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Entre las acciones encaminadas a socializar los valores de la cultura cubana reviste gran importancia destacar los aportes de relevantes figuras como el Bárbaro del Ritmo

La complejidad del acto de ver ante la pantalla televisual exige una sistemática entrega a los públicos de disciplinas que contribuyan a la reflexión cultural. Han surgido nuevos usuarios en diferentes contextos, lo cual condiciona la necesidad de generar contenidos y formas atractivas del espectáculo, este favorecerá la capacidad interpretativa como concepto de apropiación de lo entretenido.

El programa La banda gigante (Cubavisión, domingo, 8:30 p.m.) realizó un concurso de talentos sin precedentes en la TV nacional que rindió homenaje al genial Benny Moré, en el año de su centenario, y a la Banda Gigante, agrupación fundada por él en 1953. Desde diferentes puntos de vista y estéticas, el Canal Clave y otros espacios, entre ellos el Noticiero Cultural, han rendido tributo al prestigioso artista.

Para comprender los dones del Benny acudimos al compositor e intérprete José Loyola, director de La Charanga de Oro, quien destacó: “Su sentido rítmico, los rubateos, la capacidad de jugar con el tempo de manera sorprendente, inusitada, que únicamente él podía realizar de forma tan genial. Esa cualidad, entre otros elementos, lo llevó a ser calificado el Bárbaro del Ritmo, que es como decir el Rey del ritmo o algo parecido. Se manifestaba incansable inventando coros, creando tumbaos o mambos que solicitaba a los arreglistas para que lo plasmaran tal y como él los concebía. Eso le otorgaba una particularidad a su música, inigualable, contagiosa, atractiva, insuperable”, precisó el también profesor de la Universidad de las Artes.

Por su parte, Omara Portuondo recreó junto a la orquesta Failde, en el disco Siempre tu voz (Egrem), temas emblemáticos del variado repertorio del Benny, del cual formaron parte “Cómo fue” (Ernesto Duarte), “Hoy como ayer” (Pedro Vega) y “Oh, vida” (Luis Yáñez y Rolando Gómez).

“En su estilo todo sonaba como una obra maestra. Asumimos el desafío del homenaje junto a jóvenes músicos, entre ellos Alejandro Falcón, William Vivanco, Telmary. Este fonograma merece ser promocionado. Es una manera de llevar lo nuestro a las mayorías”, comentó la versátil cantante.

Noveles y consagrados de generaciones, programas y conciertos, deben recodar sistemáticamente los valores patrimoniales de la música cubana reconocidos en el ámbito internacional. Pensar lo propio desde la cultura beneficia los valores cognoscitivo, estético y artístico de públicos interesados en la revalorización del tiempo privado y la calidad de la existencia.

En una oportunidad comentó el maestro Harold Gramatges: “El estudiante de música debe ser una persona capaz de moverse cómodamente en el mundo de la cultura. Nadie puede decir que sabe mucho de música si no sabe de pintura, de literatura, de filosofía y hasta de política. Si el alumno no se nutre, no se informa, no tiene capacidad de discernimiento ni puede digerir lo que le rodea, entonces ríete de lo que está pretendiendo hacer, porque esas son las fuentes que alimentan el alma, la sensibilidad”.

Nuestra televisión de servicio público que se dirige al ciudadano mantiene una esencia integradora de lo cultural, lo educativo, en el sentido de reconocer lo genuino y activar las inteligencias lectoras desde edades tempranas.

La consulta de fuentes ha tenido una apertura con la llegada de Internet y la aparición de bibliotecas digitales, que no responden siempre a contextos socio-históricos y culturales, épocas, estilos, tendencias o biografías de los compositores e intérpretes más relevantes. Completar y enriquecer desde nuestros enfoques esos contenidos de una manera atractiva, artística, corresponde a quienes a diario crean para el medio televisual. Pensemos en esto.

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