación audiovisuales y las redes sociales, en un mundo liderado por el hegemonismo imperialista, la banalidad, los obsoletos modos productivos y la globalización seudocultural. Así lo conocieron realizadores, guionistas, directores y otros expertos, entre ellos hubo consenso al reclamar una programación de calidad artística, edificante, dirigida a la formación del gusto de los públicos.

El director de programas televisuales y radiales, Guille Vilar y el documentalista Daniel Diez coincidieron al reclamar la defensa del patrimonio audiovisual. Ambos son conscientes que los valores estéticos y éticos son una práctica vital, pues se dirigen al ciudadano, integran lo cultural, lo educativo, en el sentido de reconocer lo propio y activar las inteligencias lectoras.

Otro consenso compartido fue el reclamo de la crítica artística y literaria, especialidad que está presente en todas las asociaciones de la Uneac. ¿Cómo seducir a favor de las jerarquías culturales? ¿Qué acciones reclaman estos tiempos? Estas interrogantes, deben ser compartidas por quienes tienen responsabilidades en todos los ámbitos de la cultura. “Formar un espectador crítico es el único modo de escapar al colonialismo cultural”, se reconoció en la comisión Cultura, Medios y Redes Sociales. Dicha tarea requiere el esfuerzo mancomunado y la activa participación de creadores y directivos enfocados en una estrategia nacional para el fomento de la crítica artística y literaria.

Tampoco puede olvidarse el fomento del hábito de la lectura como una práctica cotidiana. Quizá no se aprovecha de manera sistemática el impacto popular de la Feria Internacional del Libro, las presentaciones de títulos, el diálogo con escritores, poetas, ensayistas, a propósito de festivales y otras actividades.

La Uneac deviene una polea transmisora de ideas, necesidades, valoraciones, que la sociedad cubana expresa en diferentes escenarios. En cada una de sus proyecciones demanda consolidar acciones encaminadas a reconocernos en lo legítimo y lo valioso, la defensa del legado de la memoria audiovisual tan vulnerable, las palabras y las imágenes que nunca son inocentes y llegan al imaginario social para enriquecer los valores simbólicos, el humanismo, dar al otro humano lo mejor para ser cada vez mejores personas.

El deber ser se concreta en la práctica, la responsabilidad ética nos convoca, definitivamente.

Daniel Diez, destacado documentalista, creador del proyecto Televisión Serrana, abogó por la defensa del patrimonio audiovisual.

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