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 El reto actual de Canal Habana, al decir por su directora Gabriela Labrada, está en centrar y fomentar nuevos formatos de televisión

Dicen que Canal Habana es el mejor de todo el país. Quizá sea una exageración que se traduce en la complacencia de los públicos con las propuestas de este medio de comunicación que acaba de cumplir 14 años.

Si algo distingue al canal es el compromiso de hacer bien los productos comunicativos que diariamente consumen sus televidentes. Se trabaja y se piensa todo el tiempo en las audiencias, y ese es un imperativo del colectivo que labora en el telecentro capitalino. Allí continuamente se reciben las notificaciones de agradecimientos y críticas que hace al canal revisarse internamente.

Canal Habana ha sido el lugar de crecimiento de periodistas y artistas de la televisión. Ha formado a profesionales, ha fundado espacios para la reflexión y la realización personal que, a su vez, ha sido colectiva, ha creado ideas que luego se han convertido en orgullo, como son la revista Hola Habana y el informativo Habana Noticiario.

Para muchos de sus trabajadores, Canal Habana es una casa, porque ahí permanecen el mayor tiempo del día. Ha sido el punto de partida, la proa de quienes han empezado y la estancia permanente de jóvenes amantes de La Habana y de todo lo que la seduce. Hemos tratado de acompañar a la gente que no siempre ha encontrado respuesta en algunas instituciones. Hemos revertido cualquier negativa de los públicos en posibilidades y concreción. Hemos sido voceros y compañía de los capitalinos en duros momentos, como cuando sufrimos los destrozos del tornado que azotó esta urbe el 27 de enero del 2019. También hemos sido promotores de las actividades por la celebración de los 500 años de La Habana, que solo fue un pretexto para hacer más, como dijera el Primer Secretario del Partido en la provincia, Luis Antonio Torres Iríbar.

El reto actual de Canal Habana, al decir por su directora Gabriela Labrada, está en centrar y fomentar nuevos formatos de televisión. “Acercarnos a la gente, escuchar a la audiencia y parecernos a ella, porque tenemos la responsabilidad social y un compromiso que debe ir aparejado al deseo de entretener para poder seguir cultivando esos públicos”.

Somos un Canal adolescente. Catorce años es prácticamente el inicio de la vida. Se sueña en los pasillos de este lugar, ubicado en Mazón y San Miguel, específicamente a un costado de la Universidad de La Habana, en tener una televisión que se parezca a la realidad de las habaneras y los habaneros, que llegue también a todas las personas que alguna vez vivieron en la capital cubana y que ahora saben de ella por fotos, a veces por noticias mal intencionadas, y por el alboroto que casi siempre se hace sentir en las redes sociales. Hacia la necesidad de decir oportunamente, aunque no seamos los primeros, va dirigida nuestra intención.

Los de Canal Habana no todos somos todos fanáticos de Industriales, aunque miremos atentamente la actuación del equipo. Hay gente que le va a Matanzas, a Camagüey o a Pinar del Río. Somos de todos los colores, somos diversos, inclusivos, y apostamos por el buen hacer en grupo, porque es la única manera que tenemos de producir arte.

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